Caza tesoros marinos acechan la riqueza cultural sumergida de México

Miles de ofrendas de oro y metales y maderas preciosos yacen ocultas en 30 zonas de mares, ríos, lagos, cenotes y cuevas

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01/02/2011 07:51 EFE
Caza tesoros marinos acechan la riqueza cultural sumergida de México

CIUDAD DE MÉXICO, 1 de febrero.- Cientos de embarcaciones sumergidas y miles de ofrendas que yacen ocultas en mares, ríos, lagos, cenotes y cuevas y que forman parte de la riqueza cultural de México son cada año presa codiciada de los caza tesoros marinos.

Pilar Luna, pionera de la arqueología subactúatica en México, aseguró que se tienen registrados hasta 250 embarcaciones hundidas en la zona del Golfo de México y del Caribe mexicano, pero se estima que existen miles de naves que naufragaron en las costas del país.

Además, se han contabilizado una treintena de zonas de ofrendas en cenotes y cuevas inundadas, en donde civilizaciones como la maya depositaban cuerpos, objetos personales y alimentos para cumplir con sus rituales espirituales.

Según Pilar Luna, especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y dedicada durante más de 30 años a la investigación y preservación del patrimonio cultural sumergido, los tesoros de México están expuestos a la rapiña y el saqueo por parte de aventureros que borran las huellas de los antepasados.

La arqueología subacuática, que nació hace cincuenta años en Estados Unidos, surgió como respuesta a la interrogante que se hicieron los estudiosos sobre qué pasaría con la cultura sumergida y quién la conservaría.

Las embarcaciones que naufragaron en México pertenecieron al sistema de flotas que desde el siglo XVI fue utilizado por los colonizadores para transportar personas y mercancías del Nuevo Mundo a España.

Estas naves iban principalmente repletas con cargamentos de oro, plata y piedras preciosas que las colonias enviaban a la metrópoli como tributos para sostener los gastos de la monarquía española.

"Los intereses no han cambiado, siguen siendo los metales preciosos los que a cualquier costo persiguen los caza tesoros y por los que olvidan que, más allá del valor económico, está el histórico y el cultural", apuntó Luna.

Desde la década de 1970 el INAH ha negado más de 30 solicitudes de mexicanos y extranjeros para explotar barcos que se hallan sumergidos en aguas de México.

Uno de estos casos fue el de la compañía norteamericana más poderosa en la búsqueda de tesoros sumergidos, Odyssey Marine Exploration, famosa porque en el 2007 quiso apropiarse, sin conseguirlo, de un tesoro que encontró en el Atlántico en el interior de la fragata española "Nuestra Señora de las Mercedes".

En México, Odyssey pretendió explorar la nave "Nuestra Señora del Juncal", un galeón que naufragó en 1631 en la sonda de Campeche y que formaba parte de la Flota de la Nueva España, compuesta por 19 embarcaciones reales que zarparon de México el 14 de octubre de 1631 para llevar a España bienes preciados.

Esta nave es una de las más codiciadas por las empresas de exploración subacuática por ser la primera en el país de la que se tiene certeza de que en su interior hay un tesoro.

Según la revista Arqueología Mexicana, dicha flota zarpó del Puerto de San Juan de Ulúa, en el estado de Veracruz, con un cargamento de más de tres millones y medio de pesos en plata y reales, seda, cuero, maderas preciosas y chocolate.

Afortunadamente, apuntó Luna, cada vez es más difícil que los "aventureros marinos" tengan éxito gracias a tratados como la Convención para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de la UNESCO que trabajan para garantizar su cuidado.

La convención se creó en 2001 y entró en vigor en México en enero del 2009.

La falta de recursos económicos y la inconsciencia de turistas que destruyen y roban parte de los vestigios representan otra fuerte amenaza para la conservación de la riqueza cultural sumergida, concluyó Luna.

dgp

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