¿Cuauhtémoc es un cerdo?

Llaman a reestructurar el PRI-DF para forjar una nueva generación.

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Adrián Rueda 07/04/2014 00:21
¿Cuauhtémoc es un cerdo?

Cierto que una de las características principales en la presidencia del PRI del DF era que había edecanes para todo, y que Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre siempre ha tenido fama de ojo alegre, ¿pero eso lo hace culpable de trata de personas?

Ir contra-corriente de la opinión pública, sobre todo cuando un político ha sido crucificado en medios y redes sociales por políticos opositores y de su propio partido es prácticamente imposible, pero sería bueno poner el asunto en su justa dimensión.

No es la primera vez que el líder del PRI-DF con licencia es relacionado con la contratación de chicas para el servicio del partido, y que después acaban diciendo que eran condicionadas a servir de sus damas de compañía, pero nadie lo ha probado.

No existe video o grabación alguna donde se vea o escuche al dirigente tricolor haciendo propuestas indecorosas a algunas de las chicas, y menos aún alguna denuncia penal de las afectadas; todo se basa en “denuncias anónimas”.

Sin acusación formal de por medio, sin estar indiciado y mucho menos enjuiciado y condenado, todo mundo sentencia a Gutiérrez de la Torre al escarnio y no sólo a dejar de ser presidente del PRI capitalino, sino a pudrirse en la cárcel por “cerdo y asqueroso”.

En las redes, portales, noticiarios y columnas ha sido calificado de naco, marrano, gordo, prieto, animal y demás, lo cual técnicamente sería una discriminación o, como dicen los modernos, estaría siendo víctima de bullying.

Es exhibido públicamente como un delincuente a la par de las Poquianchis de los 70, pero el asunto es que hasta el momento la única denuncia que hay en su contra es la que puso Raúl Flores, dirigente del PRD capitalino, al que ni siquiera le constan los hechos.

Son los perredistas que, basados en declaraciones anónimas y en grabaciones de supuestas empleadoras del PRI-DF, piden cárcel para Gutiérrez de la Torre; de Rubén Escamilla, el exdelegado en Tláhuac videograbado por su víctima cuando le exigía sexo oral a cambio de una plaza, nada dicen; Escamilla preside la Comisión de Abasto en la ALDF.

Pero Cuauhtémoc Gutiérrez no sólo ha sido vapuleado por la oposición, sino por sus propios compañeros, que ven el PRI del DF como un jugoso botín.

A muchos sorprende que el propio diputado Manlio Fabio Beltrones haya pedido todo el peso de la ley contra su presidente en la capital, por lo que consideró evidentes elementos de prueba, pero sin que se haya realizado un juicio.

Es como si a Beltrones lo hubieran crucificado por el Caso Colosio, donde versiones de sus propios compañeros lo vinculaban con el crimen, pero no tenían ninguna prueba y jamás fue acusado; hubiera sido injusto, como lo es ahora.

Pero no es el único que se alegra de la caída de Cuauhtémoc, por supuesto, quienes brincan de gusto son los afines a María de los Ángeles Moreno, que ven la oportunidad de regresar a succionar los recursos de la ubre pública.

Nombres como los de Miguel González Compeán, Armando Barajas o Marco Antonio Michel, todos ellos de dudosísima honestidad y que durante años estuvieron sangrando al partido con María de los Ángeles, al grado de dejarlo endeudado, embargado, lleno de aviadores, desfalcado y en el último lugar, aparecen ahora como salvadores.

Llaman a reestructurar el PRI-DF para forjar una nueva generación, cuando todos ellos son unos vulgares dinosaurios; adultos mayores que resultaron muy buenos para hacer dinero, pero que nada aportaron a la militancia.

A lo mejor Cuauhtémoc es responsable y merezca ir a la cárcel, pero primero se lo tendrán que probar; de momento no es más que un presunto culpable.

CENTAVITOS… Quienes pensaban asaltar de nuevo el PRI-DF se enteraron que antes de solicitar licencia, Gutiérrez de la Torre tomó protesta a los dirigentes de las 16 delegaciones y nombró a Israel Betanzos secretario de Organización, lo cual lo pondría —por prelación— en la secretaría general al lado de la —también por prelación— presidenta Laura Arellano. Más allá de eso, los que mandan buscan que el delegado especial Manuel Andrade se haga cargo del changarro a fin de cerrar la puerta a los no deseados.

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