Se desata la guerra interna en Egipto; Mubarak no deja el poder

El Nobel de la Paz, Mohamed El Baradei, quien aspira a la Presidencia, pidió la intervención del ejército para preservar la vida de los ciudadanos

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03/02/2011 05:10 Agencias
Se desata la guerra interna en Egipto; Mubarak no deja el poder

EL CAIRO, 3 de febrero.– Egipto vivió ayer una de sus jornadas más violentas con enfrentamientos entre defensores y opositores del presidente Hosni Mubarak, que dejaron al menos tres muertos y mil 500 heridos, mientras se reportaron ataques a la prensa internacional.

El Premio Nobel de la Paz egipcio Mohamed El Baradei pidió la intervención del ejército  para preservar la vida de los ciudadanos egipcios, según informó la televisión Al Arabiya.

 “Hay pruebas concretas de que la policía envió a hombres en civil para arremeter contra los manifestantes”, dijo El Baradei, uno de los líderes de la oposición en una entrevista a. “Mubarak es un dictador que está cometiendo un delito en la plaza de Tahrir en El Cairo, solamente para no dejar el cargo”, agregó uno de los posibles candidatos a la Presidencia.

El anuncio del martes de Mubarak de que no buscará un nuevo mandato en las elecciones programadas para septiembre próximo no calmó la situación. Por el contrario, la oposición anunció que continuará las protestas hasta lograr la dimisión del mandatario egipcio y mantuvieron el “día de salida” convocado para el viernes para exigir la renuncia del Presidente.

En tanto, el vicepresidente egipcio, Omar Suleiman, condicionó el diálogo con otras fuerzas políticas al fin de las protestas e instó a los manifestantes a regresar a sus hogares, informó la televisión estatal egipcia Nile TV.

“No habrá diálogo con las fuerzas políticas hasta que no cesen las manifestaciones y volvamos a la vida cotidiana”, dijo Suleiman.

El gobierno de Egipto rechazó el llamado internacional de instalar una transición política inmediata para acabar con la crisis política que vive el país desde hace nueve días, informó el vocero de la cancillería egipcia, Hosam Zaki.

Las calles de El Cairo se tornaron más violentas al anochecer, con el lanzamiento de cocteles Molotov y gases lacrimógenos, además de piedras, bombas incendiarias y otros objetos, agrega la fuente.

Alrededor de cuatro mil seguidores del Partido Nacional Democrático del presidente Mubarak marcharon hacia la plaza Tahrir (de la Liberación) en el centro de la capital egipcia, que ha sido el epicentro de las manifestaciones de la oposición, y comenzaron a atacar a los manifestantes para intentar dispersarlos. Éstos, a su vez, se defendían con piedras, según relataron testigos.

Entre los seguidores de Mubarak había vándalos, así como jinetes a lomo de camello blandiendo y utilizando macanas y varas de hierro contra los manifestantes de la oposición. Algunos tenían incluso cuchillos. Los miembros del campo anti-Mubarak detuvieron a varios atacantes y los entregaron a los soldados, que se encontraban al otro extremo de la plaza.

En el barrio de Mohandesin, en El Cairo, donde se manifestaban también miles de seguidores de Mubarak con pancartas que llevaban el signo tanto de la Cruz Roja como de la Luna Roja, se produjeron ataques a periodistas.

Estados Unidos condenó la violencia y llamó a la moderación, advirtiendo de que supone una amenaza directa a las aspiraciones egipcias. “Estamos profundamente preocupados  por los ataques contra los medios  y los manifestantes pacíficos”, dijo el portavoz de la Casa Blanca en Washington, Robert Gibbs.

Regresa internet a la lucha contra régimen

Autoridades egipcias restauraron ayer el servicio en internet en Egipto, luego de cinco días de interrupción por la convocatoria a través de Twitter y Facebook de las masivas protestas que exigen la renuncia del presidente Hosni Mubarak.

La conexión a la red fue restaurada de manera parcial en el Cairo, la ciudad de Alejandría y otras regiones del país árabe, que cuenta con unos 23 millones de usuarios de internet, según cifras oficiales.

Por la mañana,  Google, Facebook y Twitter, rompieron con su tradicional silencio corporativo para criticar el bloqueo de internet en Egipto, impuesto por parte de las autoridades para hacer frente a las protestas políticas.

El acceso a Internet fue cancelado el jueves pasado por las autoridades egipcias, ante la magna manifestación convocada el viernes contra el asediado presidente egipcio, que lleva casi 30 años en el poder, a través de las redes sociales.

A la par de la restauración del servicio de la red, las autoridades  desbloquearon también por completo la telefonía móvil, que estuvo los últimos días operando de manera parcial en algunas zonas del país para impedir el envío de mensajes de texto.

Pese a la reconexión de la red, el acceso a Twitter y Facebook,  que se han convertido en herramientas vitales para los manifestantes, aún siguen bloqueados, por lo que los cibernautas se tienen que valer de medios alternos para difundir información sobre la situación del país.

Un grupo de ingenieros de Twitter, Google y SayNow idearon un sistema para que los egipcios dejen mensajes de voz en números telefónicos específicos, los cuales pueden ser escuchados en cualquier parte del mundo.

El restablecimiento del acceso a internet se da después de intensas presiones de la población, principalmente del sector empresarial, que se vio seriamente afectado, y el llamado de organismo internacionales y de varios países para respetar la libertad de expresión en Egipto.

China se pone nerviosa

La revolución en Túnez y Egipto inquieta a los dirigentes chinos. Temen que los llamados de cambio encuentren eco en el país y, por ello, las noticias están siendo censuradas. En internet se bloquean además los comentarios para que la mecha no prenda.

Pero en la lejana China son muchos los que ven con buenos ojos la revuelta en Egipto y Túnez contra regímenes dictatoriales. Hasta allí llegó un video de los manifestantes en El Cairo que bloqueaban camiones lanzaagua, imágenes que despiertan recuerdos dolorosos de hace dos décadas, cuando en 1989 hubo un levantamiento popular, que acabó en baño de sangre tras ser sofocado por el ejército.

“¡Tienen que verlo!: Un momento Tiananmen en Egipto. Un combatiente bloquea un vehículo militar”, compara el defensor de los derechos humanos Teng Biao.

Palestinos temen por túneles clandestinos

Si nadie en Oriente Medio se despega de la televisión para seguir la revueltas en Egipto, la población de la Franja de Gaza lo hace con mayor preocupación aún: Egipto es su única puerta hacia el mundo y de su generosidad depende la supervivencia de su economía, alimentada por el millar de túneles de contrabando que la unen con el país norteafricano.

“Dependemos de Egipto para tantas cosas en nuestra vida”, dice Mohamed al-Shawa en una conversación entre hombres en un café de Gaza desde donde ven y comentan las manifestaciones en El Cairo.

Egipto, con quien comparte apenas una frontera de 12 kilómetros, es para Gaza sinónimo de “oxígeno”. El resto de este minúsculo enclave marítimo está rodeado del muro que lo separa de Israel, de quien no puede esperar más que pequeñas rebajas a un bloqueo económico que desde hace cuatro años impide la entrada de decenas de productos básicos.

Los túneles de contrabando cavados desde 2007 entre la ciudad sur de Rafah y el norte de Egipto son ya más de mil y permiten introducir en la Franja todo aquello que prohíbe Israel, convirtiéndose en las venas económicas de la paupérrima Franja, donde 80 por ciento vive bajo el umbral de la pobreza.

Desde el pasado mes de junio, cuando Israel incrementó la lista de productos, la comida y las bebidas circulan en menor medida por los túneles y sus dueños se concentran ahora en materiales de construcción, como cemento, hierro y pintura, y en uno de los productos estrella, la gasolina, seis veces más barata si se consigue por Egipto que por Israel.

Mientras un litro de diesel de contrabando egipcio cuesta 1.8 shékels israelíes, menos de medio dólar, el importado desde Israel sube a los 6.5 shékels (1.75 dólares).

Por el momento la tensión en El Cairo y el resto de Egipto se ha dejado notar en la Franja por el bajo ritmo al que trabajan los corredores. “El contrabando continúa, pero es muy lento y no funciona como solía hacerlo hasta ahora. La mayoría de productos están retenidos en la parte egipcia y no han salido nuevas partidas de productos desde El Cairo o de otras ciudades egipcias”, explica Abu Hamza, dueño de uno de los túneles que rehúsa dar su verdadero nombre.

Mientras en el lado egipcio de la ciudad fronteriza de Rafah los contrabandistas aprovechan la mínima para colar productos sorteando los controles de la policía, en el lado de Gaza se respira una mayor tranquilidad sin que Hamas les quite ojo: temen que en un momento como este los corredores sean utilizados para el tráfico de personas desde Egipto.

El mayor temor es sin duda que, tras el cierre de Rafah a la entrada y salida de personas de forma indefinida como consecuencia de las protestas, los túneles sean los próximos en caer.

Los dueños  de los túneles, principal eslabón de una larga cadena de empleo clandestino, reconocen que el gobierno de Egipto conoce al dedillo la cartografía de la economía subterránea, dónde están las bocas de los túneles, cuántos son y lo que entra por ellos.Es la única vía de escape de la población civil al bloqueo de Israel.

“Egipto sólo cierra los túneles que sirven para el tráfico de armas para demostrar ante Israel que colabora en la lucha contra el terrorismo”, dice Abu Hamza.

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