‘El Carpe diem’ en medicina

La frase se refiere a que hay que vivir cada día como si fuera el último, pero que no es válido echar todo por la bor-da al caer por la borda.

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Alfonso Aguilar 31/08/2014 00:44
‘El Carpe diem’ en medicina

SALUD. El Carpe diem es una expresión de raíces latinas concebida por el poeta romano Horacio. Su tradición literaria sería “Cosecha del día” que intenta alentar el aprovechamiento del tiempo y no malgastar ningún segundo. Según los historiadores esta frase completa dice Carpe diem quam minimum credula postero que puede entenderse en español como “Aprovecha el día no te fíes del mañana”. Consejo que hace una exhortación para que nadie deje pasar el tiempo estérilmente. En los terrenos de la salud humana, y por ende en los de la medicina, tiene una idónea explicación al  recordar que hay que aprovechar cada día para tomar todas las medidas ya conocidas para preservar la salud, no abusando ni excediéndose de hacer aquello que de antemano ya se sabe que nos la va a deteriorar. La otra aplicación, el otro enfoque de carácter negativo, de la frase hace referencia subliminal en que hay que vivir cada día como si fuera el último, que aun cuando nadie puede garantizar que así será, no es válido echar todo por la borda al caer en excesos que prohíjen que sí puede ser el día postrero de su existencia como puede ser, entre otros varios ejemplos, el que se ingiera en exceso bebidas alcohólicas lo que eleva la posibilidad de tener un accidente automovilístico o una riña mortal.

Os comento que la expresión Carpe diem volvió a tener popularidad a partir de la película La sociedad de los poetas muertos filmada en 1990 que se hizo merecedora a un Oscar y que tuvo como protagonista principal a Robin Williams, que en fechas recientes se suicidó, y que interpretó a un profesor de poesía, quien intenta motivar a sus alumnos con ese Carpe diem. Dicha cinta hace referencia, porque ahí acontece, a la academia Walton de Estados Unidos. Dicha academia troquela en sus alumnos cuatro postulados: tradición, honor, disciplina y excelencia.

Os recuerdo que si en nuestro país hay una instancia que cumpla con esos cuatro postulados es la Academia Nacional de Medicina (ANM) que ha permanecido como una institución vigorosa durante sus 137 años de existencia. La ANM comenzó a gestarse durante los primeros años de vida del México independiente. Su búsqueda incesante de soluciones a las necesidades de salud de los mexicanos no se interrumpió ante las vicisitudes sociopolíticas en el México Republicano. Sus integrantes no dejaron de luchar contra la fiebre amarilla, venciendo las diferencias políticas de algunos de ellos durante la intervención francesa y el Segundo Imperio. También estuvo presente en la solución al problema del estancamiento insalubre de las aguas de la Ciudad de México y en la campaña contra la peste bubónica en el puerto de Mazatlán en los albores del siglo XX. La destacada intervención de sus miembros hizo posible la fundación de las grandes Instituciones Hospitalarias del México moderno y de los organismos axiales de la medicina mexicana que perduran hasta nuestros días. Médicos mexicanos ilustres como Miguel F. Jiménez, Rafael Lucio, Gabino Barrreda, Eduardo Liceaga, José Herrés, Ignacio Chávez, Gustavo Baz, Salvador Zubirán entre otros, han orientado su fecunda trayectoria

TRES APOSTILLAS. En 1873 cuando la presidencia de la academia estuvo a cargo del doctor Lauro García Jiménez se formaliza el nombre de Academia de Medicina de México. Recordemos que esa mitad del siglo XIX fue época de grandes descubrimientos y avances en la ciencia médica. El mayor mérito de los médicos mexicanos, sobre todos los que ya pertenecían a la ANM consistió en una rápida asimilación en la medicina científica adecuándola a nuestra propia realidad... Al despuntar el siglo XX, México se preparaba para un cambio radical que busca terminar con las injusticias que crecían alarmantemente en contraposición a situaciones de relativa bonanza económica. El 20 de noviembre de 1910 como resultado de diversos antecedentes estalló la Revolución Mexicana. Luego del asesinato del presidente Madero la lucha armada se recrudeció y la ANM al igual que el resto del país tuvo que enfrentar graves problemas y carencias pero siguió adelante... El crecimiento y desarrollo de la medicina mexicana que se acentuó en la década de los 40 del siglo XX ha hecho que la ANM de hoy sea un gigante. De los 22 fundadores que tuvo, ahora cuenta con más de 500 académicos nacionales y 45 extranjeros. Siempre ha estado atenta a las inquietudes y cambios del quehacer médico sin dejar la tradición que refleja la experiencia acumulada en más de un siglo y actualizando sus estatutos con el propósito de adecuarlos al desarrollo social, político y médico de nuestro país. SALUD Y SALUDOS.

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