Pacta Ebrard con Dante Delgado

Sin López Obrador ni Marcelo, el sol azteca se queda sin figuras.

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Adrián Rueda 04/02/2014 00:20
Pacta Ebrard con Dante Delgado

Ante la escasa posibilidad de llegar a la dirección del PRD, Marcelo Ebrard alista las maletas para mudarse al Movimiento Ciudadano y construir desde ahí su candidatura presidencial para 2018, incluso con el padrinazgo de Andrés Manuel López Obrador.

La amenaza de Manuel Camacho Solís de que su muchacho dejaría el sol azteca si no le dan oportunidad de dirigirlo va encaminada a la ruptura, pero haciendo pasar a Ebrard como víctima y no como traidor a la causa perredista.

El acuerdo está prácticamente listo con el veracruzano Dante Delgado, líder de la franquicia del partido naranja, quien está consciente de que él no puede hacer crecer el negocio y que con el exjefe de Gobierno garantizaría la sobrevivencia.

La presión para el PRD —y sobre todo para Los Chuchos— es que si Ebrard se va les puede hacer un hueco, y no porque tenga consejeros o haya creado un grupo importante dentro del sol azteca —para eso es muy torpe—, sino porque es una figura mediática.

Sin López Obrador ni Marcelo, el sol azteca se queda sin figuras; Cuauhtémoc Cárdenas ya está muy viejo para esos trotes y habrá que ver si Miguel Ángel Mancera crece, porque de lo contrario, tendrían que inventar un nuevo líder, que la verdad no está en chino.

La jugada de los camachistas, acostumbrados a saltar de los barcos cuando se hunden o cuando ellos no son los elegidos, es muy interesante, pues si se mudan al MC —sería su quinto partido— Ebrard podría tener sus propios legisladores.

Qué tal si se lanza para diputado y, con todo el dinero e influencia que sin duda tiene, le alcanza para liderar su propia fracción en San Lázaro y llegar a 2018 en condiciones de negociar la candidatura presidencial de la mal llamada izquierda, con la bendición de El Peje, quien probablemente ya no tenga suficiente gas para ir por un tercer intento.

Porque si bien es cierto que por el MC no le alcanzaría, Marcelo utilizaría el membrete para integrarse a su anhelado Frente Progresista de partidos, donde seguramente estarían también el PT, Morena y se tendría que sumar el propio PRD.

Para entonces, la izquierda unida tendría que hacer una encuesta —que ni le gustan a Marcelo— y seguramente el exjefe de Gobierno tendría todas las posibilidades de salir triunfador y con una candidatura fuerte… si no se dobla de nuevo ante El Peje.

Ebrard busca poner contra la pared a Los Chuchos, que quieren eternizarse en la presidencia del sol azteca —ahora con Carlos Navarrete—, pues si se aferran a su candidato se abren un gran hueco; si ceden ante Ebrard también, pues sería entregar la candidatura presidencial con poco margen de negociación.

En esas circunstancias, quizá Nueva Izquierda tenga que optar por Cárdenas y sacrificar a Navarrete para desactivar la estrategia de Ebrard de victimizarse; ante el ingeniero no podría alegar dados cargados. Claro que eso obligaría a Los Chuchos a compartir el poder dentro del PRD y a repartir las carteras más importantes del partido, con las que han monopolizado durante tantos años la estructura territorial del sol azteca en el país.

CENTAVITOS… Al cierre de inscripción de candidatos a consejeros para la Comisión de Derechos Humanos del DF queda claro el poco interés por ese tipo de posiciones, tal vez porque son honorarias o por la poca difusión de la convocatoria. Hasta el momento, se han anotado María de los Ángeles Corte Ríos y Saturnino Manuel Canto Chac para sustituir a José Woldenberg, que terminó su periodo, y a Mariclaire Acosta, que declinó para integrarse a la CNDH. Formar parte del Consejo de la CDHDF no es un cargo menor ni irrelevante, sino todo lo contrario, ya que por ley sus decisiones son trascendentes para los derechos humanos en el DF, por lo que la Asamblea Legislativa debe cuidar a quién nombra, no vaya a salir otro Manuel Fuentes, que por el coraje de no haber sido elegido ombudsman se ha dedicado a atacar a la CDHDF, pero sin dejar el cargo de consejero. Lo malo es que ya contagió a José Antonio Caballero, académico del CIDE, que ha empezado a boicotear las sesiones causando molestia entre sus compañeros, que los empiezan a ver como apestados.

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