Fabricando ratones verdes

El imitador de Fernando Platas consiguió “ahogarse” antes de tocar agua.

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Álvaro Chaos 08/07/2014 00:00
Fabricando ratones verdes

Ninguna de las aproximadamente cinco mil 500 especies de mamíferos es verde. Parece que dicho grupo de animales quiso dejar clara la distinción entre el reino estático de los vegetales, donde la paleta siempre verdea, y el dinámico reino mamífero. A veces, algunos casos parecen romper la regla. Es común observar en las selvas centro y sudamericanas perezosos cuyo pelaje es verdoso. Ya acercándonos al animal y analizando bien el pelo, constatamos que la coloración se debe a la presencia de algas. Al parecer, el estilo de vida tan relajado que llevan, suspendidos de los ramajes arbóreos, es propicio para que les crezca una capa de “césped” natural. Podría ser una prueba de que lo inmóvil verdece.

El verde es muy frecuente en otros grupos animales; de hecho, cuando oímos hablar sobre anfibios y reptiles, normalmente los visualizamos de ese color. La vida no sólo pinta de verde a sus criaturas, también ilumina con esos matices la noche. La capacidad que tienen algunos organismos de producir luz se llama bioluminiscencia. Estas luminarias siempre tienen tonos entre azulados y verdosos, excepto por la medusa casco (Periphylla periphylla), cuyo fulgor es rojo. La luz se logra mediante un proceso químico, el cual oxida la proteína luciferina. La reacción produce un resplandor frío, solamente 10% de él es calor, rendimiento mucho más eficaz que el de nuestras bombillas, donde 85% de la energía consumida se convierte en calor, y únicamente 15% en luz.

Laboratorios en diversos lugares del mundo han logrado producir ratones bioluminiscentes, insertando el ADN que codifica para la proteína fluorescente verde de la medusa cristal (Aequorea victoria) en las células ratoneras. Los pequeños roedores brillan en la obscuridad con un intenso y neón tono verde claro cuando se exponen a la luz ultravioleta. El objeto de las investigaciones no consiste en reemplazar los ratones normales del mundo por los simuladores de Linterna Verde, para así detectarlos fácilmente en las casas. Más bien se pretende perfeccionar las técnicas transgénicas que nos ayudarán a entender el desarrollo de los animales y a usar a los seres vivos como fábricas sintetizadoras de fármacos y otras substancias biológicas.

Sin embargo, en esta historia científica oficial algo se ha omitido. En realidad sí se conoce una especie de mamífero verde. A diferencia de los ratones fluorescentes, este roedor es verde naturalmente. Fue descubierto por el periodista Manuel Seyde, un día de 1966. Su centro de origen es mexicano, teniendo un asentamiento gigantesco en la Ciudad de México, formado por casi nueve millones de individuos. Lanza sucesivas olas de migración hacia el resto del mundo. Aunque constante es su éxodo, se acentúa cada cuatro años, porque sigue a 11 líderes del hato. Su origen no está muy claro, varios comportamientos indican que es el producto de hibridaciones entre varias especies. Algo tiene de perro. En 1998, un ejemplar fue visto marcando territorio con orina cuando apagó la llama que se encuentra en la base del Arco del Triunfo en París. Dicho fuego conmemora a todos los soldados franceses caídos por defender su patria. Sacrebleu! Desde 2010 sus rebaños rebuznan groseramente segundos antes de que se patee el balón. Este 2014, un émulo de leming o lemino, criatura famosa por el mito de cometer suicidio aventándose desde riscos hacia el mar, apareció entre Fortaleza y Recife, a bordo del crucero Divina. El imitador de Fernando Platas consiguió “ahogarse” antes de tocar agua. El punto débil de los Ratones Verdes son las naranjas, particularmente las últimas gotas de su jugo los matan.

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