Desbanca Mateos a El Tomate

La delegada aceptó que mochaba dinero a trabajadores para entregarlo al PRD.

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Adrián Rueda 23/01/2014 00:00
Desbanca Mateos a El Tomate

Surgida de las cañerías de Iztacalco, como una opción desesperada para dejar fuera a su cuñado, Martín Mejía, Armando Quintero impulsó como delegada a Elizabeth Mateos con la esperanza de poder manipularla al frente de la demarcación.

Quintero no contaba con que Mateos lo traicionaría para aliarse, primero con Marcelo Ebrard, después con Miguel Ángel Mancera y, ahora, con Jesús Zambrano, para lo cual se peleó con todo el mundo.

Ahora que salió a la luz pública el moche que la delegada les hace a sus trabajadores, a los que les quita 10 por ciento de su salario para entregarlo —supuestamente— al PRD, los negocios de la delegada y su marido, Carlos Estrada, hacen que el coyoacanense Mauricio Toledo se vea como un chamaco.

Sobre todo porque, a la usanza de los militantes de IDN, Mateos fue grabada y exhibida amenazando a los empleados de la delegación con correrlos si no le entraban con sus cuotas, que en estos momentos deberían andar rondando los 12 millones de pesos.

Sobre el tema, la delegada aceptó que le mochaba el dinero a los trabajadores para entregarlo al PRD, porque los estatutos de su partido así se lo exigen; el asunto es que el líder de su partido en el DF, Raúl Flores, ya dijo que ni un peso ha recibido de Iztacalco.

Por sus pillerías, los diputados del PAN en la Asamblea Legislativa del DF intentaron pasar un punto de acuerdo para que la delegada compareciera, pero la diputación del PRD, al igual que lo ha hecho para proteger a otros delegados perredistas, impuso su mayoría y lo rechazó.

Antes había ocurrido con Maricela Contreras, en Tlalpan; Toledo, en Coyoacán, y ahora Mateos. Los diputados parecen olvidar que antes de iniciar su gestión firmaron con Miguel Ángel Mancera, entonces jefe de Gobierno electo, un pacto anticorrupción.

Muy poco tardaron en faltar al acuerdo y empezar a clavarle el diente a los ciudadanos y al presupuesto; hasta el momento ni la Contraloría ni la Procuraduría de Justicia del DF ha encontrado muchos culpables, si acaso algunos funcionarios menores.

Si bien es cierto que Mateos no es la que manda, pues su marido, un hombre de partido que ha sido varias veces consejero estatal del PRD y cuyos orígenes están en Tláhuac, es el que hace los  negocios, jurídicamente es la responsable y debe pagar.

Si el asunto hubiera quedado en una denuncia de la oposición, se podría pensar que se trata de una guerra sucia; el problema es que quienes denuncian son sus compañeros e incluso el diputado perredista Carlos Reyes Gámiz impulsó un punto de acuerdo en San  Lázaro para que la investiguen.

Mateos está peleada con todo el mundo, pues a Reyes Gámiz lo corrió con todo y sus módulos de gestión e incluso al diputado Manuel Granados, líder de la ALDF y hombre de confianza de Mancera, lo mandó a quitar a golpes con la policía delegacional cuando intentaba hacer una poda con vecinos. Como quiera, será muy interesante ver si Mancera —que está invitado— asiste este fin de semana al primer informe de labores de la delegada, que se supone tendrá que hablar del tema, por cierto, bastante incómodo para él.

CENTAVITOS… Al que le agarraron las prisas fue a Marcelo Ebrard, quien ayer andaba a las carreras tratando de afinar los pendientes para registrar hoy a primera hora —a las 8:30 horas está citada su gente— su asociación civil progresista, que será el primer paso para solicitar formalmente al PRD tener una tribu en el partido. Muy interesante será ver con qué nombre registra ante notario la asociación, pues el término “progresista” ya se lo ganó Héctor Serrano, secretario de Gobierno del DF… Por cierto, hay que ver si en el evento se hace presente el delegado de Iztapalapa, Jesús Valencia, quien la semana pasada hizo las paces —cuando menos momentáneas— con la diputada Dione Anguiano. Aunque nadie apuesta a que ésta sea duradera.

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