El jefe de Gobierno está salado

Ninguno de los tres últimos gobernantes fue al aniversario del PRD.

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Adrián Rueda 07/05/2014 00:44
El jefe de Gobierno está salado

Cuando el PRD celebró el lunes su 25 aniversario, presumió como su principal logro la obtención de la Jefatura de Gobierno del DF en 1997, la cual ha refrendado hasta hoy.

Cierto que desde entonces no la ha soltado, pero el asunto es que ninguno de sus tres gobernantes triunfadores en las urnas fue convocado al festejo y dos de ellos ya ni perredistas son.

Todo parece indicar que la Joya de la Corona amarilla está salada, porque quien ha llegado ahí acaba denostado por sus propios correligionarios.

Algo pasa con el cargo, pues luego de convertirse en el primer jefe de Gobierno del DF, Cuauhtémoc Cárdenas  se fue como candidato presidencial del PRD por tercera vez, sólo para ser arrollado en 2000 por el panista Vicente Fox y le cayó la sal.

Tras su estrepitosa derrota, fue hecho a un lado por su sucesor en el DF, Andrés Manuel López Obrador, quien lo relegó al baúl de los recuerdos y lo desapareció por 12 años, hasta que en 2012 lo rescató el ciudadano Miguel Ángel Mancera.

Aunque volvió a la circulación, Cárdenas es una bonita reliquia de la izquierda, que ahora juega con su nombre para disputarse el jugoso botín que representa el partido fundado por el hijo de El Tata.

Para fines prácticos, el ingeniero está aniquilado.

Cómo olvidar a quien lo relevó en el cargo para cerrar su corta administración y que también soñó con llegar a Los Pinos: Rosario Robles Berlanga fue jefa de Gobierno sustituta y después presidenta del PRD; acabó enjuiciada por sus propios compañeros y echada del partido.

Chayo, como todos la llamaban, pasó diez años en el ostracismo hasta que en 2012 fue rescatada por el presidente priista Enrique Peña Nieto, quien le dio la Secretaría de Desarrollo Social.

Finalmente, a Robles se le hizo llegar a Los Pinos... aunque por la puerta de atrás.

Le siguió López Obrador, un carismático líder capaz de embaucar hasta uno que otro despistado empresario, pero sus derrotas y sus actitudes mesiánicas lo aislaron de la izquierda y hoy tampoco está en el PRD.

A él no se atrevieron a correrlo; se fue por su propia cuenta a fundar Morena.

El final de la administración pejista la llevó Alejandro Encinas, quien después fue anulado al interior del PRD y tuvo que intervenir el tabasqueño para que le arrojaran un hueso en el Senado y que no muriera de inanición política.

Llegó el turno de Marcelo Ebrard, el más priíista de los amarillos, quien luego de hacer obras de relumbrón y de autopromoverse como el mejor alcalde del mundo —pobrecito, necesitaba aumentar su estima—, no tuvo los pantalones para tomar la candidatura presidencial y desapareció.

Pensó que iba a manipular a Mancera en el GDF; lo batearon y exhibieron como corrupto; quiso presidir el PRD y los perredistas se revolcaron de la risa.

Por eso es curioso que de sus tres últimos jefes de Gobierno, ninguno fuera al aniversario: Chayo y El Peje ya no están y Ebrard, como si no estuviera. Parece que el cargo está salado.

El que sí asistió fue Mancera, pero él mismo dice que ni perredista es.

CENTAVITOS… Aunque tienen una muy bien ganada fama de bolsones, dijeran las abuelas, los integrantes de diversas legislaturas se pelean por ver cuál ha sido la más productiva —la menos improductiva, deberían decir—, para tratar de convencer a la opinión pública de algo imposible: que sí trabajan. Recientemente, la ALDF aseguró que en este periodo su productividad aumentó 15%, aunque con ello sólo les alcance para cubrir una tercera parte de los pendientes. Si en verdad quieren meterle rigor académico y metodológico al tema, que no vayan tan lejos, basta echarle un ojito a la tesis de maestría de Mauricio Calcáneo “Legislando en México, el caso de la V Legislatura de la ALDF”, premiada por el ITAM. Y habrá que recordar que Mauricio ha sido su asesor en distintas legislaturas locales y federales, por lo que sabe de qué habla. Qué bueno que,  aunque no sea diputado, alguien saque la cara por el Legislativo, y se llevó un aplauso como nuevo maestro por el ITAM.

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