Fernando Romero Foster: Una vida de entrega y solidaridad indígena

Fernando Romero Foster es un ejemplo de entereza, de lucha y de convicción, ya que durante más de veinte años se ha dedicado a impulsar el desarrollo de comunidades indígenas en Chiapas

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02/06/2014 12:53 Redacción
En 21 años Fernando Romero Foster ha logrado hacer por México más de lo que la mayoría de la gente hace en toda una vida
En 21 años Fernando Romero Foster ha logrado hacer por México más de lo que la mayoría de la gente hace en toda una vida

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de junio.- Muchos son los nombres que resuenan en el círculo de la filantropía, sin embargo, pocos son aquellos que han logrado destacar por su trabajo desinteresado, su constancia, su esfuerzo y su entrega hacia la causa que apoyan.

Fernando Romero Foster es un ejemplo de entereza, de lucha y de convicción, ya que durante más de veinte años se ha dedicado a impulsar el desarrollo de comunidades indígenas en Chiapas.

Médico, filántropo y empresario, Fernando Romero Foster pisó una comunidad indígena por primera vez en 1991, durante un viaje de trabajo comunitario. En aquella ocasión Foster visitaba la zona para brindar atención médica gratuita a los habitantes que presentaban síntomas de dengue. No obstante, lo que realmente impactó al Dr. Romero Foster fue ver las precarias condiciones en las que los indígenas en pobreza extrema vivían.

 Durante una asamblea de la asociación civil que fundó y preside desde 1993 el nacido en Colima dijo:

Ver ese nivel de marginación y pasarlo por alto para concentrarme únicamente en los enfermos de dengue me pareció inhumano, primero, porque siempre he sido una persona sensible a la pena de otros y segundo, porque sabía que si estas personas no morían de dengue, si morirían de hambre”.

 Desde su creación, la fundación para el apoyo a las comunidades indígenas Foster AC, recauda fondos para construir hospitales, escuelas y casas en las principales comunidades de la sierra chiapaneca. Y desde que decidió dejar su práctica en Colima para dedicar su vida a la filantropía, Fernando Romero Foster, su esposa, sus dos hijas y su madre, se mudaron a Chiapas, donde juntos construyeron el primer Centro de Atención Médica con sus propias manos.

 En 2003, durante la celebración del décimo aniversario de la fundación  la Sra. Amalia Romero Foster afirmó que el progreso de las comunidades apoyadas no se debía al arduo esfuerzo de su esposo, sino a las ganas de la gente por superarse. La señora Romero Foster; antes Amalia Carrasco, aseguró que en México las personas en pobreza extrema sí quieren salir adelante, simplemente necesitan que alguien les tienda una mano para poder dar el primer paso.

 En ese evento Amalia dijo también que Fernando Romero Foster es un hombre cuyo principal interés es impulsar a los indígenas a tener un mejor nivel de vida y que el reconocimiento público de su altruismo nunca ha figurado en sus planes ni lo ha motivado.

 Actualmente, Fernando Romero Foster continúa viviendo en la comunidad donde ya ha logrado construir más de una docena de escuelas, dos pequeños hospitales, uno de atención básica y otro de tratamiento de patologías avanzadas; y un centenar de viviendas.

 Además, Fernando Romero Foster ha adquirido seguidores de todo el mundo que admiran su trabajo, que hacen donaciones paulatinamente y que inclusive han viajado hasta la comunidad para fungir como voluntarios en los nosocomios, los colegios, las obras, los eventos de repartición de víveres, las actividades recreativas y las pláticas de integración familiar, que también forman parte del programa de la fundación del doctor Fernando Romero Foster.

En 21 años Fernando Romero Foster ha logrado hacer por México más de lo que la mayoría de la gente hace en toda una vida. No obstante, sigue trabajando con entusiasmo siete días a la semana, ya que para él la gratificación no está en la cantidad de beneficios que obtiene sino en la cantidad de aportaciones que puede hacer a los más necesitados.  

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