Reconocen valor artístico del Conservatorio Nacional de Música

Garantizan su conservación, un decreto cataloga al inmueble proyectado por Mario Pani hace seis décadas

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04/12/2012 01:51 Sonia Ávila / Fotos: David Hernández y cortesía INBA

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de diciembre.- En un terreno de 54 mil metros cuadrados, el arquitecto Mario Pani (Ciudad de México, 1911-1993) conjugó modernidad con funcionalidad al innovar en la creación de instalaciones con uso específico. Empleó materiales aparentes como el concreto, la piedra brasa, la cantera y el vidrio; consiguió una acústica “ideal” lo mismo en un auditorio cerrado que en otro al aire libre, e incluyó la plástica en su arquitectura urbana.

Se trata del inmueble que alberga el Conservatorio Nacional de Música que comenzó a construir en 1946 y se inauguró tres años después como una obra modernista-funcional. Ahora, tras más de 60 años de servicio, el complejo arquitectónico se integra a la lista de monumentos artísticos de México, tras el decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 30 de noviembre pasado.

Por considerarla una obra de la arquitectura moderna, por la organización funcional de sus espacios, por el uso de materia prima “moderna” y por integrar obra de José Clemente Orozco –quien hizo dos murales en el auditorio– es que la Comisión Nacional de Zonas y Monumentos Artísticos aprobó la declaratoria como monumento artístico.

El decreto estipula que el Instituto Nacional de Bellas Artes deberá supervisar cualquier obra de construcción o remodelación dentro del edificio o en los inmuebles que colinden, a fin de conservarlo en su diseño original.

“Es funcional en el sentido de que cada cubículo, salón o salas de ensayo están hechos ex profeso para las funciones de enseñanza, no es que se construyeran para luego asignarles un fin, sino que se hicieron pensado en sus actividades.

“Eso, como percepción personal, lo hace único y puedo decir que no conozco otro conservatorio similar, hay unos muy modernos, pero no con estas características arquitectónicas, sobre todo por los años en que se construyó”, consideró David Rodríguez de la Peña, director del Conservatorio Nacional de Música.

Pani, quien fuera alumno de Le Corbusier, proyectó el espacio con un auditorio cerrado, dos salas de conciertos, dos salas de ensayo, un auditorio al aire libre, una biblioteca y zonas de camerino, además de jardines.

El auditorio cerrado, de planta circular, se integra por una losa de concreto de 12 metros de diámetro sostenida por cuatro columnas que cubren el escenario y un anfiteatro con un techo volado de más de 14 metros; mientras que el auditorio al aire libre cuenta con una concha acústica de forma cilíndrica y un escenario en dos niveles de casi 70 metros de frente, según se detalla en el decreto.

También se describen las dos salas de conciertos con capacidad para 200 espectadores y acondicionadas para proyecciones y grabación de discos. Además, las aulas de estudio se conectan entre sí por dos galerías, pero cada una con entrada al jardín, lo que permite proyectar el sonido hacia la pared del aula y evitar interferencias.

“Es un diseño muy vanguardista, por ejemplo, el auditorio cerrado tiene un sistema de acondicionamiento climático con pequeñas aperturas en el edificio que hacen que no se requiera de aire acondicionado artificial y no afecte la temperatura de los instrumentos”, añadió el director, quien dijo que la construcción en conjunto tiene forma de lira, un arpa griega antigua.

Las esculturas de instrumentos prehispánicos en la entrada principal son un guiño de Pani hacia a la identidad mexicana, a pesar de que la construcción tiene influencia de las teorías del francés Le Corbusier, agregó.

El también pianista y compositor dijo que las restauraciones que se han hecho al recinto han obedecido al mantenimiento de los espacios a partir de los planos originales, como la fuente del patio central recién rehabilitada.

“En adecuaciones sí  se hicieron un par en las salas de conciertos donde había filtración de ruido, pues cuando se proyectaron el entorno era diferente y sobre todo no había tránsito de aviones, pero hemos respetado el diseño original”.

A decir del director, la importancia del inmueble no sólo radica en su arquitectura sino en el autor de la misma, pues Pani, quien hizo más de 130 proyectos en el país, contribuyó en la morfología de la Ciudad de México al construir los planos urbanísticos más destacados del siglo XX, como Tlatelolco o los multifamiliares Juárez y Miguel Alemán.

El Conservatorio fue construido en el periodo de mayor producción del arquitecto mexicano: entre la década de los 40 y 50 edificó la Escuela Normal de Maestros, la Torre de Rectoría en Ciudad Universitaria, el Club de Golf, el aeropuerto de Acapulco, (ya demolido) y el Hospital General de Saltillo.

Su legado

Mario Pani  desarrolló el Conservatorio  en entre los años 40 y 50 del siglo pasado, su periodo de mayor producción, cuando proyectó obras como:

Escuela Normal de Maestros

Torre de Rectoría en Ciudad Universitaria

Club de Golf

Aeropuerto de Acapulco (ya demolido)

Hospital General de Saltillo

Proyecto integral para el crucero Reforma-Insurgentes

Centro Urbano Presidente Alemán

 

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