Con ayuda del sodio convierte a sus víctimas en jabón

Este elemento que se encuentra en nuestros hogares, permitió borrar las huellas de crímenes cometidos en México e Italia

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28/08/2014 07:54 Wendy Fabela
Este elemento que se encuentra en nuestros hogares, permitió borrar las huellas de crímenes cometidos en México e Italia.
Este elemento que se encuentra en nuestros hogares, permitió borrar las huellas de crímenes cometidos en México e Italia.

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de agosto.- El sodio es un elemento químico presente en la naturaleza en forma de compuesto.

Por ejemplo, en casa se encuentra como cloruro de sodio (sal de mesa) o como hidróxido de sodio (sosa cáustica), utilizado comúnmente para hacer jabón, comentó Salvador Guadalupe Hernández Vargas, académico en la Facultad de Química de la UNAM.

3 VÍCTIMAS de La saponificatrice, en Italia, fueron convertidas en jabón

Sin embargo, en los años 40, la asesina serial italiana Leonarda Cianciulli, se valió justamente del hidróxido de sodio para esconder sus crímenes, pues convirtió en jabón a sus tres víctimas, según narra el libro Leonarda Cianciulli: La saponificatrice, de Vincenzo Mastronardi (Ed. Armando Editore, 2010).

La historia delictiva de esta mujer, sigue vigente a través de una serie de artefactos de su propiedad —como el bote en el que sus víctimas fueron hervidas para convertirse en jabón— que se exhiben como colección permanentemente en el Museo Criminológico de Roma.

Para conseguir que la grasa (humana) se transformara en jabón, Cianciulli se basó en un proceso llamado saponificación (de ahí su apodo), que consiste en hervir un poco de agua, agregar grasa, colorante y esencia, para después neutralizar con un ácido la masa obtenida y formar un material funcional con un pH ideal para no irritar la piel, explicó Hernández Vargas.

Además, es debido a la saponificación que el jabón, al estar hecho de grasa, también puede retirarla del cuerpo, pues –según explicó el químico– es un compuesto anfipático, que contiene partes polares y apolares que, al formar una especie de sándwich durante el lavado del cuerpo (grasa-jabón-agua) permite arrastrar los lípidos.

Así, Cianciulli fue juzgada a finales de la Segunda Guerra Mundial y condenada a treinta años de prisión; pero, fue hasta el 15 de octubre de 1970 que murió por apoplejía (enfermedad cerebral) en el asilo Pozzuoli, ubicado en la provincia de Nápoles, Italia.

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Otro caso de la sosa como cómplice criminal es el del mexicano Santiago Meza, alias El pozolero –detenido en 2009–, quien llenaba con agua la mitad de un tambo de 200 litros, para luego agregarles dos costales de hidróxido de sodio a fin de desintegrar a las víctimas del cártel de los Arrellano Félix, según datos del boletín 057/09 de la Procuraduría General de la República (PGR).

300 CUERPOS deshizo El Pozolero, gracias al hidróxido de sodio

No obstante, para “pozolear” a sus 300 víctimas, Meza confesó a la PGR que el proceso no estaba completo sino hasta ocho horas después de dejar reposar los cuerpos, pues durante ese tiempo se disolvían y quedaban únicamente los huesos.

El destino final de la mezcla lograda tras “pozolear” los cuerpos eran lotes baldíos o basureros, a los que se les agregaba gasolina para incinerarlos, según datos finales de la PGR. ¿Pero, qué necesitaba El pozolero para terminar el proceso de saponificación que hacía al disolver la grasa humana de sus víctimas?

En este sentido, Hernández Vargas contestó que Meza “tuvo que filtrar restos como cabellos y uñas (pues la keratina contenida en ellas hace que no se descompongan con el hidróxido de sodio), para posteriormente neutralizar la mezcla añadiéndole ácido, o proceder al lavado de la masa resultante con agua hasta conseguir un pH normal y que el jabón resultara funcional.

Hasta en la sopa

El cloruro de sodio se utiliza en la comida, pero es importante no consumirlo en exceso, pues es el causante de 10 por ciento de las muertes por problemas cardiovasculares en el mundo, comentó el cardiólogo Luis Alcocer Díaz Barreiro.

Si se consumen más de los dos gramos sugeridos al día por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se acumula agua en los tejidos, arterias y células, lo que causa hinchazón y daño a su funcionamiento, además de disparar los niveles de presión sanguínea, que desencadena en daños al corazón”, agregó.

Asimismo, el también director general del Instituto Mexicano de Salud Cardiovascular, indicó que el cloruro de sodio es el responsable de aproximadamente 80 mil muertes al año en México.

Sin embargo, precisó Díaz Barreiro, no basta con dejar de agregar sal a la comida, pues “eso sólo erradica 10 por ciento del problema, ya que el otro 90 por ciento de cloruro de sodio que se consume no es de manera consciente, pues se encuentra en las bebidas y alimentos industrialmente procesados”.

En la salud. El mexicano consume el doble de sodio (sal) de lo recomendado por la OMS.

Es así que las medidas de prevención que propuso el cardiólogo son exigir un etiquetado fácil de comprender, que indique el porcentaje de sodio contenido en los alimentos y bebidas, para prevenir ingerir más de lo necesario, además de buscar que la industria baje los niveles de dicho elemento en sus productos.

De los cinco gramos de sodio que consume el mexicano al día —que es más del doble de ración sugerida por la OMS— cuatro son a través del consumo de alimentos procesados; por tanto, disminuir 10% las cantidades de ingesta salvaría la vida de entre 8 mil y 15 mil personas al año, concluyó Díaz Barreiro.

De tal forma que el sodio, dependiendo el compuesto, puede ser un asesino silencioso en tu organismo o un cómplice de los crímenes más aterradores.

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