¿Podrá sacar Peña las reformas económicas que prometió?

EPN quiere esperarse para administrar las zanahorias y palos que vienen con el puesto del Ejecutivo federal.

COMPARTIR 
Leo Zuckermann 23/08/2012 00:00
¿Podrá sacar Peña las reformas económicas que prometió?

Conforme se acerca la toma de posesión del nuevo Congreso, va quedando claro cuál será la agenda legislativa del nuevo gobierno que seguramente encabezará Enrique Peña Nieto. Por delante, antes que el priista se ponga la banda presidencial el primero de diciembre, irán reformas políticas para combatir la corrupción, transparentar al gobierno y regular la publicidad gubernamental en los medios. Las reformas de tipo económico —laboral, hacendaria y energética— tendrán que esperar hasta el año que entra. Se dice que para febrero, durante el segundo periodo ordinario de la LXII Legislatura, aunque también se menciona abril y hasta septiembre.

El hecho es que Peña no va a promover reformas económicas mientras no se siente en la silla presidencial. Al parecer, sin el puesto, no tiene el poder para empujar los cambios de fondo que prometió en su campaña. Ya como Presidente eso podría cambiar. Tendrá los instrumentos para negociar y presionar a aquellos que se oponen a las reformas.

Peña quiere esperarse para administrar las zanahorias y palos que vienen con el puesto del Ejecutivo federal. En primer lugar tendrá que aplicarlos a los propios priistas. Para salir a conseguir los votos de la oposición en el Congreso, el Presidente debe asegurar primero los votos de los legisladores de su partido. No queda claro que Peña, en este momento, los tenga.

Un caso interesante es la reforma laboral. Recordemos que, el año pasado, el actual gobierno de Calderón, a través del PAN, metió una iniciativa al Congreso para cambiar la anacrónica Ley Federal del Trabajo. El PRI, desde la oposición, presentó su propia iniciativa, menos ambiciosa que la panista. Los priistas advirtieron que no pasaría la del PAN ya que los sindicatos  rehusaban admitirla. El PAN, en una jugada magistral para ventanear a los priistas, anunció, entonces, que estaban dispuestos a votar de inmediato la iniciativa del PRI. Por increíble que parezca, el PRI rechazó la oferta aduciendo una serie de pretextos tontos. La reforma laboral priista se quedó en la congeladora. La realidad es que el PRI no quiso pasar su propuesta para no darle una victoria al presidente Calderón antes de las elecciones.

Los priistas optaron por guardar dicha reforma para, en caso de ganar, que el nuevo Presidente priista se colgara la medalla. Todo indicaría entonces que, en diciembre, una vez que Peña se ciña la banda presidencial, se apruebe la reforma laboral. Pero no. Ahora resulta que comenzará a discutirse hasta febrero. ¿Por qué?

Me temo que la respuesta tiene que ver con algo que sospechábamos antes de la elección: hay muchos priistas que les disgusta la agenda modernizadora de Peña porque afectan sus intereses. Cuando a principios de año entrevistamos al hoy candidato ganador le preguntamos eso: ¿cómo haría para promover una agenda reformista si dentro de su coalición electoral tenía a elementos que se oponían a ella? ¿Podía un Presidente priista, por ejemplo, promover una reforma laboral que afectara los intereses de sindicatos que militan en el PRI?

Peña nos contestó que, precisamente porque estos grupos estaban dentro de su coalición, él podía negociar mejor con ellos. Era más fácil convencerlos desde dentro que desde fuera. Pues bien, ya ganó y ahora tendrá que demostrar que puede hacerlo. Al parecer está esperando a sentarse en la silla presidencial para tener los instrumentos políticos, económicos y jurídicos a fin de convencer a sus correligionarios, los sindicatos de la CTM, por ejemplo, que se oponen a una reforma como la laboral.

Una vez que convenza a los suyos, Peña tendrá que salir a buscar los votos de la oposición. Tampoco será nada fácil hacerlo. El lunes entrevistamos a Ernesto Cordero, próximo coordinador de los senadores panistas, quien nos dijo que la reforma laboral será prioritaria para su grupo parlamentario. Le preguntamos si el PAN estaba dispuesto, como hace unos meses, a apoyar la reforma del PRI. Cordero dijo que no: que ahora iban por una más ambiciosa. En otras palabras: le subió el precio a Peña.

Como desde hace 15 años, con las reglas políticas que tenemos, va a ser dificilísimo que el próximo Presidente saque adelante su agenda legislativa. Su frente partidista interno y externo se ven complicados. Por lo pronto, para evitarse problemas, Peña pateó las reformas económicas para el próximo año.

                Twitter: @leozuckermann

Comparte esta entrada

Comentarios