Ñu y Pingüino contra Manzana y Ventanas

En 1970 las computadoras eran muy grandes y sólo las usaban científicos.

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Álvaro Chaos 26/08/2014 00:00
Ñu y Pingüino contra Manzana y Ventanas

A Pedro Miramontes.

Había una vez una computadora. Estaba hecha de muchas partes: memoria, disco duro, teclado, pantalla, ranuras para enchufar diferentes cables. Pero no funcionaba. Por ejemplo, si se le insertaba una cinta, se necesitaba de un programa que leyera ese dispositivo, otro que se comunicara con él e introdujera la información leída a la memoria, y un último más para desplegarla en la pantalla. Se escribieron todos esos programas y el aparato funcionó. A su conjunto se le llamó sistema operativo (SO).

En la década de 1970, las computadoras eran muy grandes y únicamente las empleaban los científicos para programar. Sus SO mostraban la información de forma muy complicada. Con el tiempo, sus tamaños se redujeron al de un televisor. El señor DOS —que todavía no tenía ventanas— mandó hacer un SO para estas versiones personales. Ya no serían exclusivas de los científicos. Sin embargo, eran difíciles de usar. El señor Manzana Mordida —que al principio no estaba mordida— decidió conseguir un SO tan sencillo que su uso asemejara al de una tostadora. Lanzó un sistema gráfico con dibujos y ventanas, donde la información se vería fácilmente y cualquier mico podría manejar el artefacto. Luego le puso un aditamento para moverse por la pantalla rápidamente, el famoso ratón.

Al ver el éxito de las computadoras de Manzana Mordida, DOS parchó su SO para hacerlo gráfico —convirtiéndose en el señor Ventanas. Como la estrategia de mercadeo de Ventanas fue superior, la inmensa mayoría de las computadoras traían su SO. Esto le dio un poder ilimitado y, cuando eso pasa, la prepotencia del monopolio aflora. Manzana Mordida siguió la táctica de centrarse en un segmento específico de la población. Gente que le gustaba saberse diferente, dispuestos a pagar por la originalidad, el estatus y el diseño. Manzana Mordida decía que sus máquinas no sólo eran mejores, sino también sofisticadas.

Un problema grande para los pobres micos que compraban las computadoras residía en la incompatibilidad. Por ejemplo, si se compraba un programa como Office para el SO de Ventanas, no funcionaría para el de Manzana Mordida, y viceversa. Ambos señores se hicieron millonarios. Ninguno inventó SO alguno. Hordas de micos los endiosaron ciegamente. Lucharon por el mercado de las computadoras, y en la lid, Manzana Mordida tronó. No obstante, Ventanas, en un gesto paternal, lo rescató sospechosamente. Así, siguió la vida. Ventanas y Manzana Mordida vendían SO y computadoras bajo una idea genial. Cada tres o cuatro años hacían programas cuyos requerimientos computacionales aumentaban de manera ficticia, obligando a los micos a conseguir computadoras nuevas continuamente, quedando atrapados en el círculo obsolescente, sumidero maléfico encargado de sustraerles dinero por siempre.

Bajo ese paradigma viven hoy los pobres micos. Y empeora. Al adquirir una computadora, un mico recibe solamente pros y contras de las Ventanas y de la Manzana Mordida. El pobre no se entera del planeta de la cooperación y de la libertad. Él cree que todo es competencia, tal como dijo un famoso mico biólogo en su teoría evolutiva. No concibe obtener cosas sin pagarlas o robarlas. Hace tiempo que los señores Ñu y Pingüino distribuyen gratuitamente un SO superior. Hay mucha gente trabajando en proyectos de aplicaciones gratuitas. Si usted no quiere seguir enriqueciendo a Ventanas y a Manzana Mordida (RIP) por productos mediocres, caros y enajenadores, cámbiese al SO Ubuntu. Es gratis. ¿Desea un Office sin pagar?, use LibreOffice. Explore. Abandone la matriz. Libérese. Como dice un querido profesor mío, no sea maje.

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