Vacío legal los deja sin asesoría judicial

EU, sin reglamento que exija al gobierno representar a un niño; autoridades estadunidenses manipulan a menores para extraditarlos

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23/06/2014 05:33 Georgina Olson
Actualmente, los consulados y las instancias gubernamentales se ven rebasadas para atender a los migrantes.

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de junio.- Juan Antonio salió huyendo de su pueblo en El Salvador. Tiene 13 años y, aunque su familia cultiva maíz y frijol y no les falta el alimento, una pandilla tiene aterrorizado al pueblo, y si un niño se niega a unirse, las consecuencias pueden ser fatales. Él es uno de los 47 mil niños que en los últimos ocho meses cruzaron territorio mexicano para llegar a Estados Unidos y fueron detenidos al llegar. Son el rostro de la violencia.

“Sus padres ya no los pueden proteger allá en Centroamérica, porque los quiere reclutar (el crimen organizado) y no pueden hacer nada en contra de eso, por eso prefieren que salgan de allí”, dijo a Excélsior la religiosa Teresa de la Garza, especialista en migración de los Servicios Sociales Católicos (Catholic Charities), de El Paso, Texas.

Huyen de la violencia en El Salvador, Guatemala y Honduras. Este último el país más violento del planeta, con 90.4 homicidios por cada 100 mil habitantes, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

De acuerdo con la oficina de aduanas y protección fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), la cifra de niños detenidos en la frontera, 47 mil 17 niñas y niños de octubre de 2013 a mayo pasado, casi duplica las 24 mil 493 detenciones que se dieron en el mismo periodo, el año pasado.

Para fines de este año, la cifra de niños detenidos en la frontera podría llegar a 90 mil.

Solo ante la justicia

Juan Antonio, quien salió huyendo de su pueblo en El Salvador, actualmente está en un centro de detención de migrantes.

“El niño de 13 años ya ha estado frente al juez dos veces, sin ninguna representación legal de nadie”, dijo Jorge Cabrera, director de comunicación y relaciones públicas, de la Coalición para los Derechos Humanos de los Migrantes de Los Ángeles (CHIRLA, por sus siglas en inglés).

Lo grave es que no hay ningún reglamento en EU que le impida a un niño representarse solo y tampoco uno que exija al gobierno representar al niño, hay un limbo legal y CHIRLA ha pedido a las autoridades “que se defina un protocolo que exija que EU pague por la representación legal de esos niños cuando estén frente al juez… ellos son menores de edad, no saben lo que está pasando, y no saben lo que deben o no decir ante un juez”, explicó Cabrera.

Hermanas de tres, seis y 18 años emigran solas

Otro caso que llegó a CHIRLA fue el de tres hermanas hondureñas de tres, seis y 18 años que atravesaron solas territorio mexicano y lograron llegar a Houston, Texas. Allí las detuvo la autoridad migratoria y las llevó a un centro de detención de migrantes.

“Nos contaron que los centros de detención están llenos de niños y niñas de su edad… y que la hermana de seis años no dejaba de llorar, porque siempre tenía hambre, pues sólo les daban de comer dos veces al día un sandwich congelado y no les daban leche”, recordó Cabrera.

Al llegar al centro de detención de migrantes, a la joven de 18 años la separaron de sus hermanas y “la estaban manipulando para que firmara sus papeles y se fuera (de Estados Unidos)”, explicó el entrevistado.

Durante los seis días que estuvo allí, la adolescente se mantuvo firme en que no quería irse e insistió en que la reunieran con sus hermanas. Finalmente, las liberaron.

“Ahora tienen una cita con el juez, la más próxima es aquí en Los Ángeles y la mayorcita tiene otra cita, pero no se sabe cuándo”, comentó Cabrera.

Sus padres viven en Los Ángeles, y están pidiendo al gobierno estadunidense que permita a sus hijas quedarse en la Unión Americana para lograr la reunificación de su familia.

Violencia intrafamiliar

Otros centroamericanos huyen de la violencia intrafamiliar. Es el caso de una joven hondureña que estando embarazada huyó de su pueblo, pues el padre de su hijo intentó asesinarla.

“Ella llegó a nuestro albergue en Nogales, Sonora. Huyó de Honduras, porque estaba esperando un hijo y el papá de ese bebé trató de matarla con una pistola. Sobrevivió y llegó al hospital, pero estando allí se enteró de que él sabía que está viva y aún quería matarla. Entonces ella huyó con un familiar”, comentó el padre jesuita Sean Carrol, director ejecutivo de la Iniciativa Fronteriza Kino (KBI, por sus siglas en inglés).

El sacerdote Carroll, quien trabaja con migrantes en ambos lados de la frontera, explicó que la mujer solicitó asilo al gobierno de EU, lo cual está en trámite.

¿Se pueden quedar?

Si el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos determina que un migrante es menor de 18 años, tiene la obligación de entregarlo al Departamento de Servicios Humanos, el cual debe encontrar a los familiares.

Si la autoridad determina que el familiar del niño tiene la capacidad de cuidarlo y tiene una situación relativamente estable, es más factible que permitan que permanezca en esa nación.

Y para determinar si el familiar tiene una situación estable, la autoridad estadunidense le pide que llene un formulario.

Piden facilitar estadía legítima

Los niños centroamericanos que están llegando solos a Estados Unidos son víctimas de la violencia. “Esos niños son refugiados, hay que recibirlos (en Estados Unidos), hay que ayudarlos, hay que cuidarlos bien y no devolverlos a la violencia”, dijo el padre jesuita Sean Cornell, director ejecutivo de la Iniciativa Fronteriza Kino (KBI, por sus siglas en inglés).

En ese sentido, Jorge Mario Cabrera, director de comunicación y relaciones públicas, de la Coalición para los Derechos Humanos de los Migrantes de Los Ángeles (CHIRLA, por sus siglas en inglés), consideró que Estados Unidos debe “aprobar una reforma migratoria que permita que millones de familias puedan reunirse legalmente con sus seres queridos”.

A su vez, Cornell expuso que el gobierno estadunidense debe atender a estos niños y jóvenes que están emigrando masivamente, pues “son seres humanos, son refugiados” y consideró que la administración de Barack Obama debe colaborar con El Salvador, Honduras y Guatemala para mejorar su situación.

Más abogados

La llegada masiva de niños centroamericanos implica el aumento en la cantidad de solicitudes de refugio y asilo político, pero hay un déficit de abogados que los representen.

Ni el gobierno de Estados Unidos, ni los consulados centroamericanos tienen personal suficiente para atender la situación.

“Se necesita proveer recursos a las comunidades de base en Los Ángeles, Nueva York, Miami, Chicago, Houston, San Diego, para que haya abogados y organizaciones capacitadas que puedan tratar estos temas”, dijo Cabrera.

Consideró que el gobierno estadunidense requiere un protocolo más humano y justo para procesar las solicitudes de refugio de los niños que huyen de situaciones límite, tanto en sus países como en su paso por México, “que no afecte la vida de estos niños, incluyendo la separación de sus familias, y que permita la reunificación tan pronto sea posible”.

Centroamérica debe reconocer la violencia que padece

También consideró que para enfrentar el éxodo de niños centroamericanos se necesita que los gobiernos de esa región reconozcan la magnitud de los problemas de violencia que enfrentan.

Aseguró que “en este momento va a ser difícil que acepten ampliamente que hay un problema en sus países, que incluye la falta de oportunidades de empleo, de educación, que hay violencia urbana, pandillas, así como narcoterrorismo y narcoviolencia”.

Y falta un elemento para resolver la crisis: que el gobierno mexicano acepte la situación real de peligro que enfrentan los migrantes, no sólo por los riesgos de ser secuestrados por criminales, sino de que los funcionarios los extorsionen, consideró.

Coahuila .Los menores no tienen miedo de arriesgar su vida

La frontera de Coahuila aún recibe en Acuña y Piedras Negras a menores deportados de Estados Unidos. Desde enero, el DIF estatal ha atendido a 398 niños que viajan solos para llegar al vecino país del norte.

Dos menores que fueron repatriados de Estados Unidos por la frontera de Coahuila narraron la travesía a la que se han enfrentado a sus escasos 14 y 16 años.

Fransuá (14 años), de Guatemala, dijo que viaja solo para sacar adelante a su mamá, para quien quiere un futuro mejor.

Conoció los peligros y pudo salir adelante, “la frontera está perra por Los Zetas”, dijo el pequeño.

Fue repatriado hace dos semanas y se encuentra en un albergue, por ahora seguro.

Recordó que su papá no les dejaba ni para leche, eso fue uno de los motivos que tuvo para sacar fuerzas y ayudar a su mamá.

Decidió viajar de repente, salir de Guatemala, ya que reconoció que en su casa también tiene algunos problemas.

La ruta que trazó fue Guatemala-Santa Elena-Tenosique, su transporte: La Bestia. El recorrido fue difícil, ya que no lo conoce, por lo que se fue pegando con los catrachos, es decir, hondureños, pero los tuvo que abandonar debido a que se drogaban.

En su cartera lo acompañan 40 quetzales y un cúmulo de sueños, sólo pide una oportunidad para salir adelante.

Originario de El Salvador, Amadeo, de 16 años, tuvo que contratar un coyote para pasar junto con varias personas a Estados Unidos. Conoció los peligros, reconoce que le dio miedo, pero tuvo que tomar la decisión de seguir, pase lo que pase.

Recuerda que trabajó en su país desde los siete años, apenas podía desempeñar algunas actividades, pero tenía que comer y salir adelante.

“Mi vida ha sido demasiado dura, me dan ganas de llorar, pero ésa es la vida que llevo, me he enfrentado a varios peligros”, dijo.

Ambos pequeños están conscientes de que enfrentarán peligros, aun así están dispuestos a exponer sus vidas para viajar a Estados Unidos una vez más.

Jaime Bueno Zertuche, director del DIF, informó que en el módulo de Acuña se ha atendido a 96 menores, y 302 en el de Piedras Negras.

En el caso de Acuña se cuenta con un albergue propiedad del gobierno del estado, y en Piedras Negras, una casa de la sociedad civil denomina YMCA, donde se proporciona el apoyo a los pequeños.

El funcionario sostuvo que, en el caso de Piedras Negras, se trata de un fenómeno que va en un menor aumento.

El DIF Coahuila apoya con trabajadores sociales, sicólogos y dan diversas actividades artísticas para que la permanencia sea lo más amena posible.

En ambas ciudades se han detectado menores de seis y hasta los 17 años.

Los niños de seis años viajan en compañía de sus hermanos mayores. La mayoría llega en buenas condiciones de salud, mientras se realizan las investigaciones por parte de las autoridades para dar con el paradero de los menores, éstos son enviados a módulos para su atención, donde permanecen de 24 a 48 horas.

Los pequeños son enviados a sus lugares de origen luego de mantener contacto con los Sistemas para el Desarrollo Integral de la Familia de sus estados, ya sea por avión o autobús acompañados por un representante del DIF.

La problemática es lamentable, pero no han llegado a situaciones de riesgo, los pequeños son sometidos a evaluaciones médicas periódicas para evitar cualquier riesgo y comprobar si no han sido abusados sexualmente.

Piedras Negras continúa prestando más atenciones que en la Casa YMCA de Agua Prieta, en Sonora, Ciudad Juárez, Chihuahua, y Tijuana, Baja California.

Lo anterior, por diversos factores como la inseguridad y falta de recursos, en Agua Prieta, Sonora, opera un módulo del DIF las 24 horas del día.

Mientras que en Chihuahua el flujo no se ha podido recuperar debido al incremento de la violencia.

El número de migrantes deportados por la frontera de Coahuila se puede incrementar, ya que existen dos casas más que apoyan a menores en Acuña y Piedras Negras.

El director del DIF Coahuila dijo que ve con buenos ojos una alianza por parte de los gobiernos de Estados Unidos y México para acabar con esta problemática: Un fenómeno en el que tenemos que trabajar los dos países, disminuirlo o erradicarlo para que no esté en riesgo su vida y su integridad.

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