Qatar será sede de la reunión del COP18

La decisión causó sorpresa, ya que la contribución de Corea al cambio climático es notablemente mayor

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30/11/2011 02:00 Por Ciro di Costanzo
Qatar será sede de la  reunión del COP18

DURBAN, Sudáfrica.- En una COP, la única certeza en las negociaciones es que todo es incierto, y que los acuerdos suelen caer en las últimas 24 horas, de dos semanas de trabajo intenso.

Sin embargo, un hecho irrumpió este ambiente de certera incertidumbre, llamando la atención y causando una prematura sorpresa.

La segunda jornada en la COP17 en la costera localidad de Durban, Sudáfrica, fue marcada por el anuncio de la sede para la COP18.

Finalmente y tras dos años de "conversaciones", que en realidad fueron de franco pulso entre Corea del Sur y Qatar, se decidió recién que este último país árabe sea la sede de la COP18/CPM8 que se llevará a cabo del 26 de noviembre al 7 de diciembre del 2012.

El anuncio fue dado a conocer en el Centro de Convenciones de Durban por la secretaria general de la Convención para el Cambio Climático de la ONU, Cristiana Figueres, quién felicitó a ambas partes por los esfuerzos y la cooperación para designar una sede.

La decisión causó sorpresa, ya que la contribución de Corea al cambio climático es notablemente mayor a la de su contraparte.

En el contexto de la Convención para el Cambio Climático, cada año se elige una sede de manera rotatoria entre los cinco continentes.

Este año había sido otorgado a África, en una decisión cuya lógica era entendida.

Sudáfrica es la principal economía africana, y casi la única capaz de lidiar con los desafíos logísticos y económicos que significa una reunión de 20 mil personas.

El próximo año el turno es de Asia. Ello generó este pulso entre Corea y Qatar por la titularidad de la sede.

Ambos países asiáticos representan dos mundos diametralmente distintos al interior de Asia: el oriental y el árabe.

La costarricense Cristiana Figueres y su equipo lograron converger a un acuerdo entre ambos países en el que Corea recibe la reunión ministerial previa a la COP y Qatar se lleva la sede.

Figueres destacó el liderazgo de ambos países para "poner al mundo en un camino climático más seguro".

No obstante, las contribuciones de Corea en materia ambiental son significativamente mayores que las de Qatar, por lo que la designación causó sorpresa.

Los coreanos son los creadores, ni más ni menos, que del concepto de "economía verde", que asocia el crecimiento verde con el desarrollo sustentable y la erradicación de la pobreza, asunto clave en la agenda del planeta.

Mientras tanto, Qatar no se ha destacado precisamente por sus esfuerzos climáticos ni mucho menos, sino que más bien por ser uno de los principales exportadores de petróleo en el mundo, y claro está, su posible estela de contaminación.

Sin embargo, en el mundo de la diplomacia, quizá la respuesta sea justamente por eso.

Las COPS o reuniones anuales de la Convención climática de Naciones Unidas, tienen un peculiar efecto de costo-beneficio.

En el rubro de los costos, la organización de una COP gravita, en términos conservadores, alrededor de unos cien millones de dólares, uno arriba de otro.

De tal manera que se entenderá, que sólo países con una solidez financiera suficiente pueden, en un momento dado, albergar una COP.

Y es que no sólo es dinero. También es organización.

Los anfitriones a la conferencia más grande del mundo enfrentan desafíos logísticos no aptos para cardiacos.

Necesitan garantizar la seguridad de los asistentes, la operatividad y movilidad de los delegados y el desplazamiento de los Jefes de Estado o de Gobierno que asistan. Un universo de entre diez a más de 20 mil personas, en más de 15 días, todas trabajando, comiendo, durmiendo y deambulando por el país anfitrión, no es un paseo por las nubes.

Como contrapartida, los beneficios son múltiples.

En primer lugar, logran la atención internacional. Los ojos del mundo se concentran a finales de año en el país anfitrión a través de más de tres mil medios de comunicación que asisten de manera regular a estas reuniones.

Esta atención conlleva beneficios de toda índole, desde el reconocimiento mundial, hasta el turismo del país designado.

Alrededor de las COPS se genera un clúster económico interesante que da empleo temporal a muchas personas, genera ingresos importantes de divisas al país sede y permite la movilidad económica en sus respectivas sociedades.

También constituyen oportunidades únicas para galvanizar a los gobiernos de los países y sus pueblos hacia una cultura verde.

Por la naturaleza transversal del tema, generalmente exige una mayor concentración de una buena parte del gobierno anfitrión, lo que permite que muchos se involucren con el tema del cambio climático.

El impacto mediático que se genera, sobre todo en el país sede, es invaluable para poder diseminar una cultura de respeto al medio ambiente en la población.

En términos políticos, es una causa incontestable y es quizá la que suscita un mayor interés general, ya que a todos, sin excepción, afecta en mayor o menor medida.

Más aún porque cada vez son más temas los que se ven implicados con el cambio climático, ya que impacta en todos los ámbitos de la vida.

Y cada vez más países dan cuenta de ello. Como Qatar.

Y es que no deja de tener un fuerte mensaje político implícito que, en pleno año de la primavera árabe, haya sido designado un emblemático país de la zona, por encima de un promotor incansable de un mundo verde. Todo cuenta.

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