¿Dónde se perdió el PRD?

No hay una sola persona que conozca a un político de izquierda pobretón.

COMPARTIR 
Adrián Rueda 22/08/2014 00:00
¿Dónde se perdió el PRD?

Cuando el PRD estaba naciendo, quienes participaron en su creación soñaban con un proyecto político basado en la igualdad y la justicia social, y con terminar con la gran corrupción del partido gobernante.

Tocaron a las puertas de líderes vecinales, amas de casa y comerciantes para invitarlos a sumarse a la lucha, pero cuando estos vecinos oprimidos empezaron a llegar a las estructuras de gobierno y de las cámaras olvidaron todo principio y se corrompieron.

Se dedicaron a engordar la cartera, a meter como proveedores a sus parientes y a dar plazas a hermanos, primos, tíos, cuates, amantes y cuanta parentela se pudiera beneficiar del dinero público.

Terminaron en algo mucho peor de lo que combatían, pasando de un proyecto político a uno eminentemente económico y el doble de corrupto.

Basados en cacicazgos, que de entrada dieron al traste con la idea de democracia, los perredistas se convirtieron en los nuevos ricos, pero más corruptos y voraces por el hambre ancestral con que habían vivido la mayoría de ellos.

Dejaron los pantalones de Milano y se empezaron a comprar trajes en Suburbia, después en las grandes tiendas, y se convirtieron en políticos de marca, con finos trajes, secretarias, choferes, camionetas y asiduos comensales de restaurantes gourmet.

Se olvidaron de los vochitos que arrancaban con empujones y que no pasaban la verificación. Cambiaron las caguamas por vinos tintos, cogñac o whiskys, y las memelas y tacos de carnitas por ternera, pastas y hasta caviar.

A estas alturas del partido no hay una sola persona que conozca a un político de izquierda pobretón, que al menos no tenga un departamento y un coche, por eso es que ahora suenan falsos, sin banderas y cada vez con menos apoyo ciudadano.

Las únicas banderas que les quedan son oponerse a todo, como el caso de la Reforma Energética “para que no nos roben nuestro petróleo y nuestros recursos”.

Eso no es proyecto de izquierda, por la simple y sencilla incongruencia entre lo que piden y lo que son: los nuevos ricos de la política.

Se pelean entre ellos de quién es más vendido al gobierno o quién traicionó los estatutos del partido, pero en realidad ninguno de ellos tiene la calidad moral de reclamar nada; todos son unos vulgares ladrones.

Porque no van a decir que Marcelo Ebrard, Andrés Manuel López Obrador, Dante Delgado, Alberto Anaya, René Bejarano, Jesús Ortega, Lola Padierna, Alejandra Barrales o cualquier diputado o delegado de izquierda son pobretones.

Igual de transas que los del PRI, PAN, PANAL, PVEM, Morena, PT o cualquier partido u organización izquierdosa.

Pero no sólo los grandes jefes de tribus, sino hasta sus más modestos empleados o seguidores son gestores o traficantes de vivienda, taxis, permisos para comercio ambulante, licencias para construcción, bares, tiendas y un sinfín de negocios al amparo de la izquierda.

¿En qué momento el proyecto político del PRD se convirtió en un proyecto económico individual que traiciona sus postulados, su anhelo de justicia y equidad social y su combate a la corrupción que tanto criticaron?

La izquierda ha perdido todos sus blasones, sus banderas.

CENTAVITOS… En el entorno del IEDF se dice que la presidenta, Diana Talavera, presume haber sido bien evaluada en la prueba para quedarse como funcionaria del nuevo órgano electoral local del INE, y que su triunfo lo basó en dos cosas. La primera es que a ella le tocó hacer examen por la tarde y sus colaboradores le consiguieron las preguntas con los aspirantes que fueron evaluados por la mañana y le armaron un acordeón, pero que además ella está segura, porque su padrino Bejarano hizo un trato con el PRI para exonerar de corruptelas ese partido en la ciudad a cambio de un lugar para Diana y varias posiciones. ¿A poco Lorenzo Córdova y sus chicos se prestarán a algo así?

Comparte esta entrada

Comentarios