La soberbia de Marcelo

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Adrián Rueda 20/03/2014 00:00
La soberbia de Marcelo

Aun en desgracia, Marcelo Ebrard no deja de ser el hombre soberbio que tantas enemistades le ha traído y que hoy lo tienen al borde de la desaparición del panorama político.

En una reciente entrevista a la revista Proceso, el exjefe de Gobierno del DF se refiere a una reunión privada celebrada con Miguel Ángel Mancera el mes pasado, donde le reclamó que lo estuviera bloqueando en sus aspiraciones de dirigir el PRD.

“Tenía información de primera mano de que Miguel Ángel pretendía truncar mis aspiraciones para contender por la dirigencia nacional del PRD.

“Por eso lo busqué, para que me aclarara personalmente si dicha versión tenía sentido y, de ser cierta, que me diera sus razones”, le dijo Ebrard al semanario, en la entrevista publicada el fin de semana.

Según Marcelo, el jefe de Gobierno negó que lo quisiera descarrilar en sus aspiraciones políticas e incluso le dijo que no se metería por nadie. Que hablaron de pasada sobre los problemas financieros de la Línea 12, pero que ni siquiera le insinuó que pensaba cerrarla.

El declarar públicamente que llamó a Mancera para reclamarle y que le dijera en su cara si pensaba bloquearlo en sus aspiraciones para dirigir a un partido en el que nadie lo quiere, deja ver la personalidad que Ebrard siempre ha tenido y que le ha cerrado las puertas.

Quizá el exfuncionario no ha entendido que el actual titular del GDF ya no es su empleado y ahora es él quien manda en la capital, le guste o no, y no está en condiciones de exigir nada, menos ahora que su fama pública se fue más allá del suelo.

Esa personalidad donde predomina la soberbia le ha traído tantos problemas a Marcelo que hoy está lleno de enemigos por todos lados. Es increíble que a poco más de un año de haber dejado el gobierno local más poderoso del país no tenga  ni en qué caerse muerto… políticamente, claro, ni hablar de dinero.

Y esa misma soberbia se trasladará seguramente a la “comisión investigadora” chafa que creó la Asamblea Legislativa para analizar el podrido tema de la Línea 12, y que aún dominada por perredistas, está llena de resentidos antimanceristas.

La preside el panalista Jorge Gaviño, quien en sus épocas de directivo en el PRI-DF sufrió desprecios del entonces secretario general del partido, Marcelo Ebrard, quien era enviado de Manuel Camacho Solís, regente de la ciudad que ya se sentía el próximo Presidente de México.

En ese entones Gaviño hacía equipo con Roberto Campa, oficial mayor del partido; el enviado de Camacho los ninguneó y ahí quedó el resentimiento.

La vicepresidencia de esta comisión quedó en el panista Christian Von  Roehrich, que representa el ala del blanquiazul que jamás hizo click con el exjefe de Gobierno. Como cereza del pastel, la secretaría fue para el perredista Víctor Hugo Lobo, traicionado por Marcelito en 2012.

Eso sin contar con que hay una línea muy ligada a la masonería, desde el Zócalo hasta Donceles, que podría hacer equipo y recetarle un mal rato a Ebrard, pues son hermanos más allá de la política.

Así que, aunque sea de risa loca que los diputados creen una comisión para investigar corruptelas ajenas, cuando ellos mismos no pueden con las propias, mediáticamente podrían poner el último clavo en el ataúd del exfuncionario.

CENTAVITOS… Y por andar distraídos con la Línea 12, el martes los diputados locales dejaron pasar un tema que cambiará la relación entre ciudadanos y partidos: las candidaturas independientes a partir de 2015. El perredista Héctor Hugo Hernández esbozó en tribuna las reglas que, en síntesis, le dan el derecho a los ciudadanos no sólo de votar sino de ser votados, y nadie dijo nada, a ver si luego no andan chillando y queriendo bloquear a la ciudadanía… Bastante raro que en la presentación del último libro de López Obrador —dice que él los escribe—, ningún perredista radical hiciera acto de presencia… bueno, estuvieron los delegados Víctor Hugo Romo y Sergio Palacios, de Miguel Hidalgo y Azcapotzalco, respectivamente, ¿como para qué?

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