¿Y si no pudiéremos aprovechar la recuperación de Estados Unidos? ¿A quién culparíamos?

La ignorancia de legisladores es el lastre que nos impediría aprovecharla.

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Ángel Verdugo 08/01/2014 00:00
¿Y si no pudiéremos aprovechar la recuperación de Estados Unidos? ¿A quién culparíamos?

En esta fiebre de optimismo económico sin sustento, que se ha diseminado entre nuestros funcionarios cual si fuere epidemia, sobresale el argumento de que la recuperación de la economía de Estados Unidos jugará el papel central en el crecimiento del PIB este año el cual, afirman eufóricos, alcanzará —como consecuencia de aquélla—, un nivel posiblemente superior a 4.0 por ciento.

Nada dicen de la permanencia de graves y muy profundos problemas estructurales, menos de los niveles de inseguridad y violencia que parecen no encontrar obstáculo alguno en varias regiones del país. Nada de unas reformas que están incompletas y menos de las completas que son, producto de la realidad que nos golpea desde hace decenios, poco menos que letra muerta.

Si bien la recuperación de la economía de nuestro principal socio comercial no es algo permanente debido, entre otros factores, a la permanencia de problemas como el alto déficit de sus finanzas públicas, la elevada deuda del gobierno y la renuencia a modificar un sistema tributario que debe ser puesto al día con urgencia para simplificar su operación, aquí nuestros funcionarios la dan como un hecho consumado.

Se agarran a ella, aunque sea un clavo ardiendo pues nada hay para ofrecer en este 2014; las estimaciones de los efectos positivos de las reformas aún inconclusas, las ubican —esos mismos funcionarios— para los años 2015 a 2018 y para este 2014, año difícil como pocos, nada dicen porque, nada concreto tienen para soportar sus pronósticos. De ahí el salvavidas que representa la recuperación —por incipiente que fuere— de la economía de Estados Unidos.

Ante esta manipulación de cifras y expectativas de una recuperación económica aún incierta —no aquí sino en Estados Unidos—, le pido vea junto conmigo las cosas desde una perspectiva diferente la cual pienso es objetiva.

¿Qué pasaría, de consolidarse la recuperación económica en Estados Unidos y retomar de manera sostenida la senda del crecimiento y la creación de empleos, si no pudiéremos aprovecharla a cabalidad? ¿A quién culparíamos de ese muy probable desenlace? ¿A los chinos, que han realizado ajustes que les permiten ahora tener una mayor flexibilidad para responder, oportuna y eficientemente, a las cambiantes condiciones de la economía mundial? ¿Acaso los responsables habrían sido Corea, Taiwán, Chile y Perú?

Ninguno de esos países ni algún otro, habrían sido los responsables de nuestra incapacidad para aprovechar al máximo la recuperación de Estados Unidos. Ese “honor” lo habríamos tenido nosotros, México y sus políticos.

La renuencia de éstos a realizar —en su oportunidad— los cambios profundos que nuestras estructuras económicas obsoletas reclaman desde hace decenios, es la responsable; asimismo, la ignorancia de no pocos legisladores cuya visión del desarrollo data de los años setenta del siglo pasado, es el otro lastre que nos habría impedido aprovechar al máximo la recuperación norteamericana.

Rechacemos pues, esa pretensión ofensiva de hacernos creer que de manera automática nuestra mediocre e improductiva economía —cosa que argumenta con elementos cuantitativos irrefutables el secretario de Hacienda—, va a aprovechar cabalmente la recuperación de Estados Unidos.

Entendámoslo de una buena vez, mientras sigamos retrasando la puesta al día de nuestro caduco andamiaje jurídico, seguiremos viendo pasar las oportunidades; de ello, además, nosotros seremos responsables.

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