Anciano tiene casa y familia, pero prefiere vivir en la clínica

José María Carrillo duerme en un hospital del ISSSTE desde hace 7 días para no tener problemas con su hija y su yerno

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25/05/2014 04:39 Lilian Hernández
Derechohabientes dicen que don José se levanta y da pasitos cortos para ir al baño. Foto: Daniel Betanzos

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de mayo.-  Las salas de espera del hospital Darío Fernández, del ISSSTE, se han convertido en la casa de don José María. Desde hace una semana duerme en una silla de ruedas, usa el sanitario del área de admisión para internamientos de la unidad médica y se alimenta de lo que la gente le obsequia.

Aunque tiene un domicilio en la colonia Narvarte, José María Carrillo y Rosado asegura que está mejor en el hospital que en su casa. Refiere que tiene problemas con su hija Ana Carrillo y su yerno, y se niega a dejar la unidad médica.

Aquí estoy bien. ¿Para qué me voy? No quiero andar moviéndome”, dijo a Excélsior al cuestionarlo sobre porqué ha permanecido siete días en esa unidad del ISSSTE. 

Al preguntarle si había un familiar con él, dijo que no, que estaban en su casa, pero que él se iría este domingo del hospital; sin embargo, personas que esa semana han tenido que ir al Darío Fernández para atender a pacientes internados comentaron a este diario que eso responde, pero ahí se queda.

De acuerdo con versiones de familiares de pacientes hospitalizados, José María a veces se va, pero regresa bañado y cambiado, trae celular y dinero, pero cuando le preguntan por qué está ahí, responde escuetamente que ahí está bien y que tiene diferencias con su hija y su yerno.

Ante esa situación anormal, autoridades de la delegación sur del ISSSTE y del mismo hospital explicaron que han llamado a sus familiares, pero no contestan y las dos veces que una mujer respondió dijo que no estaba la hija.

Incluso, el director del nosocomio ya sabe del caso y han intentado insistir en que su hija se presente para hablar sobre la situación del derechohabiente que rebasa los 80 años de edad.

Pero los intentos de contactar a los familiares han sido fallidos y señalaron que no pueden negarle el acceso, porque es un derechohabiente jubilado que “al parecer inició ese modus vivendi”, porque quiere quedarse en la unidad médica en vez de irse a su domicilio.

No sabemos por qué viene y de repente se va para cambiarse de ropa, pero varios ya hemos visto que aquí se queda a dormir y hasta lo saludamos; además la gente le ofrece comida y él acepta lúcido, porque no lo vemos con alguna demencia”, relató una enfermera, quien pidió omitir su nombre.

Ante esa situación anómala, Excélsior solicitó a las autoridades de la delegación sur del ISSSTE información sobre ese caso y hasta ahora lo que saben es que se trata de un derechohabiente jubilado que llegó con una pequeña lesión en la frente que le atendieron en urgencias, pero que a raíz de ese servicio que le brindaron ha estado ahí porque acostumbra irse a los hospitales a vivir en vez de permanecer en su casa.

Las trabajadoras sociales han hablado con don José María y de manera muy escueta les ha contado que tiene problemas con su hija y yerno y por eso no quiere irse a su casa, de modo que las autoridades del hospital le dan permiso de quedarse, porque no pueden sacarlo, por ser un un derechohabiente y se le respeta ese derecho.

Excélsior también buscó a su hija, pero la respuesta fue la misma que han recibido las autoridades del hospital: “No está y no tiene hora de llegada.”

Don José María duerme siestas en las diferentes salas de espera del hospital, come de vez en cuando algún caldo de pollo que le ofrecen otras personas y se levanta y camina lentamente con pasos cortitos para ir al baño, el personal del hospital ha insistido en contactar a la familia sin éxito.

Él ya es el tercer viejito que nos dejan este año”, comentó una trabajadora social de la unidad médica. Tras lamentar que ocurran esas situaciones, añadió que es muy triste que haya personas que no les importe su familiar.

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