¡Salvemos a Fuleco!

La mascota del Mundial 2014 está siendo afectada por la degradación de su hábitat.

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Álvaro Chaos 17/06/2014 00:00
¡Salvemos a Fuleco!

Fuleco es la mascota del Mundial 2014. El acrónimo proviene de las palabras futbol y ecología. La figura continúa la tradición de crear un amuleto con forma humana o animal, establecida desde Inglaterra 1966 con el león Willie. Apegado a la lógica natural —a diferencia del caso inglés: la pérfida Albión está desierta de leones, al igual que un famoso parque nacional del DF—, Fuleco es un armadillo endémico de Brasil, lo cual significa que sólo vive allí. Habita en la zona meridional del Este, donde se encuentra Recife y cerquísima de Natal y Fortaleza, justamente el trío de sedes de la Selección Mexicana en la primera fase. Su nombre vulgar es armadillo de tres bandas, y el científico Tolypeutes tricinctus.

Hasta el día de hoy, se han descubierto 20 especies de armadillos. Poseen un caparazón constituido por placas óseas recubiertas por escudos córneos, estas láminas se yuxtaponen y ordenan generalmente en tiras transversales. Sirven para distinguir sus especies. Parte del nombre de Fuleco es tricinctus, quiere decir tres cintas en latín. Estas franjas permiten a algunas especies enconcharse formando una bola, como cochinilla. Fuleco es de las pocas que puede hacerse “bolita”. Por eso en portugués se le denomina tatu bola. Son excelentes nadadores y corren rápido. Como especies curiosas resaltan el armadillo rosa peludo y el armadillo chillón. El primero es un armadillo extraño cuya coraza es rosácea y tapa parcialmente el cuerpo, las partes laterales y ventral están cubiertas de pelos blancos. Peluche simpático, digno de acompañar a la Pantera Rosa. Es el más pequeño de todos, apenas llega a 14 centímetros de longitud. El segundo, tiene el caparazón recubierto de pelos y al atraparlo chilla con vehemencia, de allí su nombre. El titán es el armadillo gigante, alcanza metro y medio de largo, y pesa 60 kilogramos. Todo un tanquecito.

Los armadillos son sudamericanos. Surgieron allá cuando América del Sur era un pedazo de tierra aislado. Debido a movimientos tectónicos, Norteamérica y Sudamérica se juntaron mediante un puente estrecho, seguramente ya adivinó que se trata de Centroamérica. Hace tres millones de años, gracias al paso natural, las dos secciones de nuestro continente intercambiaron mucha fauna. Al suceso se le conoce como El gran intercambio americano. Son ejemplos de animales norteamericanos que migraron al Sur los cánidos, félidos, caballos y elefantes. Entre los sudamericanos llegados a América del Norte están los perezosos gigantes, gliptodontes y armadillos.

Únicamente dos especies de los pequeños acorazados decidieron salir del Sur. Una hizo su casa a Centroamérica y la otra ha contado con un desempeño fantástico, ha colonizado México y sectores amplios de Estados Unidos. El armadillo de nueve bandas es este viajero vivaracho. El clima de América del Norte le ha sentado fenomenal. Su invasión ha sido a partir de dos puntos geográficos. El natural, por el vínculo centroamericano, y el otro por cuestiones rocambolescas. Resulta que varios ejemplares fueron llevados a un zoológico de Florida, pero una cuadrilla escurridiza se escapó, encontró refugio en los Everglades y se aclimató tan bien que pobló la península en pocos años. Tiempo después se unieron en Texas con los que provenían de nuestro país.

Fuleco y sus familiares están siendo afectados peligrosamente por la degradación de su hábitat. Necesitan de su ayuda. Firme la petición siguiente y haga que el Mundial deje algo bueno a Brasil y al mundo:

https://www.change.org/es-LA/peticiones/salven-el-hogar-de-la-mascota-de...ón-del-parque-del-armadillo-parquedotatu.

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