Las mariguanadas del PRD

Nada se tocará por ahora sobre los fumaderos de mariguana.

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Adrián Rueda 13/02/2014 00:00
Las mariguanadas del PRD

Lo que los perredistas cacarearon durante tanto tiempo como una reforma de vanguardia para liberar la siembra, cosecha, comercio y uso de la mariguana en el DF, terminará en una simple iniciativa descafeinada que poco tiene que ver con ese enervante.

Como tema prioritario en su agenda, diputados y dirigentes perredistas empujaron desde hace meses la liberación de la yerba en la ciudad, para poner a la capital una vez más a la vanguardia, según quienes la promovían.

Al ver al interior del propio PRD no había acuerdo, y luego incluso fueron advertidos que no recibirían apoyo legislativo necesario; los diputados impulsores crearon un bodrio que será presentado hoy a la opinión pública.

En lugar de despenalizar la mariguana en el DF, los diputados propondrán el establecimiento de campañas de prevención contra las drogas y la regulación de la venta de inhalantes, que son más peligrosos, baratos y dañinos.

En la actualidad un niño de primaria puede conseguir monas de sabor guayaba, piña o naranja por tres pesos y drogarse las veces que se le dé la gana, sin que ninguna ley prohíba esa práctica.

Los perredistas quieren ahora regular la venta de solventes e iniciar campañas de concientización sobre los graves daños que esos químicos causan al organismo y lo adictivos que son.

Bien por eso, que es un problema muy grave, pero en materia de mariguana sólo pedirán que no se castigue a los consumidores; que quienes gusten de ese vicio puedan portar hasta 35 gramos de yerba, que les alcanzarían, dicen quienes proponen la iniciativa, para unos 10 o 12 churritos a consumir en una semana.

La propuesta para el DF será anunciada por los diputados locales Vidal Llerenas y Esthela Damián; a nivel federal el diputado Fernando Belaunzarán propondrá que se modifique la Ley General de Salud y se libere el uso terapéutico de la yerba, y que apliquen los mismos cambios tanto en la ciudad como en el país.

Nada se tocará por ahora sobre los fumaderos de mariguana ni la libre siembra de matitas caseras o que la yerba se pueda comprar en tiendas de convivencia.

La mentada ley para liberar la mariguana en la ciudad, que para el PRD era de gran envergadura y casi tan importante como la energética para el PRI, quedará, como dice cierto comentarista deportivo, en un tirititito nada más.

CENTAVITOS… Dicen que no hay que escupir hacia arriba y eso fue precisamente lo que hizo la diputada perredista Dinorah Pizzano al exigir investigar la propaganda del delegado panista en Benito Juárez, Jorge Romero, con motivo de su Informe de Gobierno. Pizzano dice que es “un exceso y que Romero viola la ley”; conforme leía su punto de acuerdo, los primeros en atragantarse fueron sus propios compañeros del PRD, pues si alguien ha tapizado la ciudad con espectaculares, mantas y carteles son precisamente los delegados y diputados de ese partido. Con el colmillazo desarrollado en tan poco tiempo, el panista Héctor Saúl Téllez volteó la tortilla y no sólo se sumó al punto de acuerdo de Dinorah, sino que pidió ampliarlo a todas las delegaciones para castigar a todos los delincuentes electorales. Eso puso contra la pared a la mayoría perredista, que incluso tuvo que pedir un receso para reponerse de la golpiza y al final tirar la toalla para aceptar la propuesta panista que, por supuesto, terminará en la congeladora… Quienes  actúan como grandes comadres son el secretario de Gobierno, Héctor Serrano, y la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del DF, Perla Gómez Gallardo, quienes ayer se echaron un desayunito en el GDF, pero con equipos completos. Como buen anfitrión, Serrano ordenó ahí mismo a su equipo dar todo el apoyo a Perla y compañía y para empezar les compartió lo que será la primera Ley de Reclusorios del DF. Como la CDHDF, tiene varias dudas al respecto, Serrano les propuso mesas de trabajo para trabajar en futuras modificaciones o en un reglamento, lo cual dejó satisfechos a sus invitados que tienen interés en participar más en tareas preventivas que reactivas, a fin de evitar recomendaciones innecesarias. Si así hubieran trabajado en la administración anterior, otro gallo les hubiera cantado.

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