Crónico descontento de la práctica médica (I)

Los médicos deben encontrar cómo mediatizar el trato con enfermos difíciles y carentes de felicidad.

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Alfonso Aguilar 22/06/2014 00:00
Crónico descontento de la práctica médica (I)

SALUD. La muerte como la vida es un fenómeno natural, pero actualmente se busca un culpable. No hay duda que la enfermedad es una carga que altera la vida del paciente y de su familia, la búsqueda obsesiva de la salud eterna si es una enfermedad. No obstante, ante los avances de la medicina y la tecnología, nada parece suficiente y se exige la curación de enfermedades incurables, siendo que sólo son susceptibles de control. No se entienden los riesgos ni se acepta el envejecimiento. Así, muchos pacientes están siempre descontentos a pesar de los grandes avances a su servicio. Con cada avance de la medicina las expectativas de los pacientes superan la realidad y parte de la culpa la tienen los médicos por ofrecer más de lo que permite el avance científico. Uno de los defectos de la medicina moderna es considerar un error médico a todo resultado que no sea la curación o al menos la buena evolución del enfermo. En Estados Unidos cerca de 100 mil muertes al año, debido a efectos indeseables de los medicamentos, son atribuibles a los médicos. No se toma en cuenta que, dado el estado actual del conocimiento, exista inevitablemente un número de pacientes que fallecen, por ejemplo 10% de los infartos al miocardio, o que se complican, por ejemplo 1% de las angioplastías que tienen que ir a cirugía, se considera error médico a la mala evolución. Los pacientes como todo ser humano tienen derecho a soñar con la inmortalidad. Lo han hecho desde la más remota antigüedad y ello originó la búsqueda de la panacea, pero el paciente cree que la ciencia debe tener una respuesta a cada problema. Los médicos y las instituciones médicas no han sabido especificar sus alcances y limitaciones. La creencia de que existiría una pócima vegetal de la inmortalidad estaba bien para el siglo II, la búsqueda de la fuente de la juventud estaba bien para mediados del siglo XVI, pero el exigir, en este siglo XXI, la certeza absoluta en el diagnóstico, el pronóstico y la inhabilidad del tratamiento aún en enfermedades incurables es una falla o un vicio que debe desterrarse.

Os recuerdo que los médicos tratan a los seres humanos en una etapa desafortunada de su vida. Se sienten mal, tienen miedo de perder la vida, tienen que pagar para tener una mejor oportunidad para mejorar. En el proceso tendrán, entre otras cosas, que perder su privacidad y permitir a un extraño entrar en la parte más íntima de su ser. En múltiples ocasiones, en especial en las instituciones de salud, pierden su individualidad. En este escenario los médicos deben encontrar cómo mediatizar el trato con enfermos difíciles y carentes de felicidad. Deben encontrar la manera de ganarse al paciente enojón, motivar al obstinado y agradar al insoportable. Cuando se establece una relación de contrato entre un médico y un paciente, la inconformidad resulta de la falta de cumplimiento de dicho contrato.

Os comento que los médicos y demás profesionales relacionados con la salud tienen una alta responsabilidad frente la vida y el cuidado de las personas. Por ello es que sus errores son mucho más llamativos que en las de otras profesiones. Pero ¿todos los errores son los mismos? Dentro de la medicina legal en general se clasifican los errores en tres grandes áreas, mismas que divergen en el grado de responsabilidad e intencionalidad si se realiza el error, por lo tanto el daño al paciente.

TRES APOSTILLAS. Una de las áreas es intencionalidad como es el caso de la iatrogenia que es el daño provocado al paciente, secundario a la administración y tratamiento o de un procedimiento, que es correctamente indicado y que se realizó según las indicaciones correctas acorde a lo que el conocimiento médico sabe en el  momento en el que se administra el tratamiento.-----Por el hecho de ser propio de la intervención, el daño no es provocado con la intención por lo que el médico no posee responsabilidad como sería el caso de una infección urinaria secundaria a la aplicación de una sonda en la vejiga que es de necesidad hacerlo para vaciarla o mantenerla vacía.-----La otra área es la mala praxis que se define según la ley, ya que corresponde a un delito. Involucra a todos los hechos los cuales los médicos no cumplieron con su deber ni con lo que es correcto hacer. Según las características y la intencionalidad pueden ser: negligencia. Impericia. Imprudencia o delitos dolosos. Esta faceta negativa de la práctica médica desde luego provoca un descontento, distinto y más acentuado que el exigir una salud eterna. SALUD Y SALUDOS.

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