Qatar: los partos con dolor

El gran dilema es que por un lado el motor de desarrollo económico del mundo ha sido el petróleo y la energía por combustible fósil. Y por el otro lado, el mundo ha comenzado a calentarse demasiado por la actividad industrial.

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Ciro Di Costanzo 08/12/2012 01:36
Qatar: los partos con dolor

DOHA, Qatar.- El sol se oculta temprano en el corazón de Doha, capital de Qatar, Perla del Golfo Pérsico. No pasa de las cinco o seis de la tarde. En el día golpea ferozmente a la ciudad.

Doha es el resumen de lo que ocurre en Qatar: el nacimiento de un nuevo país. El nacimiento de una nueva potencia económica de la zona.

Baba Ganoush, tabulé y Hummus con carne. Pan árabe y té de menta. El olor es a pimienta y especias.

El mundo vive un contraste enorme y los paradigmas empiezan a cambiar.

Son los partos.

Aperitivo: el nacimiento de un país

El principal zoco de Doha es una completa ebullición de turistas, restaurantes y mercaderes. Souq Waqif ha sido rescatado de la decadencia. La última década había menguado, perdiendo identidad. Un incendio en 2003 había sido la gota que derramó el vaso. El gobierno central intervino, se restauró con los mismos materiales de la antigüedad: piedra, adobe, lodo y madera. Conservó su belleza original de siglos atrás y hoy es epicentro de la vida social. En sus interminables pasillos, que huelen a canela y pimienta, uno encuentra mercancía tradicional. Desde dulces hasta camellos, pasando por artesanías, pollos, halcones.

En sus calles proliferan restaurantes y cafeterías repletos de gente comiendo hummus y fumando shisha, la pipa de agua árabe que no contiene alcohol, sino especias frutales.

Un zoco recién remodelado que, a pesar de su antigüedad, hoy cuenta con cámaras de seguridad y cajeros automáticos de los bancos.

Si se levanta la mirada al horizonte, se ve el distrito financiero qatarí. A sólo diez minutos caminando. El paisaje urbano ultramoderno que ofrece el centro financiero de Doha, con rascacielos vanguardistas, no existía hace apenas diez años. El contraste con el antiguo zoco, es notable. En una sola mirada, el pasado y futuro de Qatar.

De los casi dos millones de personas de población en este país, sólo 15 % es qatarí. Los demás son extranjeros del resto del mundo, sobre todo del sudeste asiático y de India, son profesionistas y expertos de todo el planeta.

Son más de 80% de la población qatarí, quienes están ahí construyendo un país que no es el suyo. Es el país de los hombres del desierto. Ganan buenos sueldos y se van adaptando a las costumbres de la nueva patria, que nada en abundante petróleo y gas.

Qatar busca la mirada internacional. Fue sede de las famosas rondas de la Organización Mundial de Comercio. Auspicia la Cumbre Climática, hoy. En 2022 será la sede del Mundial de futbol.

Nace el nuevo Qatar.  Y sí, es parto con dolor.

Piatto forte: las COP y el cambio climático

Ayer, el ministro de relaciones exteriores de Francia, Laurent Fabius, decía a reporteros que la “cuestión del manejo del clima es extremadamente seria. Si excedemos los dos grados, las consecuencias serán absolutamente catastróficas”, señaló. Y sentenció: “El nuevo reto del mundo diplomático es atajar el cambio climático”.

Tiene razón. El gran dilema es que por un lado, el motor de desarrollo económico del mundo ha sido el petróleo y la energía por combustible fósil. Y por el otro lado, el mundo ha comenzado a calentarse demasiado por la actividad industrial humana. Las consecuencias son los cambios repentinos de clima y desastres naturales de impredecibles efectos.

La gran amenaza es que tenemos que cambiar toda la estructura económica mundial para hacer frente al cambio climático y a nuestras propias necesidades energéticas y económicas.

El gran reto de la diplomacia es, pues, el cambio climático. Las generaciones que hoy estamos vivas somos testigos del nacimiento de este nuevo paradigma.

Por eso, las negociaciones en la COP son tan lentas, pero tan importantes. Es aquí donde se cocina el nacimiento del nuevo paradigma mundial. El gran desafío de la diplomacia del presente y del futuro. Hoy, como pasa en estos casos, las resistencias son muchas, pues no se dimensiona el alcance del cambio climático y lo que se cocina en estas reuniones.

Pero algún día, cuando sea inevitable, se hará.

La pregunta es ¿estarán listos nuestros líderes? ¿Nuestros dirigentes están ya no digamos preparados, sino conscientes del nuevo mundo que está tratando de nacer?

Parto con dolor.

Dolce: hojaldre con miel

El café es preparado con conciencia, con esmero. Se sirve en pequeñas tazas de algún metal. Es denso y delicioso, como los postres.

Un nuevo mundo está naciendo, pienso.

¿Cómo no va a ser parto con dolor?

Y doy el último sorbo de la taza.

                @CiroDi 

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