Perros y más perros

COMPARTIR 
América Luna Martínez 01/06/2014 00:26
Perros y más perros

En diciembre de 2006, a unos pocos días de la accidentada toma de posesión de Felipe Calderón, se declaró una guerra sin cuartel al narcotráfico. En los siguientes seis años México cayó en una espiral de violencia casi imparable.

Diferentes fuentes señalan que entre 2006 y 2013 se reportaron 100 mil personas muertas, los desaparecidos hasta 2011 alcanzaron la cifra de 46 mil. La actividad delincuencial ha colocado a varias ciudades mexicanas entre las más peligrosas del mundo, sin contar la situación de extrema peligrosidad de varios pueblos y comunidades, lo que ha ocasionado el desplazamiento de más de 160 mil personas. Esto sin mencionar el incremento de todo tipo de secuestros y de la trata de personas.

Estos cambios dramáticos en la vida de la sociedad mexicana han sido objeto de atención de académicos, de cineastas quienes en películas como El infierno (2010) o Heli (2013) y Miss Bala (2011) por mencionar algunas de las más conocidas han dado cuenta bajo distintas miradas de estos dolorosos acontecimientos. No obstante, la crónica musicalizada de la “exitosa” emergencia de los grupos delictivos ha sido relatada por el llamado movimiento alterado, encabezado por el polémico cantante El Komander. Por supuesto que los medios de comunicación a través de importantes notas y reportajes de investigación entre los que destacan Los señores del narco, La reina del pacífico, El cártel de Sinaloa, han dado cuenta cotidiana de los estragos de la, entonces, llamada guerra contra el
narco.

También algunos importantes narradores en sus novelas dan su versión de los hechos. Si bien autores reconocidos como Élmer Mendoza, en algunos textos habían recreado ciertos escenarios del narco, Balas de plata, desde nuestro punto de vista es Alejandro Almazán, quien gracias a su oficio de periodista (dos veces Premio Nacional), y sus memorables crónicas, Cartas desde Durango, Chicas Kaláshnikov, Cartas desde Torreón y la La historia de un sicario realiza una de las narrativas más importante de este accidentado periodo de la reciente historia nacional, que comenzó durante el sexenio de Vicente Fox.

Entre perros (novela), publicada en 2009, mediante una compleja estructura relata las vidas paralelas entre tres jóvenes quienes se conocieron desde la infancia en un pueblo sinaloense llamado Dios mío, pero cuya amistad se fractura luego de un violento ataque de un grupo de sicarios, hecho que hace que los tres amigos tomen caminos distintos, pero definitivos en el curso de la ficción.  A lo largo de las páginas de Entre perros, Alejandro Almazán logra un notable acercamiento a la realidad sangrienta de este México avasallado. También escritoras como Orfa Alarcón, dan su versión de tal problemática en localidades como Monterrey, Nuevo León, esta autora regiomontana, narra la historia de una joven, Fernanda, quien habiendo experimentado la violencia brutal contra su madre se involucra sexual y sentimentalmente con Julio un sicario de tantos, pero con poder, el cual lleva a la protagonista a involucrarse con la delincuencia organizada. Tales rasgos dan vida a Perra brava (2010).

Los levantones, los narcomensajes, los mutilados, el policía corrupto y el gobernante implicado con el mundo del narcotráfico, son elementos que Almazán y Alarcón retoman de todas las notas periodísticas que se generaron a lo largo de este sangriento periodo, que, desde luego son sintetizadas en ambas novelas, que bien pudieron ser grandes reportajes. Además, el mérito de estos trabajos literarios radica en el hecho de que en ambos, también, se documenta los elementos de la narcocultura y su impacto en la sociedad nacional.  La deshumanización de los implacables ejecutores de la violencia se manifiesta entre otras cosas en el reiterado y cotidiano empleo de la palabra “perro”, “perra”, para aludir la condición despreciable y vulnerable de sus víctimas, de sus amantes, de personas que caen en las garras de éstos y éstas que por su ferocidad también se asumen como perros. Amenaza canina, más bien caníbal, que ensombrece la realidad nuestra de cada día, donde no hay diferencia entre la ficción de los autores con  lo que ocurre en estados como Michoacán o Tamaulipas.

                *Académica e investigadora de la UAEMex

                americalunamtz@hotmail.com

                Twitter:@AmericaLunaMtz

Comparte esta entrada

Comentarios