¿En verdad necesitamos tanto a Cuba? Lo contrario es lo correcto, Cuba necesita de México

No entiendo qué pudiere necesitar un gobernante como Enrique Peña Nieto, de lo que queda de los Castro.

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Ángel Verdugo 31/01/2014 00:24
¿En verdad necesitamos tanto a Cuba? Lo contrario es lo correcto, Cuba necesita de México

Desde hace años me ha intrigado por qué la casi totalidad de nuestros políticos, busca la bendición de los Castro, más la del anciano en etapa senil que es el mayor de los dos; tal parece que contar con ella fuere obtener el título de revolucionarios que hace mucho aquéllos perdieron. 

¿Acaso es objetiva la explicación simplista de dicha búsqueda —que raya en la abyección—, que la justifica en función de la necesidad de cubrirse de un fervor revolucionario perdido hace muchos años?

Es más, pienso que la buscan con una pasión digna de mejor causa porque, más que la corrupción y la traición a lo que siempre han dicho defender, les duele ser señalados de entreguistas a Estados Unidos cuando, si fueren sinceros y firmes en sus convicciones acerca de qué es lo mejor para México y los mexicanos, deberían estar orgullosos de una de las pocas decisiones atinadas que han tomado, nuestra integración a aquel país en lo económico mediante el Tratado de Libre Comercio.

Una foto con Castro (Fidel, no con la copia chafa que es su hermano menor), es el premio mayor de no pocos de nuestros políticos; es el diploma exhibido con orgullo, la prueba de haberse graduado de antiimperialistas.

Por eso pregunto, ¿en verdad nosotros somos los que necesitamos el perdón de Cuba por nuestros devaneos (“Delirio, desatino, desconcierto”; “Distracción o pasatiempo vano o reprensible” o, “Amorío pasajero”) con Estados Unidos y el libre comercio, la democracia y defensa de los derechos humanos?

No entiendo qué pudiere necesitar un gobernante como Enrique Peña Nieto, de lo que queda de los Castro; ¿en qué ayuda a nuestro Presidente codearse con un par de tiranos, que lo único que han hecho es vivir de las dádivas, ayer de la extinta URSS y hoy de Venezuela, y de no pagar sus deudas?

Al ver los desfiguros que hemos hecho por lograr la bendición y el perdón-aprobación que hoy parecen haber sido alcanzados, no puedo dejar de preguntarme si lo correcto es lo contrario: Cuba necesita de México, no nosotros de ellos.

¿En verdad piensan que poco más de 300 millones de dólares, una visita a lo que queda de Fidel y la foto respectiva más un artículo en Granma, bastaría para que el grupo de aprendices de tiranos (Fernández, Morales, Correa y Ortega) que babea ante un par de ancianos casi seniles, nos acepte de buen grado? ¿Tan ingenua es la nueva generación de priistas?

¿No se dan cuenta de la manipulación perversa que han hecho los ancianos Castro, con ese recorrido por un barrio de La Habana como si los tiempos actuales fueren los del Mariscal y Duque Grigori Potemkin cuando, para agradar a Catalina La Grande, construía en Crimea aldeas enteras cual escenografía de un set cinematográfico?

¿Hasta dónde llegaremos con tal de ganar la aprobación de tiranos que han llevado a la ruina total a los países que gobiernan y a sus habitantes, como han hecho los ancianos Castro, Chávez y Maduro? ¿No es México un país cuyos gobernantes y políticos, saben bien qué época es la actual? ¿Acaso, en aras de obtener bendiciones e indulgencias de tiranos y dictadores de opereta, llegaremos a niveles impensables en políticos serios?

No perdamos de vista lo que nos conviene; en modo alguno debemos contemporizar con las ruinas de una dictadura cuyos favoritos viven en la opulencia, y millones en la peor de las miserias.

Ojalá que no dilapidemos lo ganado, en aras de agradar a dos tiranos seniles ya de salida.

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