El tiempo apremia para salvar a la Tierra

Cristina Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la ONU para el Cambio Climático, habla de los desafíos de la COP17

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05/12/2011 06:00 Ciro Di Costanzo / Enviado
El tiempo apremia para salvar a la Tierra

DURBAN, 5 de diciembre.— A paso veloz cruza el pasillo y su oficina. Es Cristiana Figueres (Costa Rica, 1956). Su estilo es completamente ejecutivo. Dicta instrucciones concretas y rápidas. Impecablemente vestida, parece estar siempre un paso adelante. Lo suyo es la determinación.

No podría ser de otra manera. La secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) tiene que lidiar con los delegados de casi doscientos países, con intereses muy disímiles.

Tiene más de quince mil personas reunidas en Durban, intentando dar al mundo una respuesta articulada para enfrentar los desafíos del cambio climático, que no son menores.

El tiempo lo tiene encima, no sólo porque el primer periodo de compromisos de Kyoto acaba ya en 2012 y la reunión el viernes, sino porque dos grados más de temperatura en la Tierra y los desastres naturales serían de insospechadas dimensiones. Aún así no pierde la calma. Nos recibe en su oficina amable y cálida. “¿Tengo que contar en un minuto veinte años de convención?”, bromea. Es latina, al fin y al cabo.

— ¿Cuál es el balance de estos 20 años de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático?

“Los logros de la convención son dos instrumentos vinculantes para todos los países. El primero es la convención en sí, y el segundo el Protocolo de Kyoto, así como el haber establecido, a través de estos instrumentos, la expectativa entre todos los países de que la acción de cambio climático se hace conjuntamente, con la participación de todas las naciones.

“Podríamos empezar a ver los números de mitigación, donde no soy la primera en decir que la mitigación no es la suficiente. Tenemos que incrementar la mitigación que hemos logrado hasta ahora, como lo han dicho recientemente los estudios del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, de la Agencia Internacional de Energía, del IPCC y de la Organización Meteorológica Mundial. Al mismo tiempo reconocer que éste es un tema que, a lo largo de estos 20 años, gracias a la convención y al Protocolo, ha estado en crecimiento.

“Ya son 33 países con legislación doméstica en cuanto a sus emisiones y todos los países industrializados que han hecho sus compromisos de mitigación bajo el Acuerdo de Copenhague, reiterados en Cancún.

“Tenemos 40 países en desarrollo que se han dado cuenta de que, si bien ellos pueden contribuir con sus capacidades respectivas a la solución, también está en su propio interés el poder acceder a tecnologías limpias bajando sus propias emisiones e incrementando su capacidad de adaptación, y en el sector privado debo decir que también se nota el progreso.

“La convención produce efectos, no solamente en el marco de los textos de negociación y en los gobiernos nacionales, sino que más bien repercuten en una gran cantidad de sectores. De las 500 compañías más grandes del mundo, todas están reportando sus emisiones. Una gran cantidad de municipios que han tomado retos para la mitigación y sólo el año pasado hubo un incremento de inversión en energía renovable de 30 por ciento, llegando a 200 mil millones de dólares. La convención debe ser juzgada, no sólo por lo que hace dentro, sino por todos los efectos positivos que repercuten en los demás sectores de la sociedad.”

— ¿Cuál es el papel de América Latina en el combate al cambio climático?

“América Latina es una de las regiones más vulnerables. Algunos de los países y algunas de las poblaciones dentro de América Latina son unas de las más vulnerables, sea por la escasez de agua para agricultura, sea por el derretimiento de los glaciares o sea por su ubicación geográfica, como lo que son las islas del Caribe y los países de Centroamérica.

“Uno de los temas más importantes para América Latina es, por lo tanto, la adaptación. Es lograr que se vaya incrementando el apoyo a la mitigación a nivel internacional y nacional.

“Igualmente América Latina, no siendo una de las regiones más altamente emisoras del mundo, si tiene un grupo importante de economías medias, que no son las más grandes, ni las más pequeñas, pero si medias emergentes, tienen una gran posibilidad de contribuir a la solución. Vemos a Brasil y México, para nombrar dos, pero igualmente otros más pequeños, como Colombia, Chile o la propia Costa Rica, son países que han tomado el liderazgo en decir que ellos están anuentes, no solo en hacer su adaptación (con apoyo, por supuesto), sino también a contribuir con la solución mitigando y controlando sus propias emisiones, algunas con presupuesto nacional y las otras por supuesto, con apoyo tecnológico y financiero internacional.”

— ¿Qué quieren EU y China (los más grandes contaminadores) y qué ofrecen?

“EUy China son los emisores más grandes, pero esto es un problema global y uno o dos países no pueden establecer una solución. Sí, debe haber un liderazgo claro y establecido por aquellos países más grandes. La conversación y el acuerdo sobre los diferentes pasos que se toman para arribar a una solución tienen que ser acordados por todos los países.”

— ¿Qué alternativa encuentra ante un eventual descarrile del Protocolo de Kyoto?

“El Protocolo de Kyoto no cesa, no tiene ninguna fecha en la que termine, lo que concluye es el primer periodo de compromiso en diciembre de 2012, por lo tanto, desde hace algunos años, los países han estado viendo cómo logran continuar la política y el marco regulatorio internacional que rige el control de las emisiones. El año pasado en Cancún no se logró; si bien se lograron muchos otros resultados, no se pudo llegar a un acuerdo en este punto, pero ésa ha sido la tarea de los países durante este año.

“Ya tienen nueve meses de estar explorando la posibilidad que fue ofrecida por la Unión Europea, de considerar un segundo periodo de compromiso bajo ciertas condiciones. Lo que se está viendo en Durban es cuáles serían esas condiciones que tienen que manejarse bajo la Convención y no bajo el protocolo porque albergan a los países que no estarían dentro de las obligaciones establecidas en el mismo. También son condiciones internas para los países que se mantendrían dentro del segundo periodo como son las reglas bajo las que estarían ahí, la condición legal y, por supuesto, la duración de este segundo periodo.”

— ¿Qué obstáculos encuentra el Fondo Verde que se acordó en Cancún para ser operacional?

“El Fondo Verde se acordó (en teoría) en Cancún y durante este año hemos tenido 40 gobiernos que han estado trabajando sobre el diseño del Fondo Verde, y ellos han acordado elevar el texto que resultó de ese proceso a la consideración de la Conferencia de las Partes, para su (ojalá) aprobación.

“Este texto fue introducido por el ministro de Desarrollo de Sudáfrica que fue uno de los copresidentes junto con México y Noruega, fue introducido por primera vez y hubo una ronda de comentarios sobre el mismo.

“En su gran mayoría, los países quisieran que ese texto sea aprobado acá en Durban porque saben que el Fondo es uno de los instrumentos críticos de apoyo para los países en desarrollo y que de lo que se trata Durban es, precisamente, de darle un espaldarazo , un buen apoyo, a los países en desarrollo.

“Es demasiado temprano para saber exactamente que cambios habrá que hacerle al documento. Me parece que a lo mejor hay que incorporar algunos cambios, pero tenemos confianza que eso va a ser aprobado.”

— ¿ Qué papel tiene la iniciativa privada en la lucha contra el cambio climático?

“La iniciativa privada tiene un papel muy importante porque, si bien los gobiernos tienen el timón en la lucha, es el sector privado el motor, ya que tiene las tecnologías y puede hacer las inversiones más grandes incluso, tomando riesgos con respecto a su inversión. La apertura que se está viendo hacia incluir la actividad del sector privado, tanto en el mecanismo de tecnología, como en el marco de adaptación, es importante. Igualmente no se buscan que sean los únicos que incursionen en esto, sino que se buscan asociaciones entre lo privado y lo público. En principio, sea el sector público el que marque la dirección, el que establece la ley y la regulación, y el privado, el capital para invertir y seguir adelante con esta iniciativa.”

— ¿La parte política no se ha comido a la parte científica?

“Al contrario, todo lo que hace en la Convención es con base en la ciencia, si ésta no nos dijera que tenemos un problema, no estaríamos acá. El hecho de que haya una convención es precisamente en respuesta a la ciencia, y la convención siempre está atenta a los progresos de la ciencia; estamos ahora atentos al V Reporte que se está empezando en el IPCC. El presidente del IPCC estuvo acá y nos hizo un reporte de los dos últimos informes especiales que se emitieron este año.

“Estamos colaborando de manera cercana con el IPCC para poder lograr un buen entronque entre la revisión que tiene establecida la Convención y que se hará entre 2013 y 2015, y que será informada precisamente en el V reporte del IPCC.”

— ¿Cuál considera que son los mayores desafíos respecto de la transferencia de tecnología?

“Quizá son dos, no sólo la transferencia sino también el desarrollo de la tecnología.

“Tenemos que buscar los instrumentos de legislación y financieros que permitan que esas tecnologías, que en este momento no han sido difundidas a lo largo y ancho de todos los países que las necesitan y que podrían aprovecharlas, puedan ser accesibles. Ése va a ser uno de los retos y temas que tendrá como responsabilidad el mecanismo de tecnología. Pero además de eso, no es sólo la difusión, sino un llamado en principio y primordialmente al sector público, que es el que puede empezar a poner capital en el desarrollo de nuevas tecnologías que puedan permitir particularmente a los países en desarrollo, seguir con un crecimiento económico que deben tener, pero con baja huella de carbono.”

Apenas parpadea al dar las respuestas. Los temas los conoce a fondo. Son ya muchos años trabajando en el cambio climático. Termina, agradece y sale de su oficina con una sonrisa a enfrentar delegados, ministros, organizaciones no gubernamentales, medios y sociedad civil. Lo dicho, es latina.

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