Otra vez la pregunta que urge resolver: ¿Por qué no crecemos? (Parte 2)

Los ciudadanos desconocen el paquete de prestaciones de nuestros funcionarios.

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Ángel Verdugo 16/04/2014 00:00
Otra vez la pregunta que urge resolver: ¿Por qué no crecemos? (Parte 2)

Así terminé la colaboración del viernes:

Los incentivos actuales para nuestra clase política, van en la dirección opuesta; saben que si buscaren cambiar de raíz la situación dañina para decenas de millones pero colmada de prebendas para ellos y los suyos, pondrían en riesgo sus privilegios.

Pienso que para todo aquél medianamente informado de “los usos y costumbres” de nuestra clase política, intentar una vez más lo que ha probado ser un fracaso en el combate a la renuencia a poner al día el andamiaje jurídico caduco que padecemos, sería perder el tiempo. También lo sería —no tengo duda—, querer repetir lo que desde hace decenios ha sido inútil en lo que se refiere a gozar de una gobernación responsable.

De ahí que piense que lo que posiblemente funcionaría, sería cambiar de raíz el paquete de incentivos que ha disfrutado nuestra clase política desde hace no pocos decenios, sin importar si son funcionarios y gobernantes o no, y legisladores o no.

Hoy, por dar algunos ejemplos bien conocidos, nuestros funcionarios gozan de un paquete de prestaciones que es completamente desconocido para los ciudadanos y los contribuyentes. Sólo un pequeñísimo número de burócratas conoce con precisión cuánto recibe cada uno de aquéllos, y a cuenta de qué.

En consecuencia, lo primero que deberíamos exigir, es la obligación para los tres órdenes de gobierno de dar a conocer el ingreso efectivo y los conceptos que lo integran de todos los funcionarios. De la misma manera, dar a conocer el que reciban los legisladores y los integrantes del Poder Judicial sin excepción y por supuesto, los funcionarios de todos los organismos autónomos.

Las prestaciones completas de ellos, deberán ser, también, dadas a conocer para que la población sepa con lujo de detalles cuánto le paga a sus servidores, a sus empleados y por qué concepto les otorga dichos sueldos y esas prestaciones.

Enseguida, reducir —cuando no eliminar— muchos de aquellos conceptos y montos; al parejo de estas medidas, establecer un conjunto de parámetros y metas con base en los cuales se elaboraría un conjunto de estímulos y penalizaciones.

Está de más decir que en el caso de ambas Cámaras del Congreso de la Unión así como de los Congresos estatales, deberán ser eliminadas esas partidas de uso discrecional llamadas “Prerrogativas”.

Como complemento obligado de estas primeras medidas, ¿qué le parecería a usted dar a conocer de manera integral el sistema y procedimientos para asignar todo tipo de contratos? Por supuesto, esto deberá ser acompañado de los datos e información completos de las empresas o personas físicas que hubieran resultado ganadores y de sus socios y ejecutivos.

La cereza del pastel sería la publicación de las declaraciones anuales de impuestos de todos los funcionarios, y las de los socios de las empresas ganadoras de contratos y licitaciones donde intervengan recursos públicos.

Al releer los párrafos anteriores, me di cuenta de que algo andaba mal; ¿cómo me atrevo a proponer eliminar los pilares que son la base de este sistema corrupto que con grandes esfuerzos hemos construido desde hace poco más de 80 años? Decidí tomarme la temperatura y al ver la lectura del termómetro, debí recurrir de inmediato a un antipirético, una taza de té de canela bien caliente y me dispuse a sudar la fiebre.

Le ofrezco a usted una sentida disculpa por mis desvaríos, producto sin duda, de la fiebre y la convicción de que esto no tiene remedio.

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