Resucita Valencia en Iztapalapa

Era el “patito feo” entre los jefes delegacionales.

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Adrián Rueda 20/01/2014 00:00
Resucita Valencia en Iztapalapa

Apenas en diciembre pasado, Jesús Valencia estaba en la lona; apestado por los rumbos del Antiguo Ayuntamiento y blanco de diversas tribus por sus tradicionales incumplimientos, su futuro lucía negro, pero la semana pasada resucitó.

Una alianza —otra más— con el grupo de los hermanos Carlos y Efraín Morales le hizo ganar cinco de siete posiciones en el Consejo Delegacional, por encima de su adversaria más peligrosa, Dione Anguiano, y de las gris aspirante de IDN a sucederlo, Aleida Alavez.

En 2012, Valencia llegó a Iztapalapa como la posición más sólida de Marcelo Ebrard en el territorio del DF, pero el destino lo ubicó muy pronto en medio de una guerra entre su ex jefe y Miguel Ángel Mancera, quienes sacaron a lucir serias diferencias.

Aunque el jefe delegacional y Mancera habían sido compañeros “del mismo nivel” en las épocas de Ebrard como secretario de Seguridad Pública capitalina, por lo que se suponía habría buena comunicación, hoy las cosas son completamente distintas.

Se dice que el jefe de Gobierno no lo quiere porque siente que el delegado le ha querido jugar las contras, aunque al interior del GDF se comenta que en realidad es del círculo cercano al ex procurador de dónde ha salido el veneno que los ha enfrentado.

Por lo que sea, Valencia se convirtió en el “patito feo” de los delegados y, algunas veces porque no lo invitaban y otras porque no le daba la gana ir, se fue creando el ambiente de que no era bien visto en el Zócalo y que su posición en Iztapalapa era débil.

Tan débil que desde hace meses no ha podido liberar la oficina delegacional de San Miguel Teotongo y que está en manos de gente del diputado perredista Arturo Santana, uno de sus acérrimos enemigos.

Cuando hace un par de semanas todo parecía perdido y nadie confiaba en él, se alió a los hermanos Morales para ir juntos por del Consejo Delegacional, que es el órgano representativo de los vecinos, y lo ganaron, lo cual le da una nueva fuerza.

Tan es así que de no tener prácticamente nada, de un plumazo pasa a ser la única ficha marcelista con territorio propio, y le da para sacudirse, de momento, la presión de varios grupos y pensar en un mejor futuro político.

Pero si bien Valencia resucitó con esa alianza, a quienes no les fue nada mal es a los Morales, que se convierten en la bisagra para cualquier grupo, pues unidos con el delegado hacen mayoría para imponer candidatos a diputaciones y, en una de esas, al nuevo delegado.

Pero los Morales no ponen sus huevos en una sola canasta, pues tienen gran cercanía con el propio Mancera, con quien también podrían aliarse para la sucesión, e incluso pactar con Dione Anguiano para apoyarla a cambio de posiciones.

La que se quiere colar a la fiesta pero todo mundo la ve feo es la bejaranista Aleida Alavez, que junto con su marido Alejandro Ojeda —aún más gris que ella— busca meterse en el territorio; nadie los dejará entrar, a menos que a Valencia no le quedara otra.

El reacomodo de fuerzas perredistas en Iztapalapa, sean de cualquier tribu, es importante ante la inminente postulación de Clara Brugada para buscar de nuevo la delegación, pero esta vez por Morena.

Quizá ya vaya siendo hora que en el GDF vayan pensando en usar la buena relación entre el propio Valencia y el secretario de Gobierno, Héctor Serrano, para cerrar heridas y pensar tejer un acuerdo de beneficios mutuos.

CENTAVITOS… A otro que no le fue nada mal en materia de vecinos fue al diputado Fernando Cuéllar que, sin hacer mucho ruido, le voló la secretaría y la presidencia del Consejo Ciudadano de Azcapotzalco al delegado Sergio Palacios, por lo que hay que esperar reacciones… Donde tendrán que ir ensayando gestos para la tele es en la ALDF, pues Manuel Granados, líder del órgano legislativo, le sacará esta mañana a Mancera la firma para que los diputados locales cuenten con su propio canal de TV y echen rostro a partir de este mismo año.

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