El verdadero mensaje de Manuel

Los manceristas son el nuevo grupo en el poder y están juntos.

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Adrián Rueda 26/02/2014 00:00
El verdadero mensaje de Manuel

La nota no estuvo en el informe en sí, sino en el mensaje que envió el equipo mancerista durante la presentación del primer informe de labores del diputado Manuel Granados Covarrubias como presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa.

Del arrastre del líder del legislativo no hubo duda, pues de alguna manera operó para tener a todas las fracciones… bueno, casi a todas, de su lado frente a su jefe Miguel Ángel Mancera, quien resaltó “la gran coordinación” que lleva a cabo en Donceles su muchacho consentido.

El ataque empezó pronto, pues mientras a través del sonido local presentaban a todos los distinguidos invitados conforme iban llegando, hubo uno al que mencionaron incluso mucho después de Ninel Conde, actriz que no se caracteriza por su puntualidad: Marcelo Ebrard.

A todo mundo sorprendió la presencia del ex jefe de Gobierno del DF, quien llevó como su paje a Elías Miguel Moreno, quien aunque apenas hace unos meses era jefe de la Oficina de Mancera, nadie saludó y ni silla le dieron, sólo fue de gato a hacer el trabajo de recadero.

Cuando Marcelo llegó nadie lo recibió, muy pocos lo saludaron y ni modo que no lo hayan visto; lo sentaron en la primera fila de las butacas, en el mero centro, donde por cierto ni el atril ni los fotógrafos lo dejaban ver nada; Granados el dio un leve apretón de manos.

Qué lejos para Ebrard quedaron aquellos tiempos donde él era el muñeco de la rosca, quien estaba en el estrado y veía hacia abajo a sus invitados; esos tiempos ya se fueron y el nuevo grupo gobernante se lo dejó bien clarito: hay un nuevo jefe y ese no eres tú.

Había transcurrido más de la mitad del evento cuando alguien se acordó de presentarlo, después del bombón asesino, claro. Al último, cuando Mancera cerró el evento, le corrió la cortesía y lo volvió a presentar, pero los asistentes le escamotearon los aplausos.

¿Para qué fue Marcelo si sabe que no es bienvenido? ¿Tan necesitado está de reflectores o se muere de aburrimiento?

Si lo invitó Granados, tuvo que haberle pedido permiso a su jefe, aunque quizá fue sugerencia del propio Mancera. El asunto es que el pobre Ebrard fue exhibido como un don nadie, por si alguien tenía alguna duda.

Aunque el grueso de la infantería se fue sobre la senadora Alejandra Barrales, quien fue enviada a la segunda fila, casi en gayola, aunque pudo escuchar clarito primero al panista Federico Döring en video, y luego en vivo al propio Manuel, hacerla pedazos.

El coordinador legislativo del PAN no tuvo empacho en exaltar la decisión de Granados de acabar con el Fideicomiso de Becas con el que los diputados de la legislatura anterior se llenaron las alforjas de billetes.

El tiro rebotó en varios diputados federales y delegados que estaban presentes y que compartieron con Alejandra el botín al que hizo referencia Döring; Alejandra se retorció en su silla y comentó algo al oído al dirigente del PAN capitalino, Mauricio Tabe, quien por cierto estuvo en esa legislatura.

Aún se sobaba la mejilla cuando Barrales recibió el segundo descontón. El mismísimo Granados desnudaba el fideicomiso de la hoy senadora y anunciaba que los expedientes pasarían a la Secretaría de Educación del DF, y que el dinero sobrante se regresaría a las arcas del GDF.

¡Ouch!, la invitaron a la casa y le echaron a los perros para que la mordieran; los manceristas estaban bravos.

Ni los luchadores enmascarados que fueron invitados —seguramente ante la escasez de luchadores sociales— ni Platanito —que iba sin máscara— pudieron hacer algo para ayudar a Marcelo y a Barrales, vilmente despreciados.

El mensaje del informe fue claro: los manceristas son el nuevo grupo en el poder, están juntos y los del pasado son cero a la izquierda.

CENTAVITOS… Y a todo esto, ¿qué mensaje habrá querido mandar el PRI-DF al no ir al informe de Granados ni grabarle un mensaje de felicitación como lo hicieron las demás fracciones? Porque fueron los únicos… Y por qué Héctor Serrano, secretario de Gobierno, no fue sentado en el presídium; hay varios mensajes.

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