‘Es la hora de pasar a los hechos’: David Penchyna, senador del PRI

Asegura que el Senado exigirá al gobierno federal que haga realidad la letra impresa de la reforma energética

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10/08/2014 04:04 Jaime Contreras Salcedo

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de agosto.- A unas horas de que el presidente Enrique Peña Nieto promulgue las reformas reglamentarias en materia energética, el responsable de la Comisión de Energía en el Senado, uno de los principales actores de estos cambios, David Penchyna Grub, le hace ver al Ejecutivo y sus colaboradores que el Congreso no les ha dado un cheque en blanco y les exigirá que lo hoy plasmado en las leyes se vuelva realidad para beneficio tangible, efectivo, de todos los mexicanos.

Ahora es la hora de que logremos que ese cambio se traduzca en hechos y vamos a exigir como legisladores se le dé puntual seguimiento para que los resultados los sienta la gente y que a México le vaya bien”, detalla Penchyna a Excélsior y recuerda que los legisladores cuentan con mecanismos y ordenamientos exhaustivos, puntuales, para monitorear el avance de lo proyectado en esta materia.

Las facultades del Poder Legislativo son amplias, y nuestras facultades las vamos a ejercer a plenitud. Quien se diga senador y se respete a sí mismo, las tiene que ejercer y lo vamos a hacer… Nosotros hemos hecho nuestra tarea en primera fase al cambiar el sector a través de la legislación, y como tal, tenemos las facultades de darle seguimiento, la libertad de expresión, el exigir que las cosas se hagan bien”, ratifica.

“¿Se le ha dado un cheque en blanco al Ejecutivo?”, se le pregunta.

“A ninguno. A nadie”, responde de inmediato.

Interrogado en su despacho del Senado, el también legislador priista anticipa que viene una década de desarrollo energético en México, si bien nadie tiene varita mágica ni se vale ser demagogo para pensar que las resultantes de estas leyes secundarias energéticas se verán de la noche  a la mañana, opina que por ejemplo en dos años descenderán las tarifas públicas “en términos reales” de la luz y el gas para los consumidores.

A su juicio, “seguramente vendrán a nuestro país paulatinamente más inversiones, seguramente en los próximos dos años podremos bajar en términos reales el costo de la luz y el gas. Seguramente la actividad económica que va a desencadenar la materia de hidrocarburos, electricidad, energías renovables, con las nuevas instituciones, se va a hacer sentir en el desarrollo regional con más inversión y más empleos”, prevé Penchyna Grub.

Admite que se encuentra un poco agobiado luego de más de 14 meses de labor en el Congreso para sacar adelante este conjunto de 21 leyes de las cuales siete son nuevas. Horas y horas de ríspidos debates, de empujar el lápiz, dice, de consultas, trabajos, concertaciones, y estar abiertos a ideas, opiniones y feroces críticas de los partidos opositores a estos cambios. David Penchyna rechaza nuevamente que estas reformas hayan significado pérdida de soberanía.

“No hay ninguna pérdida de soberanía”, reflexiona en voz alta. “Yo los invito a que leamos la Constitución, que es la garantía de que la propiedad que los recursos de la nación siguen siendo del pueblo de México. Mienten quienes dicen lo contrario”, asevera el senador hidalguense.

Por el contrario, detalla Penchyna, “creo que estamos frente a una reforma que puede hacer un antes y un después en México. Y por lo tanto, quienes creímos en este modelo, quienes le apostamos a que México le vaya bien, y respetando todas las voces de una democracia representativa, que pese a lo acalorado de los debates ha concluido un proceso, pues hoy nos sentimos satisfechos deseando  que a México le vaya bien”.

En lo que hace a los dichos de la izquierda, en el sentido de que una consulta popular en junio de 2015 pudiera echar abajo todo este esfuerzo legislativo que promulgará mañana el Primer Mandatario, Penchyna Grub recuerda que este proceso y su desembocadura final se encuentra del lado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Eso es un asunto —recalca el entrevistado— que está en manos del Poder Judicial. Hay quienes pensamos que no (procederá esa demanda perredista), pero respetaremos íntegramente y al 100 por ciento la decisión que seguramente los partidos que están en contra de este cambio promoverán ante la Corte, y la decisión del Poder Judicial, como la división de poderes, la acataremos cualquiera que fuere su fallo”.

Al hablar sobre las severas críticas que ha encarado en su contra y en la de su partido, a partir de estas reformas, Penchyna no rehúye la duda y precisa que en el PRI “sabemos de los riesgos que enfrentamos, de las críticas e incluso de la incertidumbre de muchos. Y hoy que el Presidente ya tiene una legislación integral, completa, moderna, estoy seguro que en su actuar tendrá que entregar los resultados que esperamos todos, porque lo que deseamos a nuestro país es que le vaya bien”, afirma nuevamente.

—¿El PRI asume el costo político de estas reformas?, se le cuestiona.

“Asume el costo de cambiar”, revira de inmediato, “y va a ser un costo para bien. Para bien de México, para bien de los partidos, del sistema democrático que representamos. Hoy es tiempo de demostrar que hicimos lo correcto y así confío que va a ser”.

En esto, enfatiza el senador de Hidalgo, los mexicanos estamos abriendo a la competencia “porque creemos que al competir entre empresas podrá haber mayor renta petrolera para todas y todos los mexicanos, porque es un incentivo para combatir la corrupción y ser más transparentes, para que haya las inversiones y generemos los empleos  que las generaciones de hoy y de mañana necesitan y que no están teniendo”, sostiene.

En cuanto al señalamiento de algunos opositores, en el sentido de que tanto él como los senadores integrantes del PRI, Partido Verde y PAN recibieron o aceptaron presiones de cabilderos privados para favorecer sus intereses, molesto, David Penchyna, arquea los ojos y les recalca:

“A esas voces les digo lo de siempre: que ojalá tengan pruebas para demostrar sus dichos. Que la palabrería de un político que no está sustentada en pruebas lo único que hace es desvanecer los argumentos, porque no son ideas. Es tal vez, a veces, la desesperación de querer, al no estar de acuerdo con la mayoría de este Congreso, de descarrilar un proceso. Hay quien le apostó a eso, y hay quienes tuvimos la paciencia, y sobre todo la responsabilidad de llevar esto a buen puerto. Quien tenga acusaciones, descalificaciones, ojalá pase de las palabras a los hechos y que enaltezca la política y enaltezca el papel que representa”, reta.

–¿Satisfecho de lo alcanzado, senador?

–Como un político profesional que pretendo ser, yo te diría que las tentaciones, los esfuerzos, el desgaste personal queda atrás, y yo puedo dar cuenta de mis actos. Tengo las manos limpias y la frente en alto, y te aseguro que nadie puede demostrar lo contrario. Por lo tanto, estoy satisfecho de mi responsabilidad. Yo pedí un voto (en Hidalgo) ofreciendo el cambio. Y el cambio en lo que a mí me tocó impulsar, que es la Reforma Energética, el cambio legislativo más importante de las últimas seis décadas de nuestro país, se ha hecho. Hemos cumplido”.

Y se levanta de un salto para seguir en su agenda, “apretada, como siempre”.

 

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