Maldita equidad de género

Lejos de lograr justicia, el ordenamiento se está convirtiendo en una carga

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Adrián Rueda 25/08/2014 00:00
Maldita equidad de género

Lo que los sabios políticos idearon como un esquema de “equidad de género”, para que las mujeres en el país no fueran discriminadas, se está convirtiendo en una auténtica pesadilla no sólo para los partidos y autoridades, sino para los ciudadanos en general.

Y es que en el afán de ser democráticos por decreto, los partidos y sus diputados decidieron que la mitad de las candidaturas a legisladores, delegados o integrantes de un órgano autónomo se repartieran a la mitad entre hombre y mujeres.

Pero lejos de lograr justicia, este ordenamiento se está convirtiendo en una carga, toda vez que nadie pensó en que además del género se pusieran algunos candados como la capacidad, honestidad y trayectoria de los aspirantes.

Si la Ciudad de México estaba llena de funcionarios deshonestos, hoy también lo está de funcionarias mediocres si no es que pésimas, lo mismo en la ALDF que en San Lázaro, el Info-DF, tribunales y los órganos autónomos.

Para nada se trata de un comentario misógino o discriminatorio, pues es cierto que en varios rubros hay mujeres mucho muy capaces y hombres sin preparación, deshonestos y que no aportan nada a la comunidad.

Pero después de ver las calificaciones que dio a conocer el INE, por ejemplo, sobre los aspirantes a integrar su nuevo organismo local, de analizar el trabajo de algunas delegadas y diputadas no queda más que maldecir este esquema que llaman de equidad, pero que perjudica a los ciudadanos.

Porque si bien es cierto que ningún consejero electoral varón que integran el IEDF pasó a la segunda ronda, por ejemplo, también es cierto que varios de ellos no entraron porque se aplicó la equidad de género y, aunque tuvieran buenas calificaciones, esos lugares estaban reservados para mujeres.

No puede ser que éste sea el parámetro para integrar los órganos de gobierno y las cámaras legislativas, y que de esto se enorgullezcan quienes lo propusieron y lo aprobaron, pues por el simple hecho de ser hombres o mujeres tienen un lugar asegurado aunque no tengan el perfil.

La equidad debe medirse por la capacidad, y si hay más mujeres capaces que los hombres, que no sean 50% los puestos que tengan; que les den 60, 70 ó 100 si son mejores; si no que no les den nada, igual a los hombres. Por estar jugando a la democracia, lo único que se ha logrado con estas leyes es tener diputadas impreparadas —muchas de ellas esposas de caciques—; funcionarias que no tienen la capacidad para el trabajo y eso afecta a la ciudadanía.

Si van a insistir en que 50% de los puestos sea para un género y la otra para el otro, al menos deberían poner un piso en cuanto a capacidad y aplicar un examen de oposición, y si un género no da el ancho, adiós, que entren los mejores calificados sin distingo de sexos.

Porque en este esquema se puede dar que candidatas o candidatos que ni siquiera pasan un examen, o que lo hagan de panzazo sean consejeros, comisionados, delegados, legisladores  y que aspirantes que haya aprobado queden fuera.

Y todo por la maldita equidad de género.

CENTAVITOS… Si bien es cierto que el diputado Manuel Granados, presidente de la Comisión de Gobierno de la ALDF, dio el paso y se afilió al PRD para poder ser consejero nacional del partido, llama la atención que lo esté intentando a través de la planilla del diputado federal Julio César El Nenuco Moreno. Y es que Granados seguramente no dio el paso sin haber consultado con su jefe Miguel Ángel Mancera, y como El Nenuco jugó en las pasadas internas del PRD en contra de Mancera y apoyó a Alejandra Barrales, enemiga del doctor, lo que abrió una herida entre ellos, por eso llama la atención este engarce.

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