Criaturas deliciosas (1)

No hablo de las personas cuyas figuras apetecibles devoramos ocularmente.

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Álvaro Chaos 06/05/2014 00:00
Criaturas deliciosas (1)

Hay criaturas por las que babeamos. Cautivan la mirada e hipnotizan el entendimiento. Les clavamos los cinco sentidos. La mayoría es dueña de carnes voluptuosas. No hablo de las personas cuyas figuras apetecibles devoramos ocularmente, y con todo lo que se nos permita posteriormente. A esa carne no me refiero. Ya hablaremos del deseo carnal en alguna columna posterior. En ésta, el asunto son aquellos seres que sí nos comemos literalmente.

El otro día, en la sobremesa, salió oportunamente el tema de la comida. El debate versaba sobre cuál consideraba cada uno de los comensales la mejor gastronomía del mundo. Obviamente, parte de la concurrencia nombró la mexicana.

El gusto por comer está íntimamente relacionado con la cultura y los hábitos de la gente. Es de esperar que los mexicanos voten por la de aquí, así como los extranjeros se inclinen por la suya. Es verdad que hay países con comidas tan malas, como Inglaterra, Estados Unidos y Canadá, que sus nativos no deberían atreverse a mencionarlas como paradigmas mundiales —al menos me consta que los ingleses no cometen esa osadía.

Algunos factores influyen sobre estas tendencias. Por ejemplo, en México la cocina japonesa ha tenido mucho auge. En la época de su florecimiento, se asociaba con individuos de cierto dinero y estilo que presumían salir de lo convencional; representó una moda pretenciosa. Curiosamente, las mujeres son muy aficionadas a saborearla. ¿Será porque los platillos parecen de juguete, como si estuviésemos jugando a las muñecas?

Varias naciones poseen comida atractiva, pero poco variada. En Argentina se degustan cortes exquisitos —iguales a los del norte de México—, desgraciadamente fuera de las viandas, la oferta es nula. La comida italiana se encuentra presente en la mente de todos, aunque sólo sea por la pizza “de media hora”. Esa cocina es sabrosa, pero si Marco Polo no les hubiera llevado la pasta de China y los españoles el tomate de América, ¿qué ingerirían los ítalos?

Los países con las gastronomías más ricas —por sabrosas y variadas— son, sin duda, España y Francia. Encima, son saludables. En las guías internacionales de los mejores restaurantes, los ibéricos siempre están representados por varios establecimientos, siendo los que cuentan con mayor presencia generalmente. Y como botón de muestra de lo francés, basta y sobra el comentario del general De Gaulle: “¿Cómo desean gobernar un país donde existen 246 variedades de queso?”. En fin, seguramente usted, mi sibarita lector, tendrá su favorita.

Aquella plática de sobremesa desvió su rumbo de las comidas regionales a los ingredientes vivos que se usan para prepararlas. Ahora los candidatos sujetos a votación eran organismos vivos. ¿Quién es el ser más delicioso del planeta? Se propuso escoger un ganador animal y otro vegetal. Vacas, cerdos, salmones, chiles, palmitos, alcachofas, pimientos, iban desfilando como aspirantes de cada reino natural.

Con el caviar hubo una ligera vacilación, en seguida se aclaró, era hueva de un pez, el esturión. La miel entró como producto animal y el jarabe de arce como vegetal. La situación se complicó con las setas y los hongos. Todavía no se terminaba de decidir dónde colocarlos, cuando alguien mencionó el tequila. Fácilmente ingresó en lo vegetal, porque proviene de una planta. La cosa no era tan simple. El agave solito es incapaz de producir el licor. Necesita fermentar y para ello se requieren levaduras. Para complicar el concurso, apareció el adorador de las bebidas lácteas ácidas que se fabrican con leche y lactobacilos. ¿Qué son los hongos, las levaduras y los lactobacilos?

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