La ciudad después de los sismos de 1957 y 1985

Los más severos que ha recibido la capital en la historia, algunos de sus símbolos arquitectónicos claudicaron y fueron reducidos a escombros

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23/03/2012 12:10 Arturo Páramo

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de marzo.- El paisaje urbano de la zona centro de la Ciudad de México se ha modificado tanto por los terremotos que hay manzanas enteras que son irreconocibles si se contrastan imágenes actuales y de hace 30 o más años.

El Ángel de la Independencia, el Paseo de la Reforma, la Avenida Juárez, San Juan de Letrán, Tlatelolco, se convirtieron en parte del imaginario asociado con los terremotos en la capital.

En contraste, hay edificios que han soportado sacudidas a lo largo de décadas y se mantienen en pie y vigentes.

El temor que experimentan los capitalinos cuando sucede un movimiento como el del pasado martes está asociado a la experiencia vivida en desastres como el de 1957 o 1985.

La madrugada del 28 de julio del 57, el edificio de departamentos de la esquina de Frontera y Álvaro Obregón, en la colonia Roma, cayó sepultando a 12 familias.

Si bien el Ángel de la Independencia se volvió el icono de aquel sismo por caer de su columna, el verdadero siniestro ocurrió en ese edificio de apartamentos donde perecieron 59 personas. En total, ese sismo dejó 25 derrumbes en la capital.

Los estragos se sintieron en los cines Colonial, Ópera, Gloria, Goya, Titán, Majestic, Capitolio, Cineac, Roble Insurgentes, Encanto y Cervantes.

La esquina de Paseo de la Reforma y Avenida de la República se estremeció. Desde fuera, el Edificio Corcuera parecía no tener daños en sus 20 pisos. Por dentro estaba inhabitable. El que fuera el edificio más alto de México en su tiempo tuvo que ser demolido. Hoy el predio es ocupado por un hotel.

En tanto, la Torre Latinoamericana, entonces recién inaugurada, quedó intacta. Ni uno de sus vidrios se rompió por el sismo. Y así continúa hasta la fecha.

El jueves 19 de septiembre de 1985 fue un parteaguas. Se calcula que 30 mil edificaciones sufrieron daños severos en la ciudad. Entre ellas varias que fueron símbolos de su tiempo.

En Reforma, el edificio de Recursos Hidráulicos (glorieta de Colón), el Hotel Continental Hilton (en el cruce con Insurgentes) y Reforma 45 (en el cruce de Lafragua) tuvieron severos daños y tarde o temprano debieron ser demolidos.

En Avenida Juárez, el edificio del Hotel Regis, que contaba con restaurán, cine y farmacia, cayó por tierra, y al paso del tiempo fue convertido en un parque y memorial.

El Hotel Del Prado, que quedó inutilizable, se mantuvo en pie varios años hasta que, a inicios de este siglo, se demolió para dar paso al moderno Sheraton Alameda, hoy Hilton.

En lo que era el edificio Superleche, donde fue imposible conocer el número de víctimas, se construyó años después un edificio de oficinas que en 2007 fue convertido en plaza comercial. Por debajo de él pasa ahora el Metro San Juan de Letrán.

En Tlatelolco, el espacio donde se elevaron los 13 pisos del edificio Nuevo León quedó libre, no se volvió a edificar en él. Otra decena de edificios tuvieron que ser demolidos en los meses siguientes.

En el sitio que ocupa hoy la plaza comercial Pino Suárez, sobre la estación del mismo nombre del Metro, cayeron torres del conjunto de departamentos. El resto del conjunto debió ser demolido.

En el Multifamiliar Juárez, al sur de la Roma, los edificios de apartamentos se derrumbaron con sus habitantes dentro.

Los edificios del Centro Médico, Televisa y el edificio de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas tuvieron que ser reconstruidos. Inmuebles como el cine y teatro Roble, el más grande de la ciudad, no tuvieron tanta suerte.

En contraste, el Monumento a la Revolución o la columna del Monumento a la Madre, han sobrevivido hasta hoy.

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cian

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