Crónico descontento de la práctica médica (II)

La aseveración “El cliente siempre tiene la razón”, no se aplica a la práctica de la medicina.

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Alfonso Aguilar 29/06/2014 00:17
Crónico descontento de la práctica médica (II)

SALUD. Mientras que la ciencia trata las relaciones entre la salud y la enfermedad, el arte de la medicina trata las relaciones entre los seres humanos y su propósito debe ser, como cualquier arte, elevar y enriquecer la mente y el espíritu, pero el arte y la medicina ha sido visto a veces como la antítesis de la ciencia, y así el clínico avezado que le dedica tiempo a la semiología de las enfermedades y al entendimiento de las circunstancias del paciente, puede ser visto como alguien “que no está al día”. Esto ha sido perjudicial tanto para los pacientes como para los médicos. Los médicos tratan a los seres humanos —pacientes— en una etapa desafortunada de su vida. Se sienten mal, tienen miedo de perder la vida, tienen que pagar por tener una oportunidad de mejorar, o en el caso de que cuenten con un servicio médico gubernamental tienen que esperar algún tiempo para que se les proporcione el servicio. En ambas situaciones, en el proceso tendrán, entre otras cosas, que perder su privacidad y permitir a un extraño entrar en la parte más íntima de su ser. Los médicos deben de encontrar cómo manejar un adecuado trato con enfermos que, además de dolientes, muchas veces son difíciles. Cuando se establece una relación de contrato, como entre un médico y un paciente, la inconformidad resulta de la falta de cumplimiento de dicho contrato. ¿Cuáles son las características del médico y del paciente, así como del contrato? Los médicos creen que los pacientes esperan de ellos paciencia, tacto, dedicación, preparación, habilidades y delicadeza. Se dice en cambio que los enfermos esperan confianza, amistad y calor humano y que su médico sería el primero a quien le confiarían un problema delicado.

Os recuerdo que los médicos suelen estar muy ocupados por las enfermedades, como para ocuparse de los enfermos. Al médico actual suele etiquetársele como atareado, cansado, descontento, intranquilo. Así, una habilidad que ha desarrollado es interrumpir al paciente cuando empieza a hablar de algo que el médico no considera clave para la atención. La sobrecarga de trabajo y de rotación de varios médicos para atender a un mismo paciente agravan esta situación en muchas instituciones de salud. Generalmente el paciente enfermo descarga sus resentimientos contra la sociedad, la fatalidad, la divinidad, su propia falta de cuidado, su familia y contra la figura del médico. Lo hace más con el médico que con otros profesionistas. No hace muchos años la medicina se encontraba en un mercado en el que la demanda de consultas era menor que el número de médicos que las ofrecían.

Os comento que la capacidad de que un médico disfrute su profesión tiene relación con su actitud de actuar como un ser humano y no como un técnico por muy preparado que  esté. Muchas ocasiones para no revelar sus limitaciones los médicos adoptan el carácter de seres superiores e infalibles, situación que se revierte entre ellos mismos ante una mala evolución del enfermo. Algunos médicos sólo pueden establecer una relación con pacientes que se consideren inferiores y algunos pacientes tienen la misma regla para la relación. Se requiere madurez para establecer una relación entre iguales, sin sentir que el ego y la independencia sufre menoscabo.

TRES APOSTILLAS. El médico suele tener un gran ego, que se defiende ante la imposibilidad de exponer la inseguridad, la que es mayor conforme el profesionista es más joven, menos preparado y menos avanzado en su madurez sicológica. Se había dicho, hacia la mitad del siglo XX, que el médico tenía temor de ser derribado del pedestal en el que se encontraba.----- En los inicios de este incipiente siglo XXI la aseveración de que “El cliente siempre tiene la razón” no se puede aplicar a la práctica de la medicina. Es frecuente que el paciente no sepa con claridad qué espera, aunque sí sepa lo que no espera del médico, pero conforme el paciente es más poderoso económicamente tiende a explicar al médico lo que quiere obtener.-----Dado que hay varias categorías de paciente, sus pretensiones varían mucho. Se pueden catalogar: en los que están sanos, acuden a revisión y buscan conservar su salud; los enfermos que pretenden algo para corregir la enfermedad y los sanos que debido a características mentales creen estar enfermos. Este último grupo suele ser el que más problema crea. Se ha dicho que la ciencia actual cura o menosprecia enfermedades que antaño requerían multitud de medicamentos y que el paciente hasta disfrutaba, y hoy tiene más éxito el que receta antibióticos y multitud de medicamentos para un resfriado, que el que indica aspirinas y reposo por unos días. SALUD Y SALUDOS.

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