¿Por qué no leen la nota de The Economist, para comprobar que están equivocados?

Lo que despilfarremos hoy en el campo mexicano, sólo profundizará el desastre.

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Ángel Verdugo 21/05/2014 00:48
¿Por qué no leen  la nota de The Economist, para comprobar que están equivocados?

Otra vez, el campo empieza a ponerse de moda; desde posiciones diferentes, primero fue la revista National Geographic en su ejemplar de mayo de este año la que trató el tema, y luego The Economist; esta revista inglesa lo hizo en su edición del 3 al 7 de mayo —también de este año— circunscribiéndose a lo que pasa hoy en la República Popular China en materia de límites a la propiedad agrícola.

Los dos artículos, más extenso el de la primera (páginas 26 a la 59), deberían ser de lectura obligatoria para los que aquí hablan de reformar a fondo el campo mexicano al tiempo que manifiestan su intención de dejar intocada la causa principal del desastre de nuestro campo: Los límites constitucionales a la propiedad agrícola, ganadera y forestal (Fracción XV del Artículo 27 de la Constitución).

El dulcecito ofrecido por gobernantes y políticos a cambio de no atreverse a enfrentar y resolver el problema  del campo —cuyo único fruto será agravar lo de por sí ya grave—, es seguir dilapidando decenas de miles de millones de pesos en el desastre que es hoy ese espacio económico. 

El enfoque de National Geographic es, podríamos decir, “técnico”; el título en la portada así lo deja ver: The New Food Revolution. Ya en interiores, una pregunta expresa y resume el problema: Where will we find enough food for 9 billion?

The Economist, trata el tema desde una perspectiva diferente; ésta, toca un aspecto íntimamente relacionado con la posición que este gobierno ha adoptado hoy frente al campo mexicano. La intención —manifestada en múltiples foros por el Presidente y el secretario de Sagarpa— es dejar tal cual —como dije—, la redacción de la Fracción XV del Artículo 27 de la Constitución. De ahí la utilidad de leer el artículo de The Economist el cual, aquí lo puede leer: http://www.economist.com/news/china/21601563-officials-want-family-run-f...

El título mismo es el mensaje, que parece estar pensado para quienes aquí han manifestado dejar las cosas como están: Bring back the landlords. Nada le diré del contenido del mismo, pues prefiero que usted lo lea y saque sus propias conclusiones.

Preguntemos ahora, ¿tiene remedio el desastre que es hoy el campo mexicano? Por supuesto que lo tiene, y los responsables de haberlo generado lo saben bien. El principio de la solución pasa, inevitablemente, por la remoción de las limitaciones vigentes a las dimensiones de la propiedad agrícola, ganadera y forestal, y continúa con la definición y vigencia plena de los derechos privados de propiedad.

No nos engañemos, dejemos esa ingenuidad que más bien es hipocresía; no hay, para el campo y para ningún problema estructural que enfrentamos, soluciones mágicas o atajos. Destinar más recursos públicos para perpetuar lo que evidentemente no ha funcionado, es una grave irresponsabilidad; ésta, más temprano que tarde alcanzará a los que hoy han decidido no hacer lo que deben.

Al campo mexicano jamás le han faltado recursos; le hemos dado carretadas de dinero que se han ido a la basura, y a los bolsillos de sinvergüenzas desde los años 30 del siglo pasado. Hay que modificar ese artículo que se ha convertido, desde su aprobación misma en 1917, en la peor maldición que casi cien años después tiene postrado al campo mexicano.

Lo que despilfarremos hoy en el campo mexicano, sólo profundizará el desastre y encarecerá el costo de la solución. Ya lo verá usted.

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