Hace 25 años, los autócratas chinos se mostraron tal cual eran; ¿ya cambiaron?

Nos ha pasado de noche la matanza ordenada por la cúpula del Partido Comunista Chino.

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Ángel Verdugo 04/06/2014 00:00
Hace 25 años,  los autócratas chinos se mostraron tal cual eran; ¿ya cambiaron?

Una de las prácticas más dañinas que con un celo digno de mejor causa mantenemos aún hoy, es la de ignorar lo que pasa en el mundo, de no interesarnos por aquello que nos afecta, o nos podría afectar en un futuro próximo.

Pensamos, equivocadamente, que aún somos una isla que constituye una unicidad tal, que no requiere ver hacia afuera; pensamos todavía, después de 25 años de estar integrados a la globalidad, que los mexicanos no necesitamos enterarnos de lo que pasa en el mundo y menos, por supuesto, aceptar que debemos tener una opinión respecto de los acontecimientos que se registran —o registraron— fuera de nuestras fronteras.

Esto último, es particularmente dañino para el proceso de cambio cuyo resultado es formarnos una visión global que nos permitiría entender qué sucede allá afuera; al mismo tiempo, si actuáremos correctamente —frente a la realidad del mundo de la cual somos parte activa—, tomaríamos ciertos elementos que nos permitirían juzgar objetivamente lo que aquí tenemos.

Por otra parte, aspecto no menor, estar atentos a lo que afuera sucede y a las celebraciones de lo que no hace mucho sucedió y tuvo un impacto negativo que trascendió las fronteras del país donde se registró, nos prepararía para impedir su repetición en nuestro país para evitar así, daños en lo económico y lo político.

Esta larga introducción se debe, entre otras cosas, a que nos ha pasado de noche la matanza ordenada por la cúpula del Partido Comunista Chino hace 25 años —para ser exactos, en la noche del 3 al 4 de junio de 1989—, controlada ya para ese entonces, por Teng Tsiaoping.

La revisión estos días de periódicos como The New York Times, The Wall Street Journal, Financial Times, Le Monde y El País, me ha permitido leer una serie de artículos y entrevistas en los cuales, a un cuarto de siglo de aquella masacre, se presenta un panorama de lo que era la República Popular China en 1989 y la visión que de la protesta ciudadana tenían los principales dirigentes del Partido Comunista, especialmente del principal responsable —Teng Tsiaoping— de dar las órdenes de movilización de soldados y tanques en contra de miles de estudiantes.

También, para recordar la masacre y aportar datos para la cabal comprensión de lo sucedido, se han publicado varios libros con entrevistas a algunos de los principales actores de aquel movimiento que cimbró a la gerontocracia china. Ésta vio, en la movilización de millones de estudiantes en el país entero, una amenaza al control dictatorial que ejercían sobre el país y su población.

Para mí, el más recomendable es The People’s Republic of Amnesia de Louisa Lim”. Además de las entrevistas con algunos dirigentes y sus familiares, describe un proceso de “olvido” que quiérase o no, ha sido muy eficaz.

La cúpula del Partido Comunista utilizó ayer y utiliza hoy los instrumentos con los que contaba y cuenta, para que los chinos olviden lo que pasó hace 25 años. Hoy, son pocos los que conocen la realidad de lo que pasó en la Plaza de Tienanmen, y menos los que se atreven a hablar. ¿Acaso esa “estrategia del olvido” puesta en práctica por los autócratas chinos, tiene algo que enseñar a nuestros políticos, o hay algo en ella que deban aprender?

Nuestro gobierno se desvive por reforzar su “Alianza Integral Estratégica” con los que hoy gobiernan China Popular, sucesores de los asesinos de 1989; ¿Serán los de hoy, diferentes a los de ayer? Sí, son peores.

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