Ola de niños pasa aduana peligrosa en Tapachula

Los menores de edad comúnmente quedan a merced de las bandas que se dedican a la explotación sexual y laboral

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15/06/2014 05:32 Gaspar Romero/ Corresponsal
Los niños sudamericanos cruzan la frontera sur, a bordo de las “balsas” del río Suchiate como parte de la ruta que deben seguir para alcanzar el sueño americano en Estados Unidos. Foto: Archivo/AFP
Los niños sudamericanos cruzan la frontera sur, a bordo de las “balsas” del río Suchiate como parte de la ruta que deben seguir para alcanzar el sueño americano en Estados Unidos. Foto: Archivo/AFP

TAPACHULA, Chis. 15 de junio.— Víctimas del maltrato y violencia, miles de niños procedentes de los países como Guatemala, El Salvador y Honduras cruzan la frontera sur a bordo de las “balsas” del río Suchiate como parte de la ruta que siguen para alcanzar el sueño americano, según dio a conocer la organización Todo por Ellos.

Los niños y niñas son muchas veces abandonados en la frontera, donde quedan a merced de las bandas dedicadas a la explotación sexual y, en algunos de los casos, son vendidos para ser obligados a ejercer este oficio.

Otros menores buscan alguna forma de sobrevivir y son explotados laboralmente. Otros se dedican a pedir limosna en las calles para poder tener que comer y enfrentan  las inclemencias del tiempo y a diversas enfermedades.

La explotación laboral infantil aumentó en la frontera sur; la mayoría de infantes laboran sin  horarios definidos de trabajo, mucho menos el derecho a los servicios médicos porque la mayoría son centroamericanos, dijo en entrevista el coordinador de la Organización Civil Todo por Ellos, Ramón Verdugo.

Pero también hemos visto en el primer cuadro de la ciudad de Tapachula un incremento desmesurado de menores trabajando, como boleros, chicleros, vendedores de dulces, vendedores de globos; se ha incrementado por arriba del doble como el número de menores que se dedican a las tareas sexuales”, precisó.

Cabe señalar que no existe edad para que los menores comiencen a trabajar, ya que en el parque central de Tapachula se pueden encontrar niños desde los seis años trabajando, ya sea como canguritos, boleros, limpiaparabrisas, entre otras labores.

Para el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, los niños que se ven deambulando en las calles de Tapachula, principalmente es porque sus padres los obligan a trabajar.

Algunas familias enteras que viajan hacia la frontera norte son deportadas desde Estados Unidos, y para no regresar a sus lugares de origen buscan trabajo. Incluso se ha detectado que se van a la fincas cafetaleras sin tener el permiso de jornaleros que otorga el gobierno mexicano.

Estas familias son en su mayoría de Guatemala. Lo que hace peligroso es la migración de los menores de edad provenientes de Honduras, donde bandas organizadas asesinan a sus familiares y por ello éstos prefieren huir para evitar ser asesinados.

Ante el desconocimiento de la operación de la delincuencia, especialmente las niñas son explotadas sexualmente en bares de poblaciones como Ciudad Hidalgo, Cacahoatán, Tapachula o Talismán, en el estado de Chiapas.

También alimentan las redes de esclavitud sexual que operan en otras partes de México.

Está vinculado con la delincuencia organizada”, explica.

 

La identificación de menores de dos años, reto para autoridades de EU y Honduras

Las autoridades de Estados Unidos y Honduras tienen problemas para identificar a niños de dos y tres años entre los miles de migrantes que llegaron a territorio estadunidense en una oleada sin precedentes por causa de la violencia en Centroamérica, informaron ayer fuentes oficiales.

Incluso vienen niños de dos y tres años, que ni siquiera pueden decir su nombre. ¿Cómo vamos a investigar quién es su papá, quién es su mamá?, ¿con quién lo vamos a reunificar?”, explicó Ana Bulnes, cónsul de Honduras en McAllen, en el estado de Texas, en declaraciones a la estación local HRN.

La cancillería y las autoridades consulares hondureñas reaccionaron alarmadas esta semana cuando confirmaron que más de 60 mil niños habían sido detenidos y albergados con migrantes adultos. También hay niños salvadoreños y guatemaltecos.

Los jóvenes que entran a Estados Unidos —en promedio de 60 a 70 cada día— y que cruzan ilegalmente la frontera a través de México alegan que huyen de la violencia de la que son víctimas en sus comunidades por pandillas o que tratan de unirse a sus padres en Estados Unidos.

Como ha habido sobrepoblación de los albergues, se han habilitado bases militares que están funcionando en estos momentos como albergues”, indicó la cónsul.

Bulnes relató que los niños ingresan con un pariente o un amigo, pero se separan de ellos al entrar a Estados Unidos, donde son detenidos por las autoridades migratorias. Sin embargo, no pueden estar más de ocho horas en esos albergues, que son instalaciones para adultos.

Están muy bien acondicionados esos albergues; el problema es: ¿a quién se le van a entregar estos niños, que están acogidos bajo los tratados internacionales de Viena y tratamientos especiales como refugiados?”, lamentó.

Añadió que las autoridades migratorias están distribuyendo a los menores en otros albergues que ofrezcan facilidades en diferentes zonas de Estados Unidos, no sólo en Texas.

El consulado hondureño y las autoridades migratorias estadunidenses verifican en conjunto los datos y tratan de localizar a sus padres o a un pariente cercano para entregarlos, agregó Bulnes, quien explicó que el proceso puede durar entre siete días y tres meses.

De acuerdo con el Comité de Migrantes Retornados, un ente autónomo adscrito a la Cancillería, alrededor de un millón de hondureños vive en Estados Unidos –la mayoría indocumentados– que envían remesas por más de tres mil millones de dólares anuales, y cerca de 250 personas en promedio salen de Honduras diariamente en busca del “sueño americano”.

La Comisión Nacional de Apoyo a Migrantes Retornados también apoya a migrantes que regresan de la ruta migratoria de Estados Unidos con alguna discapacidad.

Desde su fundación hasta la fecha, la organización ha asistido a más de 230 migrantes retornados con discapacidad, 200 de los cuales reciben un seguimiento y una atención permanente, una vez que los cuidados y necesidades de una persona que usa prótesis o sufrió una lesión medular o cerebral son de por vida”, refiere la información.

–AFP

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