Cómo se relacionan el género y la salud

Por género se entiende el conjunto de atributos sociales que se les asignan a las personas

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Alfonso Aguilar 09/03/2014 00:04
Cómo se relacionan el género y la salud

 

SALUD. El concepto de género, y la perspectiva de análisis que de él se deriva, surgen entre los años 60 y 70 del siglo XX con los hallazgos sobre los estudios de sexualidad humana y los aportes de las ciencias sociales, sumados a los llamados de atención del movimiento amplio de mujeres en la reivindicación de sus derechos. Recordemos qué se entiende por sexo y qué se entiende por género. Las diferencias entre hombres y mujeres dadas por sus condiciones biológicas y fisiológicas, diferencia que tiene que ver principalmente con características cromosómicas, hormonales, genitales y reproductivas, además de las llamadas características sexuales secundarias definidas a partir de la pubertad, es lo que se conoce por sexo. Por género se entiende el conjunto de atributos sociales que se les asignan a las personas (formas de comportarse, valores, normas, actividades a realizar, recompensas, su lugar en el mundo), según haya sido identificado como hombre o como mujer. Dichos atributos son socialmente contraídos, por lo que cada cultura según la época y el medio social, le da un sentido diferente a lo que significa ser hombre y ser mujer. Repasemos ¿Cómo se relacionan el género y la salud? Las asignaciones de género, y la manera de cómo hombres y mujeres se relacionan a partir de ellas están íntimamente vinculadas con las diferentes situaciones de salud en las que se encuentran, considerando sus condiciones étnicas, socioeconómicas y la etapa del ciclo de vida en que se encuentran. A partir de las diferencias de sexo y de género se puede dimensionar diversas problemáticas de salud y su forma de atención, con una óptica que distingue las inequidades y su repercusión en los procesos de salud-enfermedad de hombres y mujeres. Tomando en cuenta la definición de salud propuesta por la OMS, se estipula que es: “El estado de bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedades”, también podemos darnos cuenta de cómo el enfoque de género en salud implica necesariamente identificar y reconocer de qué manera el derecho a la salud es vulnerado y limitado por pertenecer a uno u otro sexo.

Os comento que la salud muestra, en varios ámbitos, las consecuencias de la desigualdad para las mujeres y, a la vez, sirve como ventana privilegiada para observar los varios costos de la socialización masculina que tienen que pagar los hombres. En este sentido, las diferentes causas de morbilidad y mortalidad, así como las expectativas de vida de hombres y mujeres responden en gran medida a las inequidades de género, las cuales se articulan con desigualdades de clase, étnicas y de edad.

Os refiero que si bien las mujeres tienen una esperanza de vida al nacimiento mayor que los varones, de 77.9 años para las primeras y 73.4 para los hombres, ellas experimentan una mayor morbilidad en casi todas las etapas de su vida en parte importante debido al menor acceso a cuidados y a la utilización y pago de servicios de salud. De manera importante se presentan en las mujeres diversos problemas de salud relacionados con hechos reproductivos. Esto se puede apreciar claramente en la frecuencia en que hombres y mujeres utilizan los servicios de hospitalización.

TRES APOSTILLAS. Cuando enfocamos la salud desde la óptica del género podemos observar cómo diversas problemáticas que hasta ahora se habían analizado y tratado de forma aislada como propias de hombres o de mujeres, encuentran explicación en factores culturales relacionados con creencias, valores y asignaciones de género profundamente arraigadas. -----Clásico ejemplo al respecto es el temor de muchos hombres a acudir a los servicios de salud al tener molestias que pueden corresponder a un cáncer de próstata, permitiendo el desarrollo de tumores malignos que en muchas ocasiones les cuestan la vida, problemática relacionada en gran parte con temores respecto a la sexualidad masculina.
-----En una vertiente diferente, el género nos da herramientas para comprender de mejor manera la dinámica en la relación entre los servicios de salud y quienes los utilizan (conocida como relación “médico-paciente”) a partir del sexo de los proveedores de servicios y de quienes los utilizan. En la relación médico paciente se suelen reforzar y repetir los estereotipos de género como por ejemplo al asignarles a las mujeres las tareas de cuidado de menores de edad y de pacientes, como si fuera algo natural a su condición. En tales circunstancias se está sobrecargando en ellas una responsabilidad que debía estar compartida, dejando generalmente fuera de este compromiso a los hombres. SALUD Y SALUDOS.

 

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