La relación médico paciente, deteriorada

Fue precisamente un galeno, Sócrates, quien señaló las bases de una práctica basada en principios científicos y éticos.

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Alfonso Aguilar 01/06/2014 00:00
La relación médico paciente, deteriorada

SALUD. La relación médico-paciente ha sido considerada el acto central de la actividad clínica, y el escenario principal del ejercicio de la medicina que va más allá de los conocimientos científicos y desarrollos tecnológicos básicos para la práctica médica e imprescindibles en la formación del médico y demás profesionales de la salud. El avance científico y tecnológico exigen al médico actual un alto grado de especialización que le está permitiendo afrontar patologías hasta ahora inabordables, pero que, como contrapartida, ha modificado sustancialmente la tradicional y correcta forma de entender la profesión médica y ha deteriorado sensible e inapropiadamente, la relación médico paciente. Algunos conocedores de esta situación, consideran incluso que la medicina moderna ha introducido un distanciamiento entre el enfermo y la propia vivencia de su padecimiento, ya que se le hace sentir que su cuerpo habla en un lenguaje que él no puede comprender y al cual sólo tienen acceso aquellos que conocen el código de la medicina. Así viene siendo: el enorme avance de las ciencias, sus sofisticadas aplicaciones médicas y sus evidentes éxitos están trayendo, en paradójico contrasentido, el mayor alejamiento médico-paciente nunca visto en la historia de la medicina.

Os comento que es ya una evidencia inquietante el que la mirada de muchos médicos está excesivamente focalizada en el conocimiento de los hechos biológicos de la enfermedad para su correcto tratamiento, pero en cambio sufre de presbicia con el enfermo. Lo anterior indudablemente viene propiciando  la búsqueda de alternativas que está trayendo como consecuencia la demanda de medicinas no convencionales como manifestación subliminal de un deseo de retornar al pasado, que le resultaba, si no del todo efectivo corporalmente, sí lo satisfacía anímicamente. La relación médico-paciente está modulada por factores sociales y culturales. Se desarrolla en un plano intelectual y teórico, pero también afectivo y ético lo cual puede definirse como auténtico acto médico. Ciertamente hoy el médico se encuentra desconcertado y desorientado ante el cambio de escenario que le ha obligado a bajarse del pedestal en el que lo tenían la mayoría de sus pacientes. La transición —aún inacabada— del paternalismo médico a la autonomía del paciente, ha supuesto la perdida de la autoridad moral de la que se encontraba investido y no sólo, siempre, por una igualdad irreal impuesta sino en gran parte por responsabilidad de un estamento médico que ha olvidado su sacerdocio para tornarse en un mero técnico de la sociedad industrial abdicando de la supremacía que se le adjudicaba. Consecuencia de lo anterior es que, irremediablemente como técnico de una actual sociedad industrial se le ha tratado como tal.

Os recuerdo que fue precisamente un médico, Sócrates, quien señaló las bases de una práctica basada en principios científicos y éticos. Tradicionalmente el médico empleaba todos sus conocimientos en beneficio del paciente, ya fuera para mitigarle el dolor, curar su enfermedad o salvarle la vida. El paciente, en cambio, desempeñaba un comportamiento pasivo, limitado para cumplir las órdenes del médico sin cuestionamiento alguno. Tal actitud respondía a la convicción de que el médico sólo buscaba el beneficio del paciente. Ambas partes en la relación tenían enemigos comunes contra quien luchar: la enfermedad, el dolor y la muerte. La antigua confianza que distinguía la relación médico paciente ha sido sustituida por el temor y la falta de credibilidad. La práctica médica en grandes hospitales y la alta tecnología han deshumanizado la interacción y no son pocos los casos en que el anterior binomio se ha trastocado en lucha frontal.

TRES APOSTILLAS. No obstante, este deterioro, es de reconocerse la clara y constante preocupación que existe porque la práctica médica, además de ser una actividad científica se sostiene a partir de valores éticos y morales.-----Tenemos frente a nosotros una nueva práctica médica que debe dejar atrás la tradicional relación paternalista radical y vertical, para sustituirse por una nueva visión más plural y deliberativa, que permita afrontar adecuadamente las situaciones que diariamente se presentan en consultorios y hospitales. Se entiende entonces que se está en una sociedad plural donde las decisiones se deben de tomar bajo la idea democrática de participación y de consenso.----- Esta noción introducida a los servicios de salud produce un cambio de paradigma en la relación médico paciente que viene a transformar al histórico paternalismo en un nuevo modelo. SALUD Y SALUDOS.

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