1D: ensayo de guerrilla

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Martín Moreno 11/12/2012 03:04
1D: ensayo de guerrilla

Las detenciones masivas el 1D (uno de diciembre) fueron ordenadas, directamente, por Marcelo Ebrard, rebasado por la escalada de la revuelta social y carente de una estrategia eficaz de contención. El conflicto paralelo es, ahora, que los verdaderos culpables de la asonada están libres.

Y cuidado: los revoltosos de hoy podrían ser los guerrilleros de mañana. Las protestas violentas del 1D ante el Congreso y en el Centro de la Ciudad de México son el aviso de que el entorno político-social es pasto seco para que encienda la llama de la inconformidad popular, y ceda el paso a una protesta no sólo frente a Bellas Artes, sino de cara al país. Radical. Violenta.

Las plumas y voces alineadas ya al sistema se retuercen porque AMLO tendrá su propio partido político (Morena), pero son miopes: lo verdaderamente preocupante sería cuando decenas de miles lleguen de las sierras de Oaxaca, Guerrero, Chiapas o Hidalgo, y se apoderen de la Central de Abasto o de tiendas de autoservicio, hartos de décadas de pobreza, de abandono y de impunidad.

¿Qué haremos entonces: les mandaremos al Ejército para iniciar la barbarie nacional? ¿Los agarraremos a garrotazos, como el 1D, y los meteremos al calabozo? La respuesta de los agraviados sería brutal. Y cárceles faltarían para encerrar a millones burlados por los gobiernos federales, estatales y municipales.

Lo ocurrido el 1D va más allá de una simple y aislada protesta contra Peña Nieto. Ojalá un solo hombre fuera el problema de este país. Es la revuelta contra un sistema que ya caducó en varios frentes: sociales, políticos, electorales y ciudadanos. Tras esa caducidad, se pretende actuar bajo el sofisma de “conforme a la ley”, cuando es precisamente la misma ley la que ha quedado rebasada.

Y eso es lo que no se ha atendido: la ausencia de leyes justas, el reclamo de los pobres, la exigencia de mayores niveles de bienestar, el abandono a ciudadanos, el abuso del poder y la impunidad de los poderes fácticos. 

El 1D fue reflejo de dos escenarios: un ensayo general sobre una posible revuelta social o guerrilla urbana en potencia y de mayores dimensiones, y el evidente vacío de autoridad y de falta de estrategia que heredó Ebrard en el corazón político del país.

Y no es percepción. Allí están los testimonios:

“Un policía capitalino que actuó el pasado primero de diciembre, asegura que sus compañeros pasaron de la contención a las detenciones en la avenida Juárez, cuando por radio se les informó que debían realizarlas por orden directa de Marcelo Ebrard, todo, en un vacío de mando…”. (Homozzaping, 10/XII/2012).

De esa orden de Ebrard se pasó a las detenciones arbitrarias:

Antonio Belmont, de 43 años de edad, fue detenido cuando trató de impedir que policías siguieran golpeando a… ¡una anciana! “Vi cuando lo golpearon, lo subieron a una camioneta y ya no supe más”, narra su esposa.

Alejandro Noriega, de 20 años: “Caminaba con una amiga por el Eje Central cuando fui detenido sin recibir explicación alguna”.

Angélica Zepeda: “Nos decían que no íbamos a salir de prisión porque éramos enemigos públicos número uno…”

Estos son los inocentes. Pero, ¿dónde están los verdaderos culpables? A la luz de los hechos, ¿los 14 que enfrentan juicio son, en realidad, los responsables del 1D?

Y más: la versión de que hubo infiltrados en las protestas y que son los directamente responsables de la alta escalada de violencia, es insoslayable. Allí queda el testimonio de Ángel Ulises Peralta, ya liberado:

“Tuve tiempo de observar a los ‘halcones’. Eran hombres que traían un distintivo, una cadena con eslabones muy grandes, yo vi como a quince, estaban por todos lados, tenían la cadena en el cuello, enredada en las manos, en la cintura…”

Marcelo Ebrard debe explicar por qué se actuó el 1D contra inocentes; dar razones de la ausencia de una estrategia de seguridad eficaz en el DF, en un día de alto riesgo, y responder ante la infiltración de grupos de choque.

Porque algo sucede con el falso izquierdista cuando hay emergencias. Lo vimos en Tláhuac, durante las inundaciones y, ahora, con el 1D.

Y como la ética tampoco es su fuerte, seguramente seguirá escondido. El problema ahora es de Mancera.

Mientras, los verdaderos culpables de la revuelta social del 1D están en su casa.

ARCHIVOS CONFIDENCIALES

AERONAVES. Primero Mouriño. Luego Blake. Ahora Jenny Rivera. A la impericia humana, la falta de revisión rigurosa en vuelos privados sigue causando tragedias. ¿Quién sigue?

IEDF. Cecilia Rivadeneyra Pasquel —candidata independiente de partidos— se perfila como la consejera ciudadana dentro de la renovación de ese Instituto Electoral. A ver si la dejan llegar.

        Twitter: @_martinmoreno

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