A la conquista del PRI-DF

Querían la cabeza de Cuauhtémoc y ya la tienen, ahora les conviene cicatrizar heridas.

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Adrián Rueda 15/04/2014 00:00
A la conquista del PRI-DF

Hace más de dos mil años existió un general chino, famoso por su estrategia militar para conquistar territorios evitando en todo lo posible destrucción de las ciudades tomadas o derramamiento de sangre entre los conquistados.

La estrategia de este milenario guerrero quedó plasmada en escritos que fueron encontrados enterrados en pedazos de bambú y que dieron origen al famoso libro: El arte de la guerra, que muchos políticos han convertido en un texto de cabecera.

Esto viene a cuento porque ahora que Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, exlíder del PRI capitalino, ha caído en desgracia, voces al interior de su partido piden acabar con todo lo que huela a él, lo cual sería un grave error.

Una filosofía de Sun Tzu era tomar una ciudad sin destruirla —porque la tendría que reconstruir— y sin dar muerte a sus habitantes. Lo mejor era integrarlos y tenerlos de su lado para expandir tu dominio con la aprobación local.

La analogía puede quedar perfectamente en este caso, pues quienes piden el exterminio del grupo cuauhtemista olvidan que, antes de caer, Gutiérrez de la Torre logró el control absoluto del partido y de su estructura territorial en el DF.

Las principales carteras son suyas y en las 16 delegaciones colocó a presidentes de comités delegacionales no sólo afines, sino leales a él, y hacer una guerra contra ellos tendría un altísimo costo para el partido.

No es que el poder presidencial no los pueda dominar, pues por medio de dinero, amenazas o promesas de puestos los podrían hacer que cambien de bando, mas no de convicciones.

Por mucho que aceptaran trabajar para nuevos directivos no podrían obtener de ellos el compromiso ni la lealtad, a menos que en lugar de someterlos, los sumen a un proyecto incluyente en el que el grupo de Cuauhtémoc esté considerado.

Porque incluso el propio PRI ha sufrido y sabe lo que es tener a ese liderazgo en contra; son una piedra en el zapato y, si no son tomados en cuenta y ven alguna posibilidad de ser tomados en cuenta, son capaces de operar en contra y hacer que el partido sea derrotado.

Y eso es justamente lo que menos necesita el tricolor en estos momentos, pues para ellos es vital recuperar terreno en la capital para 2015; no sería lo mismo buscar el 2018 con una base territorial de distritos y delegaciones que le den gobernabilidad en caso de recuperar el DF, que llegar en soledad a enfrentar a las estructuras del PRD.

Así que quien quiera llegar por parte del PRI dentro de cuatro años a gobernar la ciudad, tendrá que buscar la mayor cantidad de aliados posibles en lugar de tratar de exterminar a un grupo que como enemigo les puede dar varios dolores de cabeza.

Querían la cabeza de Cuauhtémoc y ya la tienen, ahora lo que más les conviene es cicatrizar heridas rápidamente y estar listos para la guerra.

CENTAVITOS… por cierto, en este tema recientemente el presidente del PRD capitalino, Raúl Flores, aplaudió la iniciativa del Instituto Electoral del Distrito Federal para revisar las finanzas del PRI y checar que no se hayan desviado recursos a la contratación ilegal de “damas de compañía”. Eso estaría bien si el IEDF tuviera las manos limpias, empezando por su presidenta, Diana Talavera, que no puede ocultar el desvío de recursos que hizo en busca de un lugar en el INE —que al final no logró— ni los malos manejos administrativos al interior del instituto, al que ha convertido como agencia de colocaciones de René Bejarano. ¿Cómo diablos cree Flores que el IEDF podría tener calidad moral para juzgar el gasto no sólo del PRI, sino de cualquier partido, si el organismo es tan oscuro, sucio y corrupto que hasta la propia consejera Noemí Luján se deslindó por escrito del cochinero. Raulito Flores debería fijarse mejor a quién aplaude, porque a lo mejor no sabe que Talavera ni de su tribu es, por muy perredista que la vean.

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