IEDF, de consejeros a ladrones

Son igual de pillos que los políticos a los que, se supone, vigilan.

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Adrián Rueda 20/05/2014 00:00
IEDF, de consejeros a ladrones

Bien dicen que el arte de la política es aprender a comer estiércol sin hacer gestos y eso ya se lo aprendieron bien los consejeros del Instituto Electoral del Distrito Federal, a quienes no les importó pasar de jefes a “chalanes” con tal de sangrar al erario.

Una nota de Carina García en El Universal reveló que los siete consejeros, con apenas 16 meses en el cargo, decidieron modificar la normatividad interna para convertirse en “trabajadores” y llevarse un bono de retiro cuando los corran, que será pronto.

La jugarreta la hicieron el Día del Niño, cuando a los iluminados se les ocurrió cambiar el Servicio Profesional Electoral para convertirse en “personal administrativo” del IEDF, a fin de que sean indemnizados como a cualquier empleado, pero con sus megasueldos.

Y es que los funcionarios, que desde ahora son “empleadillos” por decisión propia, temen que con la nueva Ley Electoral el INE no los ratifique en el cargo —ojalá que así sea, porque son unos vividores— y se queden silbando en la loma.

Si son despedidos, cada consejero —que gana 176 mil 773 pesos brutos al mes— se llevaría alrededor de 650 mil pesitos, nada mal por menos de año y medio de “trabajo”, en el que además vivieron —y siguen— como auténticos reyes.

Claro que la presidenta del IEDF, Diana Talavera, se cuece aparte, pues hizo de la burocracia electoral una forma de vida y ya acumula 15 años vegetando, por lo que a ella le corresponderían más de dos millones de liquidación; si la ratificaran la cuenta se elevaría.

Qué curioso que en todas las sesiones los consejeros votaban en contra de su “corrupta” —así la califican ellos— presidenta, pero que en la modificación de la normatividad interna para despacharse con la cuchara grande todos se unieran.

Seguramente a ninguno de los funcionarios les importa acabar chamuscados y que la sociedad y sus colegas los vean como viles raterillos, siempre que llenen sus alforjas. A ver con qué cara se presentan a otro lado a pedir trabajo y alegan honradez.

¿Dónde están sus discursos de que todo lo hacían por la democracia y por defender a los ciudadanos? Son igual de pillos que los políticos a los que, se supone, vigilan.

A poco ninguno de ellos se acuerda de que, apenas tomaron posesión del cargo, criticaron a sus antecesores por darse un bono de retiro de dos millones de pesos. Incluso exigieron que lo devolvieran, pero dicen que más rápido cae un hablador que un cojo.

Apenas se conoció que los siete magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tendrán un “haber de retiro” de 70 millones de pesos en total, y seguro que los del DF no quisieron verse lentos.

Como poca gente los conoce, bien haría la sociedad en grabarse los nombres de los malandrines: además de Talavera, los otros seis del IEDF son Martha Laura Almaraz, Mauricio Rodríguez, Gustavo Figueroa, Juan Carlos Sánchez León, Noemí Luján y Mariana Calderón, a ver si alguno renuncia al botín.

Pero como llegaron acompañados por sus fieles a atascarse de recursos, decidieron que también sus colaboradores —contratados por honorarios— obtengan una “gratificación” adicional a las prestaciones, como si fueran personal de estructura.

¿Cuánto le costará a los capitalinos la avaricia de estos pillos electorales?

 

CENTAVITOS… El que ayer salió a la luz fue Gilberto El Chato Sánchez Osorio —dedo chiquito del líder de los burócratas del país, Joel Ayala—, quien busca desde las sombras manejar las riendas del PRI-DF. Los tricolores siguen en la indefinición y mientras Laura Arellano insiste en que es la presidenta, los de enfrente juran y perjuran que ella no se quedará… La que se estrenó como cabeza de seguridad en el sur de la ciudad fue la delegada en Tlalpan, Maricela Contreras, quien llevó la voz cantante de los delegados sureños en el informe que dieron. Quizá fue una cortesía, pero los suspirantes a sucederla en 2015 se quedaron viendo estrellitas ante la sorpresa. Parece que Maricela no es el flan que algunos querían ver y ya se empezaron a preocupar.

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