Carlos Salicrup sueña con salvar vidas en el espacio

El médico aeroespacial se dice listo para una misión a la Luna o a Marte, donde podría cuidar la salud de los tripulantes; hoy se celebra el día del socorrista

COMPARTIR 
24/06/2014 05:56 Laura Toribio
Salicrup, de 35 años, es médico, piloto aviador y socorrista de la Cruz Roja.

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de junio.- Su vocación de salvar vidas no tiene límite. Ni el propio cielo. Carlos Salicrup sueña con operar y devolver la salud a alguien en el espacio.

El médico aeroespacial y piloto aviador de 35 años  que ha sido residente de Medicina Espacial en la NASA, donde colaboró en cinco misiones realizando preparativos y simulacros de emergencia, y valoró a los astronautas que llegaban del espacio, es uno de 15 mil socorristas de la Cruz Roja Mexicana que este 24 de junio celebran su día.

Pero él no sólo se dedica a salvar vidas en tierra, sino también en el aire donde la complejidad para atender cualquier urgencia  también se eleva.

“Todo cambia. No oyes nada dentro del helicóptero y es muy difícil estarte moviendo para hacerle cosas al paciente, conforme nos vamos elevando hay menor presión y todos los gases que están encerrados se expanden, entonces hay cierto tipo de problemas que pueden llegar a tener  los pacientes y tenemos que estar entrenados para atenderlos”, explicó

Desde los 14 años Salicrup se unió a la Cruz Roja Mexicana. Hoy está certificado como técnico en urgencias médicas nivel avanzado y tiene la especialidad en ambulancias áreas.

Dice que su formación aeroespacial es clave para su labor en la atención de pacientes en la tierra.

“Nosotros tenemos un lema que es la vida en el espacio por la vida en la tierra, entonces todos los beneficios que nos trae la carrera espacial para la tierra son fundamentales, prácticamente todos los seres humanos usamos tecnología espacial en la vida cotidiana sin darnos cuenta: el material de nuestros lentes, un teléfono celular, un GPS, todo viene de la tecnología espacial.

“Y en cuestiones médicas prácticamente todo lo que se usa en la medicina viene de la carrera espacial, tan sólo en las ambulancias usamos sistemas de monitoreo de signos vitales e instrumental médico que se ha perfeccionado con la carrera espacial porque para llevarlo al espacio necesitamos que sea ligero y que sea compacto,  y es importantísimo para una ambulancia en la que  no podemos traer un aparato enorme”, detalló.

El científico que de pequeño jugaba con ambulancias, camiones de bomberos y naves espaciales logró combinar sus dos pasiones, la aviación y la medicina, como médico aeroespacial.

Ahora mismo pilotea el avión comercial más moderno del mundo, el Boeing 787 de Aeromexico y alterna realizando traslados terrestres y aéreos de pacientes con Cruz Roja Mexicana, al tiempo que participa en protocolos para alcanzar uno de sus más grandes sueños: operar en pleno espacio.

“Ir al espacio es mi sueño desde chiquito y no es como muchos dicen ‘bueno quiero ir al espacio y lo echan en saco roto’; no, hay que idealizar eso y hay que perseguirlo todos los  días, para eso hay que esforzarse y hay que estar trabajando”, expresó 

El socorrista ya participó en un protocolo de cómo poner un suero en el espacio, que aunque parecería sencillo resulta más complicado que ponerlo en una ambulancia aún con los topes y baches de la Ciudad de México, por ejemplo.

“En el espacio tú agarras tu suero y le pones la manguera,  lo abres y no sale nada porque no hay gravedad. Cuando metes el catéter la sangre no sale y mancha una gasa, la sangre sale en gotitas y burbujitas y alguien tiene que estarla aspirando”, narró.

Y si eso es para poner un suero, pensar en realizar una cirugía requiere de muchos  más  entrenamientos.

“En la tierra abres a alguien y encuentras todo como te gustaría encontrarlo, pero en el espacio si abres todo flota, entonces estamos trabajando y estamos haciendo un desarrollo de investigación con eso”, contó.

Salicrup quiere participar en una misión tripulada por humanos ya sea a Marte o a la Luna para poder atender cualquier urgencia, desde alguien con apendicitis hasta a una mujer que se palpe un tumor a la mitad del camino.

Y en su día, para la Tierra también tiene un deseo: que la gente adopte la cultura de ceder el paso a las ambulancias, porque a diferencia de en el aire aquí aún tiene que lidiar con personas que ignoran que las sirenas son para atender emergencias.

Hace siglo y medio

Hoy la Cruz Roja celebra un aniversario más de que Henry Dunant fuera testigo de una batalla sangrienta en la población de Solferino, al norte de Italia:

El 24 de junio de 1859 se enfrentaron los ejércitos de Napoleón III y Víctor Emanuel II contra el ejército austriaco de Franz Josef I.

 En esta batalla, una de las más cruentas de la segunda guerra de Independencia de Italia, con unos 20 mil heridos y más de 5 mil muertos.

Todos estos heridos sufrían sin recibir ninguna clase de atención médica o eran dados por muertos.

Al volver a Suiza después de esta batalla, Henry Dunant empezó a promover idea de una organización neutral que ayudase a los heridos en el campo de batalla.

Su primer paso fue escribir Un Recuerdo de Solferino con el cual promovía su idea ante autoridades civiles y militares de Europa. Éste fue el inicio de lo que hoy conocemos como Comité Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

Cada año, la Benemérita institución reconoce a 15 mil socorristas de todo el país por su labor humanitaria, quienes laboran en desastres naturales y emergencias humanitarias.

Video Recomendado

Comentarios

Lo que pasa en la red