Campañas, para quienes pueden detener bullying: académico

Sergio Molano, de la Universidad Iberoamericana, consideró que se debe tomar en cuenta a los espectadores, quienes toman un papel preponderante al reforzarlo y empeorar la situación

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24/05/2014 18:13 Notimex
Una joven es obligada a arrodillarse y pedir perdón por las “ofensas que causó” por publicar “chismes” en una página de internet, otro caso de bullying (Foto captura de imagen)

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de mayo.- Las campañas contra bullying deben dirigirse a espectadores pasivos y no a hostigadores, pues de otra manera no se contrarrestará la situación, manifestó Sergio Molano, académico de la Universidad Iberoamericana.

El investigador del Departamento de Psicología de esa casa de estudios expuso que ante una situación de acoso escolar se debe tomar en cuenta a los espectadores, quienes toman un papel preponderante al reforzarlo y empeorar la situación.

Molano es especialista en el estudio de acoso escolar desde una perspectiva psicosocial y ha implementado programas académicos de asesoría y tutoría.

Hizo referencia a los videos difundidos en redes sociales, como el de una jovencita en Zacatecas quien sufre agresiones físicas y humillaciones de sus compañeros de clases.

Hay alguien que está tomando el video. Quizá suena como algo muy simple: alguien graba un video. Pero existe este tercer sujeto que no es víctima ni victimario”, dijo.

Dicho espectador, continuó, participa en un “daño pasivo” y se le puede considerar un responsable de la situación. Dentro de este ámbito se puede hablar también del cyberbullying o acoso mediante Internet, el cual traspasa los límites físicos de una escuela.

En estos casos ya no sólo es responsable el profesor o el director de la secundaria o primaria; se implicaría que toda la sociedad debería responsabilizarse por lo que pasa”, señaló en un comunicado.

Por ello, el experto llamó a focalizar los esfuerzos contra el bullying en quienes no pueden ser considerados ni víctimas ni victimarios. “En el momento en que el espectador se empodera para detener el hostigamiento, adquiere fuerza".

Recordó que la mayoría de hostigadores, quienes suelen ser más impulsivos, dominantes y con una menor capacidad empática, rara vez son receptivos a los mensajes tipo “no lastimes a los demás", puesto que “no tienen una opción diferente para relacionarse, además de la agresividad”.

Molano apuntó que el acoso escolar tiene ante todo un trasfondo social, y puede considerarse el reflejo de una sociedad violenta: un círculo vicioso donde el contexto social violento se reproduce dentro de las instituciones y viceversa.

Como ejemplo hizo referencia a lo ocurrido en Tamaulipas, donde un alumno de secundaria falleció el 20 de mayo luego de sufrir un traumatismo craneoencefálico al ser azotado contra una pared por otros muchachos en su salón. Tamaulipas es una de las entidades más violentas del país, señaló.

Existen situaciones estructurales sociales que favorecen el bullying, y a la vez el bullying favorece situaciones estructurales: el alumno que sale de la primaria o secundaria y va a trabajar y recurre a la violencia, lo que aprendió en la escuela es a ser violento, eso lo va a repetir en la sociedad”, señaló.

En cuanto al caso tamaulipeco, advirtió, los victimarios “requieren una sanción al nivel de su edad, pues no son adultos y no pueden ser juzgados como adultos”.

A partir de los casos recientes de acoso que se han dado en diversas entidades del país y han tenido consecuencias penales, el maestro Molano planteó la necesidad de una reflexión sobre la justicia restaurativa.

Alertó que enviar a menores a cárceles no es una alternativa viable, pues lo que se busca es lograr que puedan incorporarse a la sociedad y tornarse un ente productivo.

El victimario también es una víctima de un sistema escolar y social que le lleva a recurrir a la violencia como la única manera de solucionar sus problemas”, opinó.

asc

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