El Lazca, desertor asesino

¿Es imposible detectar a tiempo a sujetos con personalidad sicopática?

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José Cárdenas 21/06/2011 00:00
El Lazca, desertor asesino

Una ficha del Centro de Investigaciones en Seguridad Nacional (Cisen) sostiene que Heriberto Lazcano Lazcano, jefe de Los Zetas, comanda a más de 400 delincuentes en 18 estados de la República. La “ficha” también dice que a El Lazca le gustan las mujeres rubias, las carreras de caballos, la cacería de gacelas, cebras y animales exóticos en reservas de Coahuila y San Luis Potosí. Nada hasta ahí hace muy distinto a El Lazca, también apodado El Verdugo, de otros capos del narcotráfico y el crimen organizado.

Lazcano fue militar. Nació en 1974 en Apan, Hidalgo, “la Meca” del pulque. A los 17 años se enroló en el arma de Infantería. En siete años, según registros de la Defensa Nacional, ascendió a cabo de Infantería. En 1998 se dio de baja para convertirse en guardaespaldas del cártel del Golfo. El personaje que persuadió a Lazcano a dejar las filas del Ejército era un militar desertor. Se llamaba Arturo Guzmán Decena. Estuvo contratado por Osiel Cárdenas Guillén, líder del cártel del Golfo, para que le organizara una especie de guardia pretoriana formada sólo por ex militares. Guzmán se autodenominaba Z-1. Guzmán Decena ya no vive para contarlo. Adentrarse en el historial del líder de Los Zetas lleva a preguntarse: ¿Alguien encontró en un sujeto así alguna de las llamadas virtudes militares? ¿Alguna vez demostró tener lealtad, valor, abnegación, honor, integridad y disciplina, como supuestamente se exige a quienes siguen la carrera militar?

¿Quién se equivocó?

¿Es imposible detectar a tiempo a sujetos con personalidad sicopática como El Lazca para rechazarlos antes de que ingresen a las Fuerzas Armadas? ¿Cuántos Lazcas puede haber agazapados en una institución fundamental como  es el Ejército? ¿Qué hacer con ellos?

El Lazca tiene hoy 36 años. Ha convertido el secuestro, la extorsión, el homicidio y la venta de droga en una gran industria.

El Lazca mantiene la disciplina con métodos brutales. A Los Zetas infractores los ejecuta o los “apanda” o los deja sin comer. Cuenta un testigo protegido: “Lazcano nos ordenó a todos que matáramos a El Chicles, uno de sus hombres de mayor confianza, pero que le debía dinero. El Talibán lo capturó. Le perdonaron la vida, pero estuvo amarrado un mes, comiendo y bebiendo agua una vez al día para que casi no fuera al baño”.

Desde la captura de Osiel Cárdenas en 2003, El Lazca hizo emigrar a Los Zetas de las drogas a otros delitos, estableció nuevas jerarquías en imitación al Ejército, incluyó en sus huestes a kaibiles guatemaltecos y ha realizado rescates espectaculares de sus cómplices.

Cada fin de año organiza “posadas” en Matamoros con los jefes de plaza y en ellas les informa de los relevos y cambios en la estructura criminal.

Este es el breve perfil de Heriberto Lazcano, jefe de Los Zetas, que deben su nombre al color “azul zeta” de los uniformes de los oficiales del Ejército mexicano.

MONJE LOCO. La Cámara de Diputados suprimió en 2005 la pena de muerte y la desechó del Código Militar. Aun en los casos de delitos graves, fue sustituida por pena de cárcel entre 30 y 60 años de prisión. ¿Alguien se opondría a la reimplantación de la condena máxima para castigar a militares que emigraron a las filas de la delincuencia? Nadie sabe, nadie supo.

        josecardenas@me.com

            Twitter: @JoseCardenas1

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