Un Pejecito a la italiana

Pobrecitos de los que aún sueñan con llevarlo a la Presidencia de la República.

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Adrián Rueda 23/04/2014 00:00
Un Pejecito a la italiana

Una foto de Andrés Manuel López Obrador vacacionando en Italia circula desde ayer en las redes sociales y, contrario a su costumbre de dar por cierto todo mensaje de internet que ataca a los enemigos del tabasqueño, su equipo de internautas ha comenzado a descalificar la nota.

A través de la cuenta de Twitter @zeus1950, el usuario Jesús Soberón difundió la imagen del líder de Morena al lado de seis jovencitas en Pisa, Italia. En la foto se aprecia a un Peje sonriente, con chamarra de mezclilla de color azul marino, abrazando a una de las turistas mexicanas que le pidieron la foto.

Por supuesto que lo de menos es la posición de galán otoñal del tabasqueño, sino el hecho de que en plena Semana Santa, donde el mexicano común busca relajarse e ir al menos a un balneario o cuando mucho a una playa, él se vaya a Europa.

Y cada quien es libre de irse a donde se le dé la gana, si es que tiene con qué pagarlo. Parece que para López Obrador no es problema, pues siempre encuentra quién le pague todo: seguramente dirá que fue el pueblo el que lo mandó a descansar.

Este hipócrita promotor de la austeridad republicana y de la honestidad valiente no es más que un rufián engaña-bobos. Sus seguidores salen a defenderlo y a decir que siguen complotando contra él porque es quien va a salvar al país.

No les importa que El Peje jamás haya explicado quién paga sus gastos, sus casas, sus ayudantes, su despensa, las colegiaturas de sus muy creciditos hijos y las nanas del pequeño. Quién le paga la gasolina, que él mismo dice que es carísima; la luz, el agua, la ropa, las medicinas y un largo etcétera.

Ni qué decir del cuentón millonario que tuvo que desembolsar en uno de los hospitales privados más caros de México —no en uno del Seguro Popular o del GDF, eso es para los mortales—, cuando el año pasado sufrió un infarto.

Sus defensores están tan cegados que no piden aclarar de dónde obtiene tanto dinero si ni siquiera trabaja, al igual que sus mantenidos juniors. Por el contrario, le justifican todo y siguen creyendo que él no roba, que no busca el poder por el poder y que se manda a hacer sus trajes con un sastre de la colonia Roma.

La mayoría de los pobres a los que dice defender no tienen ni para ir a un balneario y muchos de ellos mueren en una sala de espera por falta de atención médica e incluso pasan hambre y frío.

Mandan a sus hijos a escuelas públicas o a vender chicles y tienen que viajar colgados en microbuses o apachurrados en el Metro, pero el señor de la honestidad valiente viaja en avión, usa trajes, bebe y vacaciona en Europa, como los pirrurris que tanto critica.

Pobrecitos de los que aún sueñan con llevarlo algún día a la Presidencia de la República. Allá ellos y su ceguera, porque como se ve la cosa, jamás llegará a Los Pinos.

CENTAVITOS… Una grilla entre diputados tuvo paralizada durante meses la tan cacareada Ley de Movilidad para el DF, que por fin verá la luz en la última sesión del actual periodo ordinario de sesiones en la ALDF, el martes de la próxima semana. De las 25 iniciativas presentadas ante la Comisión de Movilidad y Transporte, encabezada por la diputada Claudia Cortés, hay dos documentos que andan circulando, pero sólo uno de ellos es el bueno y será aprobado esta misma semana en comisiones. La semana pasada anduvo de mano en mano una presunta iniciativa difundida por la corriente Izquierda Democrática Nacional que, entre otras cosas, señalaba que a los microbuses les sería autorizado un aumento anual de tarifas, sin importar el servicio que presten. Ese falso documento, que en realidad quería ser utilizado por la IDN para vender al Gobierno del DF su apoyo en la Asamblea Legislativa, quedó al descubierto. Lo que esa tribu perredista no sabía es que en el escritorio de Miguel Ángel Mancera está la iniciativa real, que además se basa en las propuestas emitidas por la propia Jefatura de Gobierno.

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