PRD pide castigar la trata… pero en los ajenos

Aplauso a Raúl Flores que despertó de su letargo para ir a la PGJDF a exigir justicia.

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Adrián Rueda 04/04/2014 01:20
PRD pide castigar la trata… pero  en los ajenos

Desgarrándose las vestiduras, el dirigente del PRD capitalino, Raúl Flores, presentó ayer una denuncia penal en contra del dirigente del PRI del DF, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, por presunto desvío de recursos y trata de personas.

El dirigente local se basa en un trabajo presentado el miércoles por Carmen Aristegui, en el que se acusa al dirigente tricolor de promover una red de sexo-servicio al interior de ese partido, con recursos públicos.

Aunque el trabajo periodístico —refrito de uno similar presentado hace 11 años por el diario Reforma— no prueba absolutamente nada, y de hecho ni siquiera se cuenta con denuncia de las supuestas afectadas, el dirigente tricolor fue crucificado mediáticamente.

Si a Gutiérrez de la Torre se le acusa de trata de personas, lo cual es un delito grave que se castiga con cárcel, más vale que quienes ya lo sentenciaron en medios lo puedan probar.

Bien por el PRD que se preocupa por la defensa de las mujeres que son abusadas sexualmente y por exigir castigo a los responsables, tal como lo denunciaron ayer las diputadas perredistas Ana Julia Hernández y Ariadna Montiel.

Aplauso también al dirigente Raúl Flores, que despertó de su letargo para ir a la Procuraduría General de Justicia del DF a exigir justicia contra las mujeres, advirtiendo que eso no lo puede permitir el PRD.

Sólo que olvidan un pequeño detalle: en su bancada tienen a un diputado que fue exhibido en una grabación pidiendo sexo oral a una trabajadora a cambio de basificarla; en lugar de denunciarlo le tomaron protesta para darle fuero.

Ni Ariadna ni Ana Julia, sus compañeras de banca, levantaron la voz y menos pidieron acción penal en contra de Rubén Escamilla, que como delegado en Tláhuac abusó sexualmente de una empleada y la extorsionó, entre otras cosas.

Ni ellas ni su hoy dirigente local fueron a la PGJDF a levantar una denuncia o pedir protección contra la mujer vejada; tampoco el PRD intervino la legislatura pasada cuando otra mujer abusada fue a la ALDF a llevarle una canasta de huevos a cierto diputado que no le pasaba gasto para su hijo.

Al parecer los y las perredistas piensan que sólo los militantes de su partido tienen derecho a vejar mujeres; los demás tienen que ser condenados aunque no haya juicios.

Si el líder del PRD capitalino fuera congruente, hubiera levantado una denuncia por el millonario desfalco que el gobierno perredista de Marcelo Ebrard cometió contra la ciudad con la construcción de la Línea 12 ni siquiera se ha pronunciado.

Los perredistas se pasan de cínicos y escupen para arriba; resulta que si se trata de un negocio de ligas, no pasa nada, pero si se trata de ligueros…

CENTAVITOS… Una pésima decisión de senadores, que a instancias del panista Javier Corral modificaron de última hora la convocatoria para elegir a los integrantes del IFAI, podría acarrear una lluvia de amparos del organismo y trabar la integración del nuevo consejo garante de la transparencia en México. Corral les vendió la idea de que un consejo de notables ayudaría a los senadores a llevar una elección transparente; no les dijo que el asunto llevaba chanfle. En realidad el panista y sus socios buscan subir a Luis Emilio Giménez Cacho, cuya carta de postulación la firma Lorenzo Córdova Vianello, nuevo presidente del INE. También quieren colocar al presidente de AMEDI, Agustín Ramírez,quien obtuvo cuatro puntos en el examen para integrar el IFT. Otro que quieren colar es a Óscar Guerra Ford, que desde el InfoDF dio mucho dinero a las ONG que hoy lo proponen, y quieren dejar fuera a gente incómoda como Gregorio Guerrero Pozas, contralor interno del IFE que descubrió varios actos de corrupción en el organismo, y a Arcadio Sánchez Henkel Gómez Tagle, enemigo declarado de Guerra Ford. En el mismo caso se encuentra Ernesto Villanueva, cuyo pecado fue publicar la falta de ética de Sergio López Ayllón en un diario nacional, que terminó en un largo intercambio epistolar en la revista etcétera.

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