Marcelo pierde valor electoral

La ciudad entera padeció seis años de cierres y afectaciones por sus proyectos.

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Adrián Rueda 17/03/2014 00:00
Marcelo pierde valor electoral

Ante la desnudada que sus propios compañeros le están poniendo por presuntos malos manejos en sus faraónicas obras como jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard sufre un desgaste que le hace perder el valor electoral que tenía al dejar el cargo.

No solamente está cada vez más claro que se quedó muy lejos de ser el autoproclamado “mejor alcalde del mundo”, sino que ya nadie duda que Marcelo es un apestado tanto en el PRD como en el equipo que él encabezó cuando estuvo al frente del GDF.

Varios de sus principales excolaboradores, a los que él gritaba y daba órdenes apenas hace unos meses, ahora se le van al cuello y lo desnudan ante la opinión pública como un gobernante de dudosa honestidad y, lo peor, irresponsable.

Lo mismo Joel Ortega, director del Metro, al que Ebrard destituyó como jefe de la Policía del DF, como Miguel Ángel Mancera, al que hizo procurador y después apoyó para la Jefatura de Gobierno, lo responsabilizan del fiasco en que está convertida la Línea 12, obra insignia de su administración.

Sus dos excolaboradores, hoy responsables del GDF y del Sistema de Transporte Colectivo, respectivamente, dicen con todas sus letras que la llamada Línea Dorada jamás funcionó bien, que desde antes del arranque presentaba fallas.

Y lo pueden decir con todas sus letras porque si bien ambos pertenecieron a la administración anterior, ninguno de ellos estaba ya en el gobierno cuando Marcelo decidió inaugurar una obra inconclusa y defectuosa, con tal de tomarse la foto antes de irse.

Lo peor de todo no es que se ponga en entredicho su honradez, sino que no le haya  importado poner en riesgo la seguridad de miles de usuarios del sistema. Eso sí es criminal y cala a cualquiera.

No hay que olvidar que la ciudad entera padeció seis años de cierres y afectaciones por los proyectos de Marcelo; incluso que familias enteras perdieron su patrimonio al ser afectados por una obra de bien común; ahora resulta que todo fue un fiasco.

Y pretextos no tiene, por mucho que diga que recibió el visto bueno de una empresa alemana a la que le pagó una millonada, y que sospechosamente le entregó un dictamen a modo el mismo día que inauguró la obra, pues él puso como jefe del proyecto al ingeniero Enrique Horcasitas Manjarrez.

Este personaje se formó profesionalmente en Ingenieros Civiles Asociados —casualmente la constructora del Metro—, en donde hizo toda su carrera profesional hasta llegar a director corporativo de Calidad, por lo que resulta inconcebible que Horcasitas haya aceptado la entrega de una obra con tantas deficiencias y corruptelas.

El daño para Ebrard no es tan sólo por la Línea 12, sino que ahora los ciudadanos empiezan a decir que si eso pasó en el Metro, qué no pasaría en la Supervía, el Metrobús, los puentes del Periférico, del Circuito Interior y de un sinfín de obras que costaron muchísimos millones al erario.

Luego de esto, más que un atractivo, Marcelo es un lastre no sólo para el PRD, donde por supuesto se ríen de él, sino que su valor ya no es el mismo ni para el Movimiento Ciudadano, que era su opción, pues ahora quién sabe si en lugar de sumar les reste.

A como va, lo mejor que le podría pasar a Ebrard es que una vez más vaya a llorarle a Andrés Manuel López Obrador para que de nuevo lo rescate, aunque sea en Morena.

CENTAVITOS… En el CEN priista pegaron de gritos por el maltrato que el PRI-DF le está dando a su único triunfador en el la capital, el delegado Adrián Rubalcava. Dicen los tricolores de Insurgentes Norte que el delegado es un activo en la capital y que el partido se vería muy mal si a su único ganador de las elecciones pasadas en la ciudad no solamente no lo hacen candidato, sino incluso en un cargo relevante. Así que mientras el CEN apapacha a Rubalcava, el PRI-DF le pone peros, por lo que eso ya amerita sentarse a tomarse un café, para que luego no haya malentendidos.

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