CRÓNICA: Doha, Qatar y la Luna

¿Por qué Qatar decidió ponerse en el ojo del huracán y recibir a la crema y nata del ecologismo mundial?

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27/11/2012 03:53 Ciro Di Costanzo / Enviado
Agencia Foto
Ayer comenzaron los trabajos de la 18 Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Doha, Qatar. Foto AFP

DOHA, Qatar, 27 de noviembre.– La península arábiga se asoma siguiendo al sol. La noche va cayendo conforme nuestro avión entra en territorio qatarí.

Alguien podría pensar que es una lástima llegar de noche a Doha, la imponente capital de Qatar, ya que no se aprecia en todo su esplendor. Sólo ríos de lucecitas en un mar de oscuridad. 

Sin embargo, tiene sus ventajas llegar al anochecer. Una de ellas es el brillo intenso y profundo de la luna qatarí. Al llegar levantas la mirada y se presenta un cielo estrellado como pocas veces se ve en el mundo. La Luna guía nuestro camino.

Y no es para menos. El pequeño territorio de Qatar es el único país del mundo asentado en un auténtico y completo desierto. Es, por lo tanto, poseedor de uno de los más hermosos anocheceres.

En el pasado, el pueblo de este país sobrevivía gracias a que fue zona de paso de nómadas  beduinos dedicados a la pesca de la perla. Vivían no más de 20 mil personas.

Pero no hace mucho se descubrió que esta tierra descansaba en un mar de petróleo.

Y entonces comenzó a crecer. Hoy viven en él casi dos millones de personas provenientes de todos los rincones del orbe. La Luna ha guiado sus andares.

Qatar es hoy el país que más reservas de gas tiene en el planeta. Casi 900 trillones de pies cúbicos y reservas de petróleo por más de 15 billones de barriles de crudo. Es, pues, uno de los países de más rápido crecimiento económico en el mundo.

Polémico anfitrión

Es por ello que no deja de ser paradójico que Qatar, uno de países que ha dejado más huella de carbono per cápita en esta Tierra, sea el anfitrión de la Conferencia anual en la que el mundo se pone de acuerdo para borrar esa huella, reduciendo emisiones contaminantes y combatiendo los efectos del cambio climático.

¿Por qué Qatar decidió ponerse en el ojo del huracán y recibir a la crema y nata del ecologismo mundial? ¿Por qué este país, que vive de contaminar, es ahora el responsable de impulsar la agenda internacional contra el cambio climático?

¿Será masoquismo colectivo? ¿Lavada de conciencia? ¿O será que justamente por ser un país tan implicado con el petróleo, que el sólo hecho que presida la COP envía el mensaje que hasta el más radical opositor puede cambiar?

Quizá los muy realistas pensarán que para Qatar es una estrategia de imagen para que, en el fondo, pueda torpedear los acuerdos desde adentro.

Llama la atención que el presidente de la COP18 y representante de Qatar no sea el ministro del medio ambiente, sino el ex ministro de energía Abdulla bin Hamad Al Alliyah.

Quizá sea cierto que Qatar está interesado en impulsar la energía limpia de gas o la solar y así convertirse en el referente mundial de fuentes alternativas de energía, habida cuenta que aquí lo que sobra, también es sol.

“En efecto, Qatar tiene grandes reservas energéticas y debe también aportar grandes soluciones”, contestaba el hoy Presidente de la COP18 a la pregunta incómoda que, sin duda, ya esperaba.

Cristiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención para el Cambio Climático de la ONU, sólo le miraba, guardando silencio, con ánimo expectante.

Como sea, hoy este país conduce las negociaciones. Y sólo en los resultados veremos sus intenciones.

Ojalá que también la Luna les guíe en esta ocasión para facilitar acuerdos que permitan, al fin, salvar nuestro planeta.

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