Nadie sabe cómo reparar la Línea 12

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Adrián Rueda 24/03/2014 00:00
Nadie sabe cómo reparar la Línea 12

De acuerdo con Joel Ortega Cuevas, director general del Metro, el consorcio constructor ICA, Carso y Alstom no sabe cómo reparar las fallas encontradas en la Línea 12, por lo que con sus declaraciones de que en 15 días la podrían arreglar sólo están blofeando.

En su comparecencia del viernes ante la comisión investigadora de la Asamblea Legislativa —que no es más que una comisión de chocolate, montada para tejer una cortina de humo—, el funcionario dijo algo preocupante que pasó de noche casi a todos.

Que el consorcio ya había detectado los problemas desde el 8 de septiembre de 2012 —un mes antes de la inauguración de Marcelo Ebrard—, pero que “no sabía cómo corregirlos”.

Por eso tuvieron que contratar a dos empresas europeas que actualmente se encargan de hacer el diagnóstico, pues el problema proviene no sólo del mantenimiento, sino del trazo de la línea, aseguró el funcionario.

Si lo que dijo Ortega ante los diputados es cierto, quiere decir que, hasta el momento, nadie tiene claro cómo se va a resolver el problema que tiene paralizada más de la mitad de la Línea 12, y que alguien tiene que pagar por la monstruosa construcción.

Cada vez queda más claro que, al final, la relación filial entre los hermanos Enrique y Luis Horcasitas, director del Proyecto Metro, que coordinó la obra por parte de Ebrard, y alto directivo de ICA, respectivamente, afectó todo el proyecto.

Porque Enrique, de acuerdo con documentos entregados por Ortega ante la ALDF, recibió la obra con más de tres mil faltantes y observaciones por incumplimientos de contrato, a fin de evitar que el consorcio pagara 33 millones de pesos por cada día de retraso.

Quizá por ello el día que Horcasitas compareció en Donceles casi se hace del baño antes de entrar al salón y tuvo que hacer una escala técnica de emergencia para no tener un incidente, y sólo se limitó a leer el documento que le prepararon sus abogados, los cuales no se le despegaron ni para ir al mingitorio.

Pero desde ahí se ve que la comisión legislativa de chocolate sólo sirve de ring para la lucha entre proyectos políticos distintos y que en nada ayuda a los usuarios.

Y se ve la grilla porque cuando compareció Horcasitas, cuyo padrino político es Ebrard, estuvo solo y su alma. Iba pálido y tembloroso y, al final, parecía carrito chocón tratando de huir de los reporteros y no encontraba la salida.

Por el contrario, durante la comparecencia de Ortega, en la mesa estuvo sentado Manuel Granados, líder de la ALDF, que no tiene lugar en la mesa pero que se coló para respaldar al enviado de su jefe, Miguel Ángel Mancera.

Ni falta que hizo, pues con su largo y retorcido colmillo, Joel les puso un repaso a todos los diputados, incluso a los de su partido, que se le fueron al cuello, y sólo perdió la compostura un poco cuando exhibió al panista Christian von Roehrich como flojo —cosa por demás cierta—, aunque luego se disculpó.

Hoy estará en Donceles Francisco Bojórquez, exdirector del Metro, quien es señalado como el responsable de haber comprado los trenes que ahora no funcionan con las vías que pidió, pero como es gente de El Peje, igual será bien resguardado.

Y mientras los diputados se agarran del chongo, es hora que nadie sabe cómo echar a andar de nuevo la Línea 12.

CENTAVITOS… Cierto que Perla Gómez Gallardo es buena persona; es más, hasta sus enemigos la consideran honesta, pero el asunto es que ya lleva medio año al frente de la Comisión de Derechos Humanos del DF y no ha emitido una sola recomendación. Su tarea contrasta con la de su antecesor, Luis González Placencia, quien trajo a raya a Ebrard y sus secuaces durante cuatro años, lo que la final le costó el no ser reelecto. Los consejeros de la CDHDF no le piden a Perla que tome posición de kamikaze, como el que le heredó el cargo, pero sí que cuando menos levante un poquito la voz, nomás para que no sigan diciendo que aún les quiere pagar el favor a quienes la llevaron al cargo, porque eso no ayuda en nada a la ciudadanía.

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